Por eso el ambiente se caldea cada vez más en Lima, sede de la Corte Suprema de Perú, que juzga al ex mandatario y que pronunciará la sentencia mañana. Será el magistrado César San Martín quien lea el veredicto de la sala especial en donde se desarrolló el proceso.
Desde diciembre de 2007, cuando Fujimori fue llevado al banquillo de los acusados, se han realizado más de 150 sesiones orales, se han escuchado a más de cien testigos y el propio mandatario ha proclamado su inocencia.
A Fujimori se le acusa de complicidad en operaciones secretas que se llevaron a cabo durante su gobierno. Lo que la justicia quiere dejar claro es si Fujimori sabía o no de la existencia del grupo Colima, un escuadrón de la muerte que realizó varias operaciones secretas. ¿Qué tanto poder tenía el ex presidente sobre este grupo? ¿Quién lo creó? ¿Estaba al tanto de las masacres que cometió? ¿Quién daba las órdenes? Son algunas de las preguntas que la justicia trató de resolver durante el juicio.
La Fiscalía pide 30 años de cárcel para Fujimori por su presunta implicación en el asesinato de 25 personas en Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), así como en el secuestro de un periodista y un empresario tras el “autogolpe” de Estado de 1992.
Los familiares de las víctimas de ambas matanzas tienen previsto realizar hoy una vigilia frente al Palacio de Justicia para pedir que se condene a Fujimori. Y los fujimoristas, por otra parte, tienen listas varias jornadas para pedirle a la justicia que el ex presidente sea absuelto de todos los cargos. El gobierno ya determinó un operativo de seguridad para evitar enfrentamiento entre los dos bandos.