Así lo denunciaron a la agencia EFE Noemí Domínguez, sexóloga del Instituto de Estudios de la Sexualidad y la Pareja de Barcelona, y una de las víctimas de esos tratamientos, Ángel Llorent.
“El Colegio de Psicólogos no permite tratar este tipo de casos porque no son un trastorno. Pero hay médicos que aún creen que la homosexualidad es una desviación”, advierte Domínguez. Y agrega que los efectos de estas terapias causan daños emocionales, psicológicos y económicos, al tratarse de procesos largos y costosos.
Prueba de ello es el caso de Ángel Llorent, quien pasó doce años de su vida visitando a un psiquiatra que, presuntamente, iba a ayudarle a superar la “enfermedad” que le hacía sentir atracción física hacia los hombres. “Me dio de alta cuando consideró que me había curado. Pero yo sabía que aún tenía los mismos deseos”, explica Llorent, quien hace poco le confesó a su familia que era homosexual.