Ahora, gracias al trabajo que han desarrollado desde hace más de dos décadas, la partícula más pequeña puede ser vista por el hombre.
En palabras del jurado: “Durante muchos años, la microscopía vivió con una presunta limitación: el hecho de que nunca se podría conseguir una mejor resolución que la mitad de la longitud de ondulación de la luz. Los investigadores reciben el galardón por haber desarrollado la microscopía de fluorescencia de alta resolución”.
En otros términos, permitieron que esas dimensiones diminutas llamadas nanómetros pudieran ser vistas por los ojos humanos. Y eso implica observar interacciones moleculares entre las células nerviosas del cerebro y rastrear proteínas implicadas en ciertas enfermedades para las que aún no hay cura, como el párkinson, el alzhéimer o el húntington.
Hasta que salieron a la luz las investigaciones desarrolladas por Betzig, del Howard Hughes Medical Institute; Moerner, de la Universidad de Stanford, y Hell, del Instituto Max Planck, a finales de los noventa y principios del año 2000, la comunidad científica había estado ceñida a un límite que había sido definido en 1873 por el alemán Ernst Abbe. Durante más de un siglo el tamaño más pequeño que se podía observar era de 0,2 nanómetros, es decir, 0,2 mil millonésimas partes de un metro. Pero con la nueva técnica, lo más diminuto no tuvo dónde ocultarse.
En suma, como lo dijo la Real Academia ayer, lo que hicieron fue crear un método “basado en la posibilidad de encender y apagar la fluorescencia de las móleculas individuales. Los científicos representan la misma zona en varias ocasiones, dejando que sólo brillen unas moléculas dispersas cada vez. La superposición de estas imágenes da una superimagen densa cuya resolución alcanza el nivel nanométrico”.
Para hacerlo emplearon dos rayos láser. Uno que estimulaba las moléculas fluorescentes para que brillaran y otro que suprimía toda fluorescencia excepto la de las moléculas que tenían un volumen nanométrico, “y al escanear el objeto nanómetro a nanómetro se obtiene una imagen”.
Por ese invento, los galardonados recibieron alrededor de US$1,1 millones, que tendrán que ser repartidos en tres partes iguales.