Los ojos de América Latina están puestos hoy en la ciudad de Antofagasta, Chile, donde el presidente Sebastián Piñera recibirá a sus similares de México, Felipe Calderón; de Perú, Ollanta Humala, y de Colombia, Juan Manuel Santos, para firmar el acuerdo constitutivo de la Alianza del Pacífico.
Precisamente, Chile ha sido uno de los más activos impulsores de este nuevo bloque económico que pretende transformar los lazos comerciales de la región con otros continentes. Así lo explica Gustavo Ayares, el embajador chileno en Bogotá, quien confirma que el compromiso de cada uno de los actores con los objetivos trazados es absoluto.
¿Cuál es el balance final de los más de dos años de reuniones presidenciales y técnicas?
Hemos construido un proyecto que va a tener enorme importancia. Hoy en día, Asia mira a la región como un bloque en el que identifica a cuatro o seis países que están trabajando en consonancia política y económica, lo que contribuye a que tengamos una relación futura muy distinta. Es tal el entusiasmo que no hemos descartado iniciar gestiones exploratorias en diversos campos, no sólo el económico. Estamos pensando en abrir una oficina conjunta de la alianza en un país estratégico.
¿Cómo se validará el acuerdo?
Es probable que se cree la figura de tratados de adhesión, porque este proceso se inició con gobiernos distintos. Ha habido tránsito político, pero no ha afectado los objetivos de integración. Mucha gente dice que es el proyecto con más futuro de la región. Para nosotros eso implica una responsabilidad; no nos podemos equivocar.
Entre los temas abordados sobresale el libre tránsito de personas y la homologación de títulos profesionales…
El acuerdo recoge realidades que hoy tienen mucha más flexibilidad de lo que la gente piensa. La alianza está concebida como una versión 2.0 de la integración que tomó lugar en la Unión Europea, y eso incluye el libre tránsito de personas. Cuando llegué a esta embajada, en 2009, teníamos 7.000 colombianos en Chile, y hoy en día la cifra ha crecido a 20.000, de los cuales un gran porcentaje son profesionales jóvenes que no tienen inconveniente alguno porque ya tenemos convenios bilaterales de reconocimiento de títulos profesionales.
¿Cuáles son la profesiones claves?
Hay una gran presencia de médicos colombianos que van a hacer especializaciones para integrarse a nuestro sistema de atención primaria. Otro campo con amplia afluencia es el de las ingenierías, principalmente civil. Es una presencia emergente muy importante, pero hoy en día necesitamos una mayor presencia de mano de obra menos calificada en áreas en las que tenemos grandes dificultades, como la agroindustria, porque necesitamos quién recoja la uva en los cultivos vitivinícolas.
¿Asia es la principal meta en materia comercial?
Desde hace un año estamos trabajando de la mano de Colombia en Estambul. No es el Lejano Oriente, pero es un buen ejercicio porque tenemos que trabajar bajo un esquema satisfactorio para todos. No descartamos que el próximo paso sea seguir explorando Asia. Puede ser detrás de México y Perú, que tienen una amplia presencia en ese continente. Queremos trabajar con economías de escala para aprovechar y diversificar los costos, por lo que estamos diseñando un trabajo conjunto en oficinas compartidas, evaluando la participación en ferias internacionales.
Hay otro punto muy importante que es cómo miramos a África. Tenemos un proyecto ambicioso de trabajar en embajadas compartidas con Colombia.
¿Algún país específico?
No lo puedo revelar, pero estamos trabajando con datos concretos, derivados de las reuniones de nuestros equipos técnicos, en los que evaluamos el perfil del país, su población, su capacidad de crecimiento y, finalmente, los costos comunes. Es un proyecto del que podríamos tener noticias antes de fin de año.