Montería planea convertirse en una “ciudad verde” en 2019 y para lograrlo ya dio el primer paso al poner en marcha un inventario de las emisiones de gases de efecto invernadero que produce.
En diciembre del año pasado el alcalde de Montería, Marcos Daniel Pinedo, junto con otros 137 mandatarios de ciudades de todo el mundo reunidos en México, firmó el Pacto Climático Global de Ciudades. Se trató de un acuerdo alterno al que han intentado infructuosamente firmar durante los últimos años los países que forman parte de la Convención de Cambio Climático de la ONU. Por Colombia, sólo Bogotá y Gigante (Huila) se sumaron a la iniciativa.
Montería, que ha diseñado un Plan Maestro para hacer frente al calentamiento global, tiene previsto medir su “huella ecológica” durante el primer semestre de este año. La ciudad caribeña contará con el soporte y el apoyo de la multinacional Proactiva, que hace presencia en 50 ciudades de América Latina y atiende al menos a 40 millones de personas a través de alguno de los servicios que administra, entre ellos el agua y el alcantarillado de Montería.
La semana pasada, líderes de los distintos sectores productivos, como ganaderos, agricultores, industriales y comerciantes, fueron invitados a la presentación del proyecto. Su colaboración es necesaria para recabar información que permita un cálculo aproximado del nivel de contaminación que produce cada sector. El modelo a seguir es el sugerido por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, organismo adscrito a la ONU, según explicaron los promotores.
Manuel Vicente Barrera, gerente de relaciones institucionales de Proactiva en Colombia, explicó que tomaron la decisión de liderar el proyecto piloto en Montería como parte de un plan de responsabilidad social enfocado en el medio ambiente. Proactiva, por ejemplo, ya sabe que sólo por la operación de Aguas de Montería emite a la atmósfera 16.100 toneladas equivalentes de CO2 y la meta es diseñar un plan para reducir ese impacto.
Según Barrera, Montería se convertirá en un ejemplo para el resto de ciudades latinoamericanas al ser la primera en medir su huella ecológica. Una vez se tenga clara la línea base, se plantearán estrategias para disminuir el consumo de combustibles fósiles con mejores sistemas de transporte, también el consumo energético y la generación de residuos sólidos. La siembra de árboles será una de las formas de compensar a la naturaleza por las emisiones que no se puedan evitar.