Hombres sigilosos que disparan contra policías, reporteros, testigos potenciales y cualquiera que pueda acusarlos ante las autoridades; vendettas con armas de grueso calibre en las que caen numerosos inocentes; cientos de toneladas de droga incautadas, y muchas más que transitan de un lado a otro ante el estupor (y complicidad, en algunos casos) de funcionarios antinarcóticos.
Este panorama, que enfrentaron las autoridades colombianas en los años 80 y 90, y que hoy en día siguen combatiendo, es la realidad que soporta México desde 2006, cuando el presidente Felipe Calderón le declaró la guerra a los más de cinco carteles que trafican diariamente estupefacientes a EE.UU.
Las consecuencias de esta lucha sin cuartel llevaron a las autoridades de ambos países a unir esfuerzos para doblar las incautaciones, apresar a los responsables y disminuir las tasas de homicidios de lado y lado. Fue así que la Fuerza Aérea Colombiana, en 2008, aseguró haber reducido en 95% los envíos de droga por vía aérea gracias a las informaciones que desde México le permitieron destruir 15 pistas clandestinas de aterrizaje.
La cooperación binacional en seguridad es un tema vital cada vez que Calderón se reúne con su homólogo colombiano, Álvaro Uribe Vélez. Esta es una alianza que ha trascendido en la región. De organismos conjuntos, como el Grupo de Alto Nivel de Seguridad y Justicia México-Colombia, surgió la idea de integrar a otros países que, indirectamente, sufren las consecuencias del tráfico de droga. Como Guatemala, donde la influencia de los carteles mexicanos ha disparado la delincuencia común, a tal punto que, en promedio, se registran 20 muertes violentas al día en su capital.
Desde 2007 se viene celebrando la Cumbre Regional sobre el Problema Mundial de las Drogas, Seguridad y Cooperación, alternativa que congrega también a varios países del Caribe, Centroamérica y Venezuela para diseñar tácticas y llegar a acuerdos que permitan desmantelar un negocio que produce anualmente más de US$70.000 millones.
El apoyo de Colombia
En agosto de 2009 los presidentes de México y Colombia anunciaron la instrumentación del Programa de Cooperación Policial para la capacitación de 10 mil nuevos investigadores de la Policía Federal de México en el desarrollo de estrategias para el combate del narcotráfico.
En el mismo acuerdo se estipuló que habría intercambio de información sobre el cargamento de estupefacientes para su pronta interceptación.
Finalmente se está trabajando en la capacitación de funcionarios de ambos países en materia judicial para el fortalecimiento de la investigación, prevención y penalización del tráfico de drogas.