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Marcos Baquero, tímido pero de gran tenacidad

Marcos Baquero, el concejal que será liberado este miércoles por las Farc después de 18 meses de secuestro, creció ayudando a su padre a encerrar el ganado en la finca y pensando en ser profesional y ayudar a su familia.

08 de febrero de 2011 - 09:29 p. m.
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“Siempre le puso mucho interés al estudio, pese a que no había dinero para pensar en una universidad. Su bachillerato lo hizo a distancia, en San José del Guaviare. Hacia las tareas y las iba a llevar después en moto al colegio. Sacaba muy buenas calificaciones y era disciplinado”, recuerda María Cristina Baquero, su hermana.

Después de terminar el bachillerato hizo en el Sena técnica en Mayordomía (relacionado con fincas y ganado), para luego trabajar en la Asociación de Ganaderos Ecológicos del Guaviare. Sólo el secuestro impidió que completara su carrera de Administración Pública en la Esap, donde con esfuerzo estudiaba todos los fines de semana. Apenas un semestre lo separa hoy de cumplir su sueño de ser el único profesional de la familia.

“Ya habíamos terminado materias y estábamos haciendo gestiones para ver otras que nos servían para poder graduarnos sin presentar tesis. El objetivo era graduarnos en diciembre de 2009”, dice Claudia Consuelo Robayo, compañera de estudios de Baquero.

Aunque el concejal nació en Paratebueno (Cundinamarca), cuando era muy pequeño sus padres y cinco hermanos se trasladaron al Guaviare. El dolor de su secuestro tuvo que acompañarlo con la muerte de Margarita Piñeros, su mamá, quien falleció sólo cuatro meses antes de su plagio.

Con heliconias, las flores simbólicas del Guaviare, Marcos logró conquistar el corazón de la que hoy es su esposa y madre de sus hijos: Olga Lucia Tao, una tolimense nacida en Natagaima.

“En junio de 1999 fui a San José a visitar a una hermana que vive en la vereda Nuevo Tolima. Conocí a Marcos en una fiesta que hubo en la vereda, porque él hacia parte de la Junta de Acción Comunal. Era muy callado, pero comenzamos a hablarnos porque siempre iba a comprar a la tienda de mi hermana. En diciembre de ese año él fue y habló con mi mamá para formalizar nuestra relación y nos fuimos a vivir juntos. De eso hace ya 11 años”, recuerda Olga Lucía.

Hoy tienen dos hijos: Hanssen Samir, de 10 años, y Marcos Emmanuel, de dos. Juntos hacen dibujos sobre la familia cuando vuelva a reunirse, en un cuaderno que lleva el mayor desde el día del secuestro. “Marcos, aunque siempre ha sido una persona muy callada y tímida, es muy centrado en sus objetivos y sabe lo que quiere”, agrega.

Al igual que su familia, que lo cataloga de ser muy tímido, callado, tranquilo y paciente, sus compañeros de trabajo en el Concejo y en la universidad lo definen así, además de una persona preocupada por las necesidades de la comunidad.

Todo está listo para recibirlo este miércoles en Villavicencio. Lo esperan una carne asada y un sancocho de gallina, sus comidas favoritas. Y el sueño de ser profesional.

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