Este hecho, si se produce, ayudaría a crear escenarios propicios para buscar soluciones negociadas sin que se tenga que aceptar ningún tipo de condición por parte de las Farc.
La posibilidad que hoy plantea la guerrilla es el resultado de la presión política y armada que se ha ejercido en su contra en los últimos años.
Sin embargo, aunque pareciera que la denominada política de seguridad democrática del presidente Álvaro Uribe está rindiendo los frutos deseados, desorienta un poco la actitud que el Mandatario ha tomado frente a la situación.
Cabe recordar las palabras del Jefe de Estado hace algunos días cuando señaló que una dirigente política anunciaría una liberación masiva de secuestrados que simplemente hacía parte de una artimaña de la guerrilla para ilusionar al pueblo y seguir consolidándose.
El pronunciamiento del presidente Uribe fue claramente un error. No podemos calificar de artimaña lo que hemos buscado por tantos años, que son precisamente las liberaciones unilaterales. Reaccionar como lo hizo el Mandatario es inconsecuente con su propia política.
Las Farc están cediendo. Están haciendo lo que por tanto tiempo se les ha pedido. Lo que teme Uribe es que la guerrilla utilice una liberación de este tipo para crear condiciones y propiciar espacios de respiro y negociación. Sin embargo, es responsabilidad del Estado crear condiciones de diálogo sin que por ello se les dé posibilidad de fortalecerse.
* Analista política