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“Para hablar de hermandad no puede haber criminales de por medio”

El Primer Mandatario defendió el derecho de Colombia a vivir sin terroristas, por encima de los intereses comerciales.

20 de julio de 2010 - 09:30 p. m.
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Con un extenso discurso, que duró más de una hora, en el que hizo un balance de su gestión durante los ocho años de mandato dentro del marco de las políticas de seguridad democrática, confianza inversionista y cohesión social —y en el que no faltaron las alusiones a la actual crisis que se vive con Venezuela—, el presidente Álvaro Uribe instaló el martes las sesiones ordinarias del nuevo Congreso de la República 2010-2014. En sus palabras, el Jefe de Estado se refirió también a las tareas aún pendientes, hizo un mea culpa al asumir “la responsabilidad por los errores y las carencias” y le pidió permiso al gobierno entrante para ser cooperante de las Fuerzas Armadas, “portando exclusivamente un celular”.

Sobre Venezuela

“El narcoterrorismo es amenaza para nosotros y para los vecinos. Un punto medular e irrenunciable de nuestra política exterior ha sido la observancia de las normas internacionales en la lucha contra el terrorismo. Nuestra Patria es una democracia respetable, que tiene la autoridad moral para manifestar ese requerimiento. Hemos pedido cooperación. Hoy también la ofrecemos. Para hablar sinceramente de hermandad no puede haber criminales de por medio”, manifestó el Primer Mandatario en los primeros minutos de su intervención, refiriéndose a la tensa situación que se vive hoy con el gobierno de Hugo Chávez.

Posteriormente, al momento de hablar de la confianza inversionista recuperada por Colombia, hizo una segunda alusión al vecino país, al destacar que “en la región hay gobiernos abiertamente opuestos a la inversión, otros que no la restringen y tampoco la defienden, algunos que la permiten para favorecer amigos y la expropian para sancionar adversarios. Nuestro gobierno ha promovido la inversión con responsabilidad social, la defiende y tiene frente a ella una aproximación institucional, no personal”.

Casi al final de su discurso, el presidente Álvaro Uribe fue aún más enfático al señalar que el país no pude perder su dignidad por pensar en intereses comerciales, una puntada a los graves problemas económicos que se padecen en la frontera y en otros sectores por el bloqueo a que ha sido sometida Colombia por parte de Venezuela: “Lo que no permitimos, aquello frente a lo que no callamos, es que el terrorismo pueda encontrar refugio. El pueblo colombiano, empresarios y trabajadores, ha dado un gran ejemplo al mundo: mientras en economías desarrolladas por salvar empresas apaciguan a los enemigos de la iniciativa empresarial y se exponen a perder las empresas y a perder la dignidad, esta nación, aún pobre, ha puesto la dignidad y el derecho a vivir sin terroristas por encima de los intereses del comercio”, dijo.

Y agregó: “Colombia no se ha dejado someter por el comercio, porque Colombia sabe que si perdemos el carácter y la lucha por la libertad, perderemos el comercio y también la dignidad. Con dignidad habrá comercio con el mundo entero; sin ella, nadie nos creerá. La iniciativa privada se destruye por la corrupción o el servilismo ante los opresores”.

La seguridad democrática

El discurso del Jefe de Estado ante el Legislativo comenzó con un recorrido por la historia de la violencia en Colombia desde el levantamiento de los Comuneros. Según el Presidente, esa historia de violencia —“las generaciones vivas desde los años 1940 no hemos tenido un día completo de paz”—, derivó en que las guerrillas marxistas surgidas a principios de los años 60 hicieran tránsito de la lucha violenta de clases, la proposición de la dictadura del proletariado y la combinación de diferentes formas de lucha, a convertirse en mercenarios del narcotráfico (…) y posteriormente a la aparición “igualmente cruel” del paramilitarismo, “y ambos culminan cooptados por el narcoterrorismo”.

Al destacar los logros de la estrategia de seguridad democrática, enfatizó en que gracias a ella se desmontó el paramilitarismo y se recuperó el monopolio de las Fuerzas Armadas para combatir el crimen. Asimismo, reconoció que si bien se han tenido críticas, en el país y en el exterior, constructivas y en ocasiones destructivas, “el Gobierno jamás cerró puertas y jamás renunció a la defensa afirmativa. Para honra de Colombia, este proyecto de seguridad se ha regido por la legislación ordinaria y el respeto a las garantías individuales y a los derechos políticos, sin apelaciones a la restrictiva legislación marcial”, al tiempo que indicó que siempre se dio la cara ante las denuncias sobre violación de los derechos humanos.

Sobre el tema de la justicia, si bien el Primer Mandatario no lanzó pullas a la Corte Suprema, con la que tiene un enfrentamiento desde hace varios años, sí recalcó en la necesidad de concluir lo que considera una de las tareas pendientes: la ex carcelación de peligrosos delincuentes: “No obstante que se aprobó la Ley 1142 para restringir la excarcelación en casos de delitos y delincuentes peligrosos, muchos continúan en la calle o en la casa. La calificación discrecional de la peligrosidad del sujeto por parte del juez debe ser limitada por normas explícitas y penas que prohíban el beneficio, que en nuestras ciudades ha hecho tanto daño”, afirmó.

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Por amor a la Patria

Según el presidente Álvaro Uribe, “Colombia está de moda” y “ya no se menciona el Estado fallido, sino la nación con inmediatas condiciones para superar dificultades y ser promisoria”. En su discurso, plagado de cifras sobre los logros en materia de crecimiento económico, la desmovilización de integrantes de grupos armados al margen de la ley, la necesidad de una nueva normatividad para el ahorro de regalías, los avances en materia de cobertura educativa y en salud, los retos en la generación de empleo, el acceso a nuevos mercados, los proyectos de infraestructura, entre otros temas, el Jefe de Estado le dio especial relevancia al papel de las Fuerzas Armadas en la defensa de la democracia y defendió su tesis del Estado Comunitario, un Estado “al servicio de los ciudadanos y de amplia participación”.

“Nunca sacrifiqué a las Fuerzas Armadas para evitar problemas políticos o diplomáticos. Las respaldé con la asunción de mi responsabilidad para que ellas pudieran cumplir el deber de defender a los colombianos. Pediré permiso al nuevo gobierno para ser cooperante de las Fuerzas Armadas, portando exclusivamente un celular. Invoco solamente una virtud: trabajamos con infinito amor a la Patria”, declaró el presidente Álvaro Uribe al final de su intervención, destacando su legado al expresar que “la ciudadanía rodeará al Congreso y al presidente Juan Manuel Santos, con fe de encontrar la seguridad consolidada, la inversión del desarrollo y la cohesión social de la fraternidad”.

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