¡Cuidado!, un consumo exagerado de atún, así como de bagre, róbalo y pargo rojo podría resultar peligroso para la salud, de acuerdo con un estudio adelantado por Adriana Lozano, Ana María Campos y Gladys Rozo, químicas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
Los datos del trabajo, realizado en Bogotá (lugar al que llega el 70% del pescado que se comercializa en el país), demuestran que, aunque los niveles de mercurio presentes en estas especies de pescado están por debajo de los estándares nacionales (máximo 0,5 partes por millón en pescado de consumo humano y 1.0 partes por milllón para el atún enlatado) e internacionales, representarían un peligro para la salud si se consumen en gran cantidad.
El mercurio es un metal pesado que al consumirse por encima de lo estipulado por las normas puede afectar al sistema nervioso central, lo que a su vez deriva en problemas de aprendizaje y afecciones de las funciones motoras del cuerpo. Los menores de edad y las mujeres embarazadas y lactantes son las poblaciones más vulnerables a los efectos de este metal.
Luego de divulgarse los datos de la investigación a través de distintos medios de comunicación, la Asociación Nacional de Industriales (Andi) se mostró en desacuerdo con las opiniones de las investigadoras y, en un comunicado público, aseguró que “el pescado y los mariscos que se consumen en Colombia no contienen mercurio”.
Sin embargo, la Andi no sólo publica en el comunicado los resultados de la investigación de la Tadeo, sino que registra cifras de mercurio mucho más altas que las encontradas por las investigadoras. Cifras que, en algunos muestreos, se acercan al límite permitido por las normas.
Según las investigadoras, la recomendación de la Organización Mundial de la Salud es no consumir más de 150 gramos de atún a la semana, equivalente a una lata, para evitar acumulación de mercurio en el cuerpo. Sobre este punto, la Andi argumenta que el consumo per cápita de pescado y mariscos en Colombia es de 6,5 kilos al año, de los cuales el atún, la segunda especie con mayor contenido de mercurio después del bagre, representa apenas 0,5 kilos anuales. Es decir, que una persona consume 9,62 gramos de atún cada semana.
“Las cifras de la Andi son un promedio nacional. Están tratando de decir que si yo me como cuatro latas de atún a la semana y otra persona ninguna, entonces entre los dos nos comimos sólo dos”, aclara una de las investigadoras.
En palabras de las científicas, el objeto de su estudio no es poner en tela de juicio la calidad del pescado, puesto que los niveles de mercurio, aunque elevados, están dentro de los márgenes establecidos tanto en el país como internacionalmente. La intención de la investigación es poner en manos de los consumidores información que, según las profesionales, es necesaria para evitar problemas de salud derivados del consumo de mercurio presente en ciertas especies de pescado.
“En el país no existe una norma o información por parte de los productores o el Gobierno que advierta de los riesgos que el consumo extensivo de ciertas especies de pescado representa para nuestra salud”, precisa Campos. Y añade: “En otros países se han tomado medidas para proteger a los consumidores, como en Italia, donde desde el año pasado hay una veda de atún debido a los niveles de mercurio que este pez concentra debido a su tamaño y sus hábitos alimentarios”.
La contaminación del pescado con mercurio se debe principalmente al vertimiento de residuos derivados de la actividad minera, de procesos industriales y la quema de carbón a ríos y mares.