La amenaza de paro nacional agrario, al que se le podría sumar un significativo número de sectores productores —como ya lo han hecho los mineros— se ha convertido en un preocupante fantasma que el Gobierno busca capotear. Los inconformes le apuntan a la unidad y la articulación, mientras el gobierno Santos ha utilizado una estrategia de individualización de los problemas, para que los responsables de los ramos logren desactivar las protestas antes de que salgan a las calles.
Así lo expresó el jefe de la cartera del Interior, Fernando Carrillo, quien antes de entrar ayer al Consejo de Ministros en el que se trataría el tema, señaló: “La estrategia del Gobierno para conjurar la crisis está pensada de forma sectorial. Es decir, que el ministro de cada cartera vaya e intente hablar con los voceros de los gremios para apagar los incendios antes de que tomen vuelo”. Una postura reforzada por el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, para quien “el tema de los paros le corresponde a cada ministro. Cada ministerio tiene ya los recursos para atender los casos puntuales y los acuerdos a los que haya llegado”.
Pero el reloj ya está en cuenta regresiva. El paro nacional minero empezará mañana y la situación del Catatumbo pasa ya de un mes sin encontrar solución. Esto ha desatado un ‘efecto dominó’ al que el Gobierno quiere salirle al paso: los cafeteros amenazan con reactivar las protestas de principios de año y los paperos advierten que podrían acompañarlos. Las molestias se sienten también en el sector de los cacaoteros, de los arroceros, de los lecheros y un largo etcétera. Sin embargo, al ser consultados, los principales dirigentes gremiales del país coincidieron en responder que aún no se han tomado decisiones y también en advertir que sus sectores padecen una graves crisis que necesita ser enfrentadas con medidas de fondo.
Una de las enseñanzas del paro cafetero fue que las grandes asociaciones gremiales no tienen el control sobre los productores y que a pesar de que las primeras sean atajadas por el Ejecutivo, las bases pueden saltar y reclamar independencia. Fue lo que ocurrió entre la Federación Nacional de Cafeteros y la llamada Dignidad Cafetera. Una muestra de que la institucionalidad gremial no tiene la voz cantante en la coyuntura que enfrentan varios sectores del agro y la industria nacional.
Sobre la amenaza del paro agrario, Rafael Mejía, presidente de Sociedad de Agricultores de Colombia y del Consejo Nacional Gremial, sostuvo que lo respetan, siempre y cuando la protesta se enmarque dentro de la ley. “Es importante dejar clara la diferencia entre solicitudes, hechos y necesidades reales versus los intereses políticos, que es lo que se está viendo en el Catatumbo y en la protesta que están convocando, al margen de la institucionalidad gremial. Como presidente de los gremios apoyo la institucionalidad. Somos 450 mil afiliados, representamos el 74% del sector y unos pocos se reúnen para hacer una serie de propuestas por vías de hecho y cerrando vías para generar impacto”, señaló Mejía.
En esta misma línea esta Luis Gustavo Flórez, de la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas, pues según él, no han pensado en incorporarse al paro. “No considero que haya mérito para incorporarnos a un paro nacional ampliado, estamos gastando nuestras fuerzas en solucionar asuntos estructurales y contamos con el apoyo del Gobierno. El sector ha estado azotado por los impactos de las importaciones de China, que llegan a precios muy bajos y en volúmenes exageradamente grandes, pero ha habido una respuesta positiva por parte del Gobierno, que adoptó un arancel mixto para las importaciones”, explicó.
En la cuerda de los indecisos está el presidente de Fedecacao, Jacob Rojas, quien señaló que su gremio no ha decidido aún si acompañará las protestas o no: “Entendemos que hay una situación delicada para Colombia y que hay que resolverla de la mejor manera. Los dirigentes gremiales son los responsables de la junta directiva y de los comités de cacaoteros. Ellos serán los que decidan si nos sumamos al paro. Lo que si es claro es que nuestras dificultades están relacionadas con los costos de los insumos y los bajos costos del cacao”.
A punto de tomar la decisión de sumarse al paro está el sector ganadero, por los problemas que enfrentan los productores de carne y de leche, según Óscar Cubillos, de Fedegán. Los principales líos de este gremio están asociados a los tratados de libre comercio, el contrabando de carne desde los países vecinos y el ingreso de leche en polvo y lactosueros. José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, ha sido insistente en que estos factores tienen en jaque al sector ganadero y los subsidios no son la salida. Por el contrario, plantea que es necesaria la inversión en el desarrollo para reducir los costos de producción.
Finalmente, están quienes ya tomaron la decisión de salir a protestar. Al cierre de esta edición, el Gobierno buscaba la manera de evitar el paro minero, programado para mañana. Al respecto, el ministro de Minas y Energía, Federico Rengifo, expresó: “Lo que hemos dicho es que apoyamos la minería informal y que nuestro problema es con la minería criminal. Queremos distinguir la minería informal de la criminal. Ha sido un gran esfuerzo y seguiremos profundizándolo para formalizar a quienes trabajan ancestralmente la minería”.
Otro sector que ya anunció su decisión de marchar fue el gremio de transportadores, que a través de Pedro Aguilar, de la Asociación Colombiana de Camioneros, afirmó que el sector está listo para iniciar el paro, pero la última palabra la dirán el 19 de julio. Para Aguilar, el problema no se arreglará con subsidios sino con soluciones reales. “Hay fletes por los que nos pagan un millón de pesos y el gasto de combustible llega a $890 mil, entonces con qué pagamos repuestos, conductor, peajes y todo lo que se requiere. El precio del acpm es incontrolable”, expresó Aguilar.
A pesar de los esfuerzos del ministro de Agricultura, Francisco Estupiñán, por evitar el paro agrario, invitando a buscar caminos de acuerdo y diálogo, Óscar Gutiérrez, de Dignidad Cafetera, sostuvo que se acordó crear la Mesa de Unidad Agropecuaria Nacional y respaldar la movilización del 19 de agosto. “Decidimos que si el Gobierno resuelve los problemas antes de ese día no iremos al paro. Los temas tienen que ver con el incumplimiento de los acuerdos, el cese de importaciones de alimentos que podemos producir y control del precio de los fertilizantes. Además de reconocer que hay una gran crisis en el mundo agrario por los tratados de libre comercio”. Y para el gobierno Santos hay una preocupación extra en todo este asunto de los paros: la influencia regional de las guerrillas, que podrían estar azuzando los ánimos para promover una Asamblea Constituyente.