El foro farmacéutico organizado por la Andi en Cartagena era sobre medicamentos. Pero, al mejor estilo de una junta médica, la discusión se alargó en el diagnóstico de la enfermedad del “paciente”, que en este caso era el sistema de salud colombiano, golpeado recientemente por escándalos de corrupción y problemas de eficiencia.
El economista y profesor de la Universidad de los Andes Alejandro Gaviria azuzó al auditorio al plantear que es hora de aceptar la realidad y que el sistema tal como está diseñado no funciona adecuadamente. Sin desconocer logros fundamentales como el incremento en la cobertura durante la última década y el mejoramiento de algunos indicadores básicos de salud, Gaviria planteó la necesidad de una reforma más profunda que las realizadas hasta ahora.
“Todo indica que nos movemos hacia la creación de un seguro de salud universal básico”, señaló. Un modelo en el que todos los colombianos tienen el mismo seguro y el Estado asume el pago de esos servicios a través del presupuesto general de la nación. Por supuesto, al eliminar los impuestos parafiscales que trabajadores y empresas aportan hoy a la salud, sería necesario incrementar otros, como impuesto a la renta y el IVA en algunos productos. Esto en opinión de Gaviria haría al sistema más ágil y sencillo, y vincularía el diseño de políticas de salud al empleo y el sistema tributario.
“No creo que sean ‘cositas’ las que se han hecho hasta ahora”, fue la respuesta de la viceministra de Salud Beatriz Londoño, señalando que los avances han sido sustanciales, especialmente en la población más vulnerable, y que los esfuerzos hoy se deben concentrar en enmendar algunos errores. La funcionaria, sin embargo, aceptó que el viaje de esta semana del ministro de Protección Social, Mauricio Santamaría a Washington, tenía entre otros objetivos estudiar una propuesta como la de Gaviria con otros analistas del Banco Interamericano de Desarrollo, pues implica decisiones macroeconómicas muy complejas. Insistió en que se trata de una idea que se debe discutir a mediano y largo plazo.
Por su parte, el director de Fedesarrollo, Roberto Steiner, se mostró de acuerdo con los problemas señalados por Gaviria, pero no compartió la idea de que la gran reforma que se necesita sea tributaria y se haga borrón y cuenta nueva. “Cuidado con botar el bebé al botar el agua de la bañera”, apuntó el investigador, refiriéndose a que el intento por mejorar el sistema no termine en una pérdida de lo que se ha ganado hasta ahora. “Les recuerdo que lo que había antes era mucho peor”, concluyó.
Para Steiner, esa gran reforma en realidad tiene que ver con la aprobación de una ley estatutaria que permita definir el tipo de aseguramiento que ofrece el sistema. Comparó el caso colombiano con el de una empresa de seguros donde se paga por un seguro contra incendios pero luego van los clientes a reclamar porque su casa se inundó.
Sobre la necesidad de una ley estatutaria, un reclamo compartido por el investigador de la Universidad Javeriana, Jaime Ramírez, la viceministra Londoño fue clara: “el Gobierno no tiene intención de presentar una ley como esa”. La funcionaria pidió darles tiempo a los instrumentos creados por la reciente Ley 1438. Aseguró que en octubre será presentada la actualización del Plan de Beneficios y antes del primero de diciembre debe estar operando. Esta y otras medidas evitarían la necesidad de dicha ley estatutaria, pues quedarían claras las obligaciones que tiene el sistema con cada afiliado.