El profesor Edgar Cárdenas Rocha, de la Universidad Nacional de Colombia, lleva más de 15 años trabajando con forrajes y pastos para la alimentación de herbívoros. Algunos de estos forrajes contienen metabolitos secundarios de forma natural y permiten reducir la deposición de nitrógeno en la orina y a la vez aumentan la producción y calidad de la leche bovina; así pues contribuye con el medio ambiente y optimiza la calidad del alimento.
El profesor Cárdenas lidera en Colombia el proyecto “Cambio Climático y Ganadería: Cuantificación y Opciones de Mitigación de las Emisiones de Metano y Oxido Nitroso de Origen Bovino en Condiciones de Pastoreo”, el cual busca medir la línea base de gases del efecto invernadero procedentes de los sistemas de producción pecuaria, específicamente bovinos bajo pastoreo, y buscar opciones de mitigación de esos gases de efecto invernadero que se proveen en el transcurso de la producción de carne o de leche.
Está enfocado hacia los sistemas de producción representativos de cada país participante del consorcio, entre los que están Argentina, Chile, Colombia, República Dominicana y Uruguay, el último de los cuales es la sede.
El macroproyecto fue financiado por Fontagro (Fondo regional de tecnología agropecuaria) como garante, en la cual el 75% de los recursos los provee el gobierno de Nueva Zelanda y el 25% los países iberoamericanos que hacen parte de Fontagro. En total cuenta con 500 mil dólares para su ejecución y otra cantidad igual como contrapartida de los países.
Gases de efecto invernadero
Los gases de efecto invernadero son diversos, y entre ellos están el dióxido de carbono, el vapor de agua, el óxido nitroso, el metano, el amoniaco, los fluorocarbonados, entre otros. Estos gases contribuyen al calentamiento global debido a la capa que se forma por la acumulación de estos gases y que a su vez impide a los rayos ultravioleta que ingresan a la tierra volver y salir.
“Esto ha hecho que en los últimos años se haya incrementado la temperatura de la tierra en uno, dos y hasta tres grados. Se prevé que antes de terminar el siglo habrá un aumento de la temperatura no inferior de tres a cinco grados centígrados, lo cual es preocupante porque desplazaría muchas especies hacia otras regiones, aumentaría el nivel de los ríos, aumentaría el nivel de las aguas marinas costeras, se incrementaría el efecto de las enfermedades y sus vectores, entre otros.
Por otro lado, se debe conocer que el aumento de temperatura en la tierra no solo es debido a factores antrópicos -intervención humana-, sino que existen factores extra-planetarios, de las orbitas, de la galaxia que influyen sobre los cambios que ocurren en la tierra. Así pues, “no nos echemos la culpa totalmente”, dice Cárdenas Rocha.
Emisión de gases invernadero en la agricultura
La agricultura a nivel mundial aporta un 13% de emisión de gases invernadero, pero también debería incluir las áreas deforestales, cambio y uso de suelos (que participa con un 18% de emisión de gases); entonces, se le imputa a la agricultura un 31% de participación en cuanto a gases invernadero refiere. A lo que Edgar Cárdenas dice: “eso es nefasto, pero la pregunta de todo el mundo es ¿cuál es la participación planetaria de las emisiones?, porque realmente puede ser mayor el énfasis de “afuera” que lo que estamos haciendo los humanos”.
Para aportar un granito de arena, la agricultura puede reducir los gases de efecto invernadero que en este caso son preponderantes, la emisión de metano entérico y la emisión por mal uso del nitrógeno de los cultivos agrícolas y de los sistemas productivos pecuarios.
Los bovinos, que son animales que han evolucionado por miles de millones de años han recreado una microflora ruminal, que tiene la característica de poder utilizar el pasto o forraje de baja calidad y convertirlo en leche o en proteína de origen animal, “esto es grandioso, esto no lo tienen ningún otro animal” aporta Cárdenas. Pero en este proceso, los microorganismos en el rumen del animal, emplean algunos cationes y aniones libres, como el dióxido de carbono y el hidrogeno; los que sirven de sustrato para el crecimiento de estas bacterias metanogénicas que producen y captura el hidrógeno y el dióxido de carbono y lo convierten en metano entérico. Una vez transferido a metano existen dos vías para que el animal las deseche, la primera es eructarlo o respirarlo –o sea por la parte delantera- o expulsarlo por la parte de atrás –ano-. Por la parte delantera el 90% del metano se expulsa, el 9% sale por las fosas nasales y una pequeñísima fracción de 1% es expulsada por el recto del animal.
La agricultura colombiana trabaja por el ambiente
Sin embargo, todos dependemos de la agricultura y de la ganadería para alimentarnos; la agricultura utiliza una serie de plantas ineficientes en la captura del nitrógeno,por ejemplo, el cultivo de la papa que consumimos del 100% del nitrógeno que se le aplica como fertilizante solo utiliza de un 20 a 28 %, el 70% restante se va al ambiente, bien sea a aguas subterráneas o a la atmosfera.
En el caso de los bovinos, devuelven el nitrógeno en forma de orina o por medio de los excrementos entre un 5 a 30 % que son altos contaminantes del ambiente. Para esta problemática evidenciada, se busca con el proyecto evaluar opciones de mitigación de estos productos a la atm´sofera mediante la utilizaciónde forrajes que a través del proceso digestivo retengan mas nitrógeno o produzcan menos metano durante el proceso digestivo del rumiante, de tal forma que sean alimentos o dietas mucho más enriquecedoras que produzcan más carne o leche y que a la vez tengan menores emisiones de gases.
El proyecto que se generará en Colombia se aplicará sobre el sistema productivo más importante y representativo del país; Colombia es el decimo país en inventario bovino mundial.
Por Camilo Jiménez y Javier Sánchez Morales, colaboradores de Soyperiodista.com