A principios de 2010 Venezuela enfrentó una grave crisis energética. El embalse de la central hidroeléctrica en Guri, el más importante del país y responsable casi del 70% de la electricidad que consumen los habitantes del vecino país, llegó a niveles de alarma. En ese momento, Colombia ofreció darle una mano al gobierno Chávez, pero las tensiones políticas que se vivían entre las dos naciones, aunque se negaron en público, fueron las razones para que esta oferta se aplazara.
Esta peculiar circunstancia, mientras el presidente Hugo Chávez les pedía a sus compatriotas que no dejaran el televisor prendido o que se bañaran en tres minutos para ahorrar agua, quedó registrado en los cables de la Embajada de Estados Unidos en Bogotá. En medio de la crisis, el reporte a Washington, titulado “Respuesta política del gobierno de Venezuela a asistencia del gobierno colombiano”, destapó aspectos inéditos de este apremiante momento en el vecino país, afectado por los apagones.
El 18 de febrero de 2010 la Embajada de Estados Unidos en Colombia detalló que a pesar de que el ministro de Minas, Hernán Martínez, había propuesto ayudar a Venezuela a superar su crisis de electricidad, el vicepresidente Elías Jaua había rechazado tajantemente la propuesta. No obstante, el ministro de Electricidad de Venezuela, Alí Rodríguez, en un tono más diplomático, expresó que la postura del gobierno Chávez era revisar cualquier oferta colombiana y que iba a hacerse de la misma manera como sucedía con Brasil.
Tras evaluar los estimativos de la oferta colombiana, que la Embajada de Estados Unidos calificó como seria y que podría ayudar a aminorar la crisis eléctrica en Venezuela, el cable registró que tanto el entonces canciller Jaime Bermúdez como el ministro de Defensa, Gabriel Silva, sostenían que a pesar de las tensiones bilaterales nunca habían cesado los diálogos con Venezuela y que lo único que esperaba el gobierno colombiano era una señal de la administración Chávez para arreglar sus diferencias y pelear contra enemigos comunes.
Aunque en ese momento el propio presidente Chávez afirmó que la ideología nada tenía que ver con la resolución de la severa crisis eléctrica, sobre todo por el anuncio de compra de plantas termoeléctricas a la General Electric, en vez de aceptar la oferta colombiana, en el fondo de la decisión el asunto sí pasaba por la confrontación política. La evidencia quedó plasmada en las distintas reacciones que se vivieron en Venezuela en el momento en que Colombia ofreció su colaboración energética.
El cable expresa que a pesar de que durante varios meses el gobierno de Venezuela se la había pasado politizando la relación bilateral e incluso “satanizando” a Colombia, la oferta de ayudarle a superar su crisis energética los cogió fuera de base. Por eso, el vicepresidente Elías Jaua, quien apenas llevaba dos semanas como vicepresidente de la República, se apresuró a rechazar la oferta. Pero el ministro Alí Rodríguez echó atrás los comentarios de Jaua y, a sabiendas de que la propuesta no podía desecharse, le dio su propio giro político a la fórmula colombiana.
El cable detalló los distintos esfuerzos de Venezuela por enfrentar su dilema, eligiendo a un nuevo ministro para tratar el tema, aceptando la asistencia de Brasil, Argentina y Cuba, declarando el estado de emergencia eléctrica en todo el país y hasta capacitando a un personal especial en la materia. En el fondo, el gobierno venezolano sabía, y así lo destaca el cable que estaba presionado a explicar cómo una oferta colombiana podía ser rechazada, cuando requería respuestas inmediatas a la crisis.
Por eso, la Embajada precisó que la salida del ministro Rodríguez había sido más inteligente porque entendió mejor que el vicepresidente Jaua las razones prácticas y políticas para manejar el asunto. Como en efecto se dio. Cuando se superaron los dilemas entre los gobiernos Chávez y Uribe, a partir del relevo presidencial en la Casa de Nariño, se reanudaron en firme las conversaciones y hoy existen convenios para la exportación de electricidad colombiana hacia Venezuela.
Aunque los cambios regulatorios derivados del fenómeno de ‘El Niño’, en un momento incrementaron los precios de energía en Colombia, lo cual llevó a la suspensión de compra en el vecino país, en la actualidad hay un convenio suscrito entre Isagén y Corpoelec de Venezuela para el suministro eléctrico a través de la línea de interconexión internacional Corozo-San Mateo. Y en buena medida, las flexibles relaciones económicas son consecuencia de las desavenencias políticas, circunstancia que no ocurría a principios de 2010.