Los menores afectados por la emergencia invernal son muchos y su misión es velar porque sus derechos no sean vulnerados, como se ha denunciado que ocurre en algunos albergues del Atlántico, en donde el hacinamiento y las precarias condiciones de vida han propiciado episodios de violencia, maltrato y abuso.
Consciente de lo difícil que puede resultar la convivencia en estos casos, Forero implementó la línea telefónica 018000112440, para recibir denuncias, y creó un comité de defensores de familia, encargado de visitar los refugios, tramitar las denuncias y verificar que los menores estén en buenas condiciones. “No es suficiente con tenerlos en cambuches, debemos adecuar más albergues”, asegura la funcionaria.
A pesar del esfuerzo del ICBF, que se ha visto materializado en la entrega de raciones de comida a los niños, la implementación de programas en conjunto con la Unicef y el Ministerio de Cultura para que tengan un buen uso del tiempo libre y la elaboración de un código de diálogo en cada albergue con el fin de facilitar la convivencia, Forero reconoce que aún hay deficiencias.
Según la funcionaria, las tres áreas en donde es necesario ser más eficaces y eficientes son: en la operación del pago de subsidio de arriendos, la identificación de los sitios a donde se van a trasladar los municipios afectados y la definición de albergues definitivos. “No enfrentamos una tarea fácil —concluye—, pero cada día redoblamos los esfuerzos”.