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La ‘refundación’ de Chile

Cuatro integrantes del movimiento estudiantil chileno estuvieron en Colombia analizando las pérdidas y ganancias de más de un año de lucha.

21 de septiembre de 2012 - 03:50 p. m.
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Los estudiantes chilenos no han logrado nada. Después de más de un año de protestas, de movilizaciones masivas que captaron la atención de medios internacionales y que permitieron que, como nunca antes, el 80% de la población austral los apoyara, los estudiantes no han logrado nada. O, por lo menos, no lo que ellos esperaban.

Desde mayo de 2011, cuando universitarios y bachilleres empezaron a llenar las calles reclamando una mejor calidad y oponiéndose a la privatización de la educación, no han recibido respuestas concretas de Sebastián Piñera, actual presidente de este país. Y no las van a recibir.

Eso es lo que dicen tres de sus representantes: Camila Vargas, Javier Ramos y Daniel Andrews. Estudian periodismo en la Universidad Católica de Chile y están exponiendo su situación en el V Congreso Latinoamericano de Investigadores en opinión pública, organizado por la Universidad Externado de Bogotá.

Y aunque según ellos las ganancias respecto a una reforma estructural que cambie un modelo educativo han sido nulas, consiguieron algo que en los años posteriores a la dictadura era impensable: unir a toda la ciudadanía en torno a un tema esencial. “La gente se dio cuenta de que queríamos educarnos, pero educarnos bien”, sentencia uno.

Pero más allá de eso, y de conseguir que dos ministros salieran de sus cargos, estos estudiantes, una versión mejorada de la fallida Revolución Pingüina, “despertaron —como aseguran ellos— a un país apático a la política, a una generación que conservaba el miedo de los años de Pinochet”. En resumen, dicen, lograron una ‘refundación’ de Chile.

A diferencia de aquella vez, ahora no sólo suspendieron las clases por más de seis meses, sino que, como afirma Andrés Schermann, profesor de periodismo de la Universidad de Diego Portales de Chile, “presentaron propuestas y documentos bien elaborados”.

Sin embargo, como él mismo afirma, pese a que muchas de las propuestas son viables, otras no son tan realistas. Los asuntos más complicados son la gratuidad y la reproducción de la desigualdad en muchos de los espacios. Por el contrario, con lo que todos están de acuerdo es con la terminación del lucro en la educación superior.

Otro gran logro, sin duda, es que a la fecha han mantenido consolidada y unida la Federación de Estudiantes (lo equivalente a la MANE en Colombia), asesorada por abogados, economistas y docentes.

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Pero, pese a sus esfuerzos, sus peticiones no han sido escuchadas. Una sencilla razón lo explica todo, según el profesor Schermann: “el Gobierno tiene una diferencia ideológica y no van a hacer cambios con los que no estén de acuerdo. El modelo es una herencia definida desde la dictadura, y gran parte de la centro-derecha —como lo es Piñera— cree en él”.

Por eso, desde ya las esperanzas están puestas en 2014, cuando un nuevo presidente quiera negociar.

Por Sergio Silva Numa

Editor de las secciones de ciencia, salud y ambiente de El Espectador. Hizo una maestría en Estudios Latinoamericanos. También tiene una maestría en Salud Pública de la Universidad de los Andes. Fue ganador del Premio de periodismo Simón Bolívar. SergioSilva03 ssilva@elespectador.com

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