Pero el verdadero motivo es que Makled es la pieza clave de un rompecabezas que –según el Gobierno de Estados Unidos- une a Venezuela con la mafia internacional. Si es enviado a ése país, sus historias podrían perderse en el silencio y Washington se quedaría sin la oportunidad de escuchar a un testigo que podría despejar dudas sobre los supuestos vínculos entre el Presidente Chávez y el narcotráfico.
“Ha señalado que oficiales venezolanos de alto nivel, civiles y militares, están profundamente involucrados con el tráfico de narcóticos” dijo el Senador Richard Lugar, Republicano, Presidente del poderoso Comité de Relaciones Exteriores del Senado. «Lo más importante es asegurarnos que cualquier información que tenga y sea de interés para una futura acusación en Estados Unidos (contra el narcotraficante) nos llegue» afirmó ante el Senado de su país el Subsecretario de Estado para Narcóticos, William Brownfield, quien además agregó que en los últimos 7 u 8 años ha habido «un crecimiento explosivo en el movimiento de cocaína a través de Venezuela”.
Hasta la Casa Blanca ha hablado al respecto: “Que sea juzgado por nuestras cortes por crímenes cometidos contra estadounidenses” afirmó Dan Restrepo, principal asesor del Presidente Obama para América Latina.
Los republicanos más amigos de Colombia, los que piden a gritos el TLC y se niegan a la reducción de la ayuda antinarcóticos, no han titubeado al afirmar que los intereses de nuestro país se pueden ver afectados si Makled es enviado a manos de Hugo Chávez. “ Esa decisión sería vista muy negativamente desde el Congreso de Estados Unidos”, advirtió en una carta enviada al Palacio de Nariño, el congresista Connie Mack, Presidente del subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes. “Es extremadamente importante para Estados Unidos y la seguridad regional”, amplió. “Muchas extradiciones de colombianos a Estados Unidos han dado lugar a largas condenas. El caso Markled no es una excepción. Respetamos la decisión del Presidente Santos pero estaríamos muy desilusionados si esto significa un revés en años de cooperación” reiteró por su parte el Senador Richard Lugar.
El asunto no es sencillo porque en su política de mejorar las relaciones con los vecinos, el Presidente Santos le prometió a Chávez que lo extraditaría a Venezuela. “Yo siempre he creído que la palabra hay que cumplirla y la voy a cumplir”, ha confirmado. Así que lo más probable es que Makled termine pronto en Caracas. Lo que sería la primera gota amarga de la luna de miel de Santos con Washington pero un gesto sin precedentes hacia Hugo Chávez.
“Crecerían interrogantes y probablemente disminuiría un poco el entusiasmo por el Gobierno de Santos, al menos en algunos sectores de la política”, argumentó a El Espectador el analista Michael Shifter del Dialogo Interamericano. “Surgirían las primeras críticas de los republicanos en el Congreso al Gobierno Colombiano expresadas desde la época de Pastrana” dijo por su parte Adam Isacson de WOLA.
Y es que pesar de que las prioridades Colombia en Washington -ATPDEA y TLC- aun no están resueltas, Santos goza de un respaldo importante en casi todos los círculos de poder en Washington: desde la Casa Blanca hasta el capitolio, en lo poco que lleva de Gobierno, su tono ha caído muy bien. Por lo tanto el asunto de Makled es una verdadera papa caliente para un gobierno que quiere mejorar las relaciones con su vecino pero está a punto de quitarle una pieza clave a los estadounidenses.
Sin embargo, los analistas coinciden en que más allá de la molestia, las consecuencias no serán graves. “No creo que esta decisión perjudicará las perspectivas para la aprobación del TLC. Después de todo, no aprobar el acuerdo comercial, sería otro regalo de Chávez, quien afirma que Washington no es un aliado confiable”, amplió Shifter.