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Los dos colombianos detrás del oráculo

Una jugada del destino llevó a Francisco Forero y a Adriana Noreña a dirigir las operaciones de Google en Latinoamérica.

13 de mayo de 2009 - 05:45 p. m.
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Llevaba 14 meses y esa era su entrevista número 15. En el calendario había pasado ya más de un año y Francisco Forero seguía haciendo turismo de salas de reunión; para ese momento ya era experto en conferencias telefónicas. Meses y meses en los que un grupo de totales extraños le preguntaron las cosas más disímiles de todas, como si estuviera aplicando para una secta ultrasecreta que se encarga de guiar a la humanidad hacia el fin de los días y no una empresa de tecnología.

En la última de aquellas conversaciones, en una habitación en California llena de interrogadores, de verbales verdugos, un sujeto circunspecto le preguntó si sería capaz de hundir a un popular sitio web que hablara mal de alguno de sus clientes por petición de éste. La respuesta fue no. Parece que fue la correcta. Después de firmar, de llenar el eterno papeleo de la burocracia corporativa, la cosa fue oficial. Era hora de mandar a hacer el letrero en la puerta que dijera: Francisco Forero, director Google Colombia.

Todo comenzó tiempo atrás, cuando Forero se encontraba en Inglaterra, luego de trabajar ocho años para Sun Microsystems. En ese entonces estaba involucrado con Internet World, la organización que realiza la mayor feria de negocios en línea y mercadeo digital de Europa, y desde ahí, con los datos en la mano, se dio cuenta de que Latinoamérica era uno de los mercados menos explorados y con mayor potencial para internet. Junto con un amigo emprendió la tarea de realizar un diagnóstico de lo que estaba pasando con la red en el continente.

En el camino de estas averiguaciones se enteró de que Google no tenía presencia en Colombia, un territorio que comenzaba a parecer atractivo para invertir en internet. Se sentó en su computador y redactó un plan de negocios para establecer una representación de la compañía en el país. Al terminar envió el correo y se sentó a esperar. La respuesta llegó, en el tono cordial de las negativas empresariales: “Muchas gracias, pero no manejamos representaciones. Google hace presencia como tal en un país, no a través de intermediarios”.

Un día de ocio, navegando a través de las ofertas laborales de Google vio un aviso que tenía su nombre: se busca director para Colombia. Sin pensarlo dos veces, Forero envió su hoja de vida. De nuevo a esperar y, de nuevo también, un no muy cordial: “Su perfil no se ajusta a lo que estamos buscando. Gracias”. El que persevera alcanza, se dijo a sí mismo y volvió a enviar el correo: la misma respuesta.

Entonces, decidió llamar a la persona encargada de Latinoamérica. Encontró a su asistente y le contó todo el cuento, desde los comienzos en Inglaterra hasta el plan de negocios. Otra vez envió su hoja de vida, esta vez al correo personal de quien atendió su llamada y ahí comenzó el proceso que lo llevó hasta aquella sala de reuniones en California, Estados Unidos, donde fue aceptado como el hombre de Google en nuestro país.

 Destino: Google

Un buen día, después de haber acumulado suficiente experiencia laboral en compañías colombianas y brasileñas, de tener un título de pregrado, un MBA y un máster en el Massachusetts Institute of Technology, uno de los sitios de peregrinación obligados para los devotos del bit y el electrón, Adriana Noreña decidió que era el momento de darle rienda suelta a su idea de negocio.

Entonces abrió seis tiendas de productos cosméticos en Sao Paulo. A los tres años no había progresado tanto como esperaba. Cerró todas las tiendas excepto una y se dedicó a fortalecer la presencia de su negocio a través de internet. Para ello utilizó una parte de las herramientas de Google; ese fue el contacto definitivo. Luego de una serie de procesos llegó a ser la cabeza de la compañía para el sector Pymes en Brasil. De ahí pasó a dirigir la misma operación en Latinoamérica. Hoy en día es la cabeza de Google en la región y bajo su supervisión están las labores de la empresa en Colombia, Chile y Argentina.

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Latinoamérica es actualmente el fortín de las esperanzas para los negocios en línea. Según los estudios, los expertos y las predicciones de un mercado en constante movimiento, el continente es el lugar del planeta en donde las cifras de penetración de internet crecen más rápido. Este dato es oro puro para los empresarios y los anunciantes: más gente conectada = más audiencia. Y ahí entra Google.

“Queremos entregarle la mejor experiencia a nuestros usuarios, anunciantes, empresarios y navegantes. Nos hemos acostumbrado a una cultura de la interrupción, donde el aviso publicitario le llega a la persona en mitad de un partido de fútbol o mientras trata de ver las noticias”, dice Forero. “Queremos que los avisos sean más relevantes, que si usted está buscando algo relacionado con deportes, un espacio comercial relacionado con el tema aparezca en ese momento, entregándole información en la que usted puede estar interesado”.

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Sin embargo, alrededor del mundo han surgido voces de protesta en contra del análisis de los hábitos de navegación de los usuarios en pro de la pauta, algo que, según sus detractores, viola la privacidad de las personas al desentrañar qué es lo que cada uno mira en internet. A las críticas Forero responde: “Tenemos dos reglas para atacar el problema de la privacidad, ser transparente con el usuario y decirle qué es lo que hacemos, y la escogencia; en últimas todo está en manos de la persona, quien quiera puede deshabilitar esta función y navegar sin que conozcamos su camino”.

En tiempos de crisis el refugio de los empresarios y los anunciantes es internet, un medio en el que los costos se reducen drásticamente y en el cual se puede medir todo milimétricamente: a quién le interesó el aviso, cuántas personas lo vieron, cuántas compraron debido a éste, etc. “Sabemos que la crisis nos va a tocar,  pero también sabemos que Latinoamérica es la región de Google que más crece y eso nos pone en la posición de entregarles a los anunciantes las mejores herramientas para sus negocios, sin entorpecer la experiencia del usuario común y corriente”, dice Noreña.

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Como buenos adeptos de una compañía que suele no hablar mucho, pero sorprende bastante, Forero y Noreña no revelan planes futuros de la empresa en el país. Lo que sí dicen con propiedad es que Google mira hacia el continente no sólo como un mercado publicitario interesante, sino como un territorio en donde los productos del oráculo, el sitio al que le llueven más de tres billones de preguntas al mes, también van a estar disponibles, como en otras partes del mundo donde se han convertido en herramientas de uso diario para millones de personas. Google llegó para quedarse.

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