Catalina López Quintero viajó desde Israel, donde está apunto de terminar un doctorado en salud pública en la Universidad Hebrea de Jerusalem, para recibir el galardón que la X Bienal de Pediatría, organizada por Colsubsidio, le otorgó por su investigación sobre consumo de drogas en adolescentes.
Durante casi dos años, entre marzo de 2006 y octubre de 2007, la médica colombiana graduada de la Universidad del Rosario visitó 23 colegios bogotanos, de todas las localidades y todos los estratos sociales, con el único propósito de investigar qué es lo que está arrastrando a los jóvenes a probar y consumir sustancias psicoactivas.
En total, 2.279 jóvenes de octavo a décimo grado respondieron la encuesta. Lo que encontró la investigadora es que a los 14 años, al 30% de los adolescentes ya han tenido la oportunidad de probar sustancias y el 18% ha consumido alguna de ellas. En Bogotá, esto significa que 80.000 jóvenes son tentados cada año, por primera vez, a probar las drogas. De ellos, 25.000 ceden a la tentación y se inician en el consumo.
El estudio también permitió establecer que tener amigos que consumen drogas, haber consumido cigarrillos o un episodio de embriaguez, son factores predictores de consumo de drogas. Por el contrario, la cercanía y supervisión de los padres es un factor que protege a los jóvenes de caer en el consumo.
También se pudo establecer que el 40% de los encuestados declararon que la droga es muy fácil de conseguir en los alrededores de la institución educativa, mientras el 15% confesó que la consiguen dentro del propio colegio.
"Los padres cumplen un papel fundamental, al igual que los colegios, a la hora de prevenir", explicó López. En su opinión, en Colombia las políticas contra las drogas son la mayoría de las veces empíricas y no se diseñan utilizando la ciencia.
Uno de sus objetivos a corto plazo es lograr entender por qué muchos jóvenes, a pesar de estar expuestos al consumo, deciden darle la espalda a las drogas. Ahí está una de las claves para que padres de familia, colegios y administradores diseñen estrategias efectivas para frenar el consumo.
Ahora que regresa a Israel más motivada por su trabajo en el área de salud pública, la científica colombiana quiere comenzar a desentrañar la relación entre el estrés crónico y la salud mental. Dice que la población de Israel, como la colombiana, vive expuesta a un conflicto crónico y le intriga saber cuáles son los efectos de estos ambientes.