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Lucha por la atención básica

Con el documento “La atención primaria de salud, más necesaria que nunca”, la Organización Mundial de la Salud llama la atención sobre la ausencia de sistemas efectivos para la prevención y tratamiento de enfermedades en países subdesarrollados.

14 de octubre de 2008 - 03:22 p. m.
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló este martes su informe anual con una recomendación casi vuelta plegaria: que se tomen de manera urgente medidas serias para lograr cubrir la atención médica primaria en todas la naciones y en la totalidad de sus sectores.

Este tipo de atención, en la que se prestan los servicios médicos básicos para el tratamiento de enfermedades de forma gratuita, se convirtió en una prioridad a partir de 1978 (pese a que en la mayoría de las constituciones figura como derecho fundamental), cuando los países vinculados a la OMS participaron de la Conferencia Internacional Alma-Ata, que tuvo como tema central la inminente necesidad de hacer de los servicios sanitarios algo equitativo.

A pesar de ello, actualmente y según la organización, los propósitos del 78 parecen haberse desdibujado ante sistemas de salud que dan prioridad al dinero y no al paciente, y debido a la situación precaria de algunos servicios médicos en países marginados.

El documento evidencia las diferencias abismales entre la atención primaria de salud en países desarrollados y países de economía media y los subdesarrollados. Pero los contrastes económicos no sólo reportan casos a escala internacional, las cifras de atención local también tienen como principal obstáculo al dinero.

Por ejemplo, en un sector acaudalado de Nairobi, capital de Kenia, la mortalidad por percances en la salud en niños menores de 5 años es de 15 entre 1.000, mientras que en una zona de bajos ingresos de la misma ciudad el índice alcanza el abultado número de 254 menores fallecidos por iguales causas.

Además de que los recursos son el mayor problema, la OMS también cuestiona el manejo que se les ha dado en las últimas décadas. De acuerdo con el informe, si en vez de invertir exclusivamente en tratamientos se destinara la misma cantidad de dinero en prevención, las tasas de mortalidad a nivel mundial se podrían reducir en un 70%.

Por ahora el panorama luce oscuro, principalmente para los países pobres y en vía de desarrollo con débiles sistemas de salud. Sin embargo, la organización le apuesta a nuevos métodos que hagan efectivos los sistemas de salud y los doten de justicia. “La experiencia minuciosamente acopiada a lo largo de 30 años nos señala lo que funciona bien y nos indica la dirección a seguir, tanto en los países ricos como en los pobres”, concluyó la doctora Margaret Chan, la directora general de OMS.

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