Ver reunidos en un pequeño auditorio de la Universidad de los Andes a representantes del Gobierno, líderes ambientales que trabajan del lado de las ONG, ejecutivos de empresas como el Cerrejón, al director del Banco de la República, investigadores de las universidades, todos escuchando atentos y discutiendo la posición de Colombia en las negociaciones para un nuevo acuerdo de cambio climático, tenía algo de esperanzador.
Las tradicionales diferencias ideológicas y distancias entre unos y otros parecían diluidas ante un fenómeno climático que no distingue razas, nacionalidades, niveles de riqueza ni posiciones geográficas. Preguntas y comentarios marcaron el ritmo de la mañana de ayer, en un ambiente de camaradería y preocupación compartida. Todos allí sabían que el mundo tendrá que reinventarse para evitar que la temperatura del planeta aumente más de dos grados centígrados en las próximas décadas. Evitar un desastre natural sólo será posible si todos jalan para el mismo lado.
“Aun si hoy apagamos todos nuestros electrodomésticos, fábricas y vehículos, el planeta seguirá calentándose por culpa de los gases de efecto invernadero que ya están en la atmósfera”, les recordó el ministro de Medio Ambiente, Carlos Costa, a los asistentes antes de explicar la posición que Colombia está tratando de fijar en las complejas negociaciones mundiales.
A seis semanas de que comience en Copenhague (Dinamarca) la última etapa de negociaciones, aumenta la presión de los países industrializados. “Un grupo fuerte, en especial la Unión Europea, está ejerciendo una gran presión para que asumamos compromisos”, reveló el Ministro.
Colombia, como otros países en vías de desarrollo, aporta muy poco a la emisión de gases responsables del calentamiento global (0,37%) y esto ha hecho que en pasadas negociaciones no asumiera compromisos obligatorios. En esta ocasión, las cosas parecen estar dando un giro. Los países industrializados han hecho saber que un compromiso más ambicioso de su parte dependerá de las obligaciones de los subdesarrollados.
El ministro Costa, quien será el jefe del grupo de negociadores en diciembre, explicó que para Colombia es difícil aceptar reducir sus emisiones, porque el sistema energético del país ya es altamente eficiente debido a que la energía proviene en gran parte de hidroeléctricas que son poco contaminantes. Añadió que la delegación colombiana trabaja intensamente para lograr acuerdos en mecanismos de financiación para proyectos de mitigación y adaptación, en instrumentos de transferencia tecnológica y en buscar fondos para la gestión de riesgos en desastres naturales.
Según Manuel Rodríguez Becerra, presidente del Foro Nacional Ambiental, profesor de Uniandes y organizador del foro, sólo en diciembre se sabrá qué va a pasar con las negociaciones, aunque señaló que existe cierto pesimismo de lo que pueda lograrse, porque Estados Unidos llegará sin tener aprobada una ley que le permita fijar compromisos. Cuestionó además si no es hora de abandonar la idea de que los países industrializados son los responsables históricos de este desastre climático.