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La policarpa del reciclaje

Blanca Cano es una heroína cartagenera que invita a los niños de su barrio a conservar y proteger el medio ambiente. Todos los fines de semana su escuadrón ecológico recorre las calles en arduas jornadas de limpieza.

28 de octubre de 2014 - 09:28 a. m.
Los niños del barrio Policarpa, en Cartagena, se reúnen todos los fines de semana para reciclar y sembrar. / Carlos Barragán
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Desde hace más de dos años, todos los fines de semana, cerca de 200 niños del barrio Policarpa, en la zona industrial de Cartagena, llegan sin falta a la casa de Blanca Cano, una mujer de 44 años que, a pesar de confundirse por su estatura con los pequeños, imparte las instrucciones necesarias para que sus “guardianes ambientales” recorran el sector en maratónicas jornadas ecológicas.

Con el mismo tono de un prefecto de disciplina, divide a sus muchachos en grupos que salen a las calles para aplicar y replicar su estrategia ecológica de las cuatro “r”: reciclar, reutilizar, reducir y recuperar. “Estos niños son los que se están dando la pela por el barrio. Unos salen con la carreta y recogen todas las botellas plásticas que los vecinos almacenan en la semana; otro grupo las reduce, es decir, las espichan; y los más pequeños se encargan de recoger las tapas para los niños enfermos de cáncer”, explica Blanca.

Mientras algunas madres de estos “guardianes” preparan un sancocho comunitario, otros pequeños hacen manualidades con envases plásticos o se dedican a regar y podar las matas del vivero. “Sembrar un árbol es enseñar a dar vida, es garantizar el oxígeno para el futuro, el aire fresco o sencillamente la sombra. Por eso sembramos, para tener de dónde dar. Los niños traen las semillas de mamón, aguacate, níspero o guanábana y cuando retoñan las maticas, las distribuimos. Es una manera de devolverle a la tierra lo que nos da”, dice esta titán.

Sobre las 11 de la mañana los niños empiezan un trabajo puerta a puerta, concientizando a los vecinos sobre la necesidad de mantener limpio el frente de su casa, de recoger las basuras y de tener a sus gallinas o cerdos encerrados y no deambulando por las calles.

Sin saber de dónde saca tiempo, Blanca asiste a la escuela San Francisco de Asís, la misma de la que ya se graduaron dos de sus cuatro hijos, para convertirse en técnica en Gestión Ambiental. “Yo tengo que prepararme para enseñar”, dice Blanca, mientras su profesor Aroldo Ariza afirma que ella, además de ser una líder de su comunidad, es un ejemplo de superación.

Mensualmente esta mujer también organiza rutinas de limpieza en los canales de agua que desembocan al mar, pero es consciente que el trabajo debe hacerse río arriba, en donde advierte que falta compromiso industrial y comunitario para proteger y cuidar el medio ambiente. “Yo les juro a los muchachos que por estos canales un día habitaron peces, pero la verdad es que hoy casi no hay cauce y sólo vemos llantas, talegos y desechos. Eso es lo que tenemos que cambiar”, asegura Cano.

“Mi propósito es sembrar en estos niños valores, cultura, trabajo y amor por su barrio; mi sueño es que esta pedagogía que hacemos en el Policarpa la empecemos a hacer en los barrios vecinos y luego en toda la ciudad, que trabajemos por una Cartagena distinta, por una manera digna y limpia de vivir”, concluye Blanca Cano, una mujer que hoy está nominada a ser la titán en sostenibilidad ambiental de Colombia.

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