Antes de finalizar septiembre, el país podría tener el primer Parque Nacional Natural para la protección de los mayores corales de profundidad encontrados en aguas colombianas. Este es uno de lo planes del Ministerio de Ambiente y de Parques Naturales, pero un concepto que prepara el Ministerio de Minas, y del que El Espectador conoció algunos detalles, está a punto de detener o modificar esa decisión.
El Parque Nacional Natural de Corales de Profundidad que se proyecta sobre las aguas del mar Caribe, cerca de las Islas del Rosario (ver mapa), permitiría la protección de uno de los ecosistemas marinos más escasos e importantes del país, descubierto a principios de esta década. “Estas formaciones coralinas se ubican por debajo de los 100 metros de profundidad —donde normalmente sólo hay fango— y representan un oasis de diversidad biológica que atrae a crustáceos, moluscos y muchas otras especies”, explica Juan Manuel Díaz, director del programa de ciencias marinas de Marviva.
Sin embargo, además de su riqueza en biodiversidad, las que podrían ser áreas protegidas son también fuente de hidrocarburos. Tanto así que las empresas ya han puesto sus intereses de extracción en la zona.
Según Eduardo Junguito, jefe de la Oficina de Asuntos Ambientales y Sociales del Minminas, al pedirle al servicio geológico colombiano información sobre las actividades que se realizan en el área, se encontró que el parque proyectado abarca gran parte de un bloque petrolero ya adjudicado, donde “existe expectativa de extracción de hidrocarburo”.
El bloque al que se refiere Junguito es el Fuerte Norte, adjudicado en 2006 por la Agencia Nacional de Hidrocarburos a la alianza Ecopetrol-BHP Billiton, y comprende 480.000 hectáreas que, a su vez, abarcan gran parte del área protegida proyectada, la cual asciende a las 142.192 hectáreas. Por otro lado, la indagación que ha hecho el Ministerio de Minas sobre la zona señala que hay algunos puntos bastante profundos donde no habría riqueza coralina.
A propósito, el Ministerio de Ambiente le dijo a este diario que ese concepto no es vinculante, así que en teoría no le pone freno a la iniciativa. Sin embargo, no se descarta la posibilidad de que se evalúe una redefinición de las áreas de compensación, de modo que éstas no interfieran en la futura extracción de petróleo, como también lo confirma Junguito.
Pero la idea de volver a delimitar el área protegida no cala muy bien entre los expertos en ambiente, como Juan Manuel Díaz: “Si los corales están ubicados en esa zona, necesitan de esa área a su alrededor para mantenerse. Redefinir los límites sería como decir que es posible trasladar los corales para poder explotar la zona”.
Lo cierto es que es posible que el futuro del parque no se defina pronto. Los jefes de ambas carteras ministeriales acaban de ser relevados, Minambiente asegura que aún no ha recibido el concepto oficial y Junguito prefiere no arriesgarse a dar una fecha exacta de notificación. Sin duda, ésta es la primera etapa de un debate apenas comienza y que pone de nuevo en la balanza a la locomotora minera y a la riqueza ambiental.