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Puja oposición-oficialismo en Bogotá

Unos promueven 'cacerolazo' al Alcalde por caos en las vías. Samuelistas los desafían y dicen que harán una marcha más grande.

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“Si ellos sacan un millón de personas a las calles, nosotros les sacamos dos”. Con esta sentencia el presidente venezolano, Hugo Chávez, les ha salido al paso a los líderes de la oposición cada vez que convocan a una manifestación en su contra. Y no es mera retórica. De manifestaciones simultáneas entre pro y antichavistas está llena la historia reciente del vecino país, en donde más tarda en conocerse una convocatoria, que en aparecer el contragolpe del bando contrario, ambos con publicitadas declaraciones de victoria en cuanto al número de participantes.

Algo similar parece gestarse por estos días en Bogotá. Detractores y simpatizantes del alcalde Samuel Moreno andan en preparativos para manifestaciones ciudadanas, a propósito del caos de movilidad que vive la capital por cuenta de los múltiples frentes de obras que se ejecutan por estos días, los retrasos en varios de ellos y el ruido en cuanto a la supuesta corrupción en otros.

Los primeros están promoviendo para el 27 de octubre un “gran ‘cacerolazo’ por la movilidad en Bogotá”, actividad que, a usanza de los históricos ‘cacerolazos’ de Chile (1971) y Argentina (2001) —ambos promovidos para protestar por crisis sociales— pretende una participación superior a las tradicionales concentraciones públicas mediante la protesta con pitos y cacerolas desde los hogares y sitios de trabajo.

Uno de los líderes de la idea es el concejal Javier Palacio, del Partido de la U, quien asegura que no harán marchas para evitar que la movilidad en la ciudad sea aún peor. El cabildante dice que la idea es apoyada por la Federación de Sanandresitos, gremios de taxistas y estudiantes universitarios. Y que pondrá seis vallas promocionando la protesta.

Pero apenas apareció esta semana el primero de los seis avisos publicitarios, vino la contundente respuesta de los defensores de la administración. La enarbola ni más ni menos que la compañera de fórmula del senador Iván Moreno, hermano del Alcalde de la ciudad: la representante a la Cámara Alba Luz Pinilla. En diálogo con este diario, la legisladora advirtió que “no vamos a dejar que nos sabotee el 14% que tiene carro. Los sin carro en la ciudad somos más. Que no empañen el gobierno de la Bogotá Positiva”. Y remató con una frase que bien podría haber sido pronunciada en algún discurso oficial más allá de las fronteras colombianas: “Le aseguro que por cada uno que saque la oligarquía bogotana, nosotros sacaremos a marchar a 10”.

¿Qué es lo que hay detrás de este contrapunteo que crece como espuma? Por un lado, una puja política con miras a las elecciones de alcaldes de 2011, en las cuales los partidos políticos están interesados en quitarle al Polo Democrático el manejo de la ciudad. Y, de otra parte, un problema grave de movilidad en la ciudad, que tiene con los nervios de punta a los ciudadanos y que se está convirtiendo en el tema número uno de la precampaña electoral.

Al decir de la Alcaldía, lo que la oposición está haciendo es pasarle una cuenta de cobro a la administración por tomar decisiones que las anteriores no tomaron y por ejecutar obras que ya estaban comprometidas desde antes de que Samuel Moreno asumiera. “Nos dan palo porque estamos trabajando, pero hay que preguntarse qué dirían si hubiésemos dejado que la ciudad se llenara de huecos”, dijo un funcionario de la Alcaldía. Para la oposición, en cambio, se trata de la demostración de que el mandatario no pudo con la ciudad y de que es hora de cambiarle el capitán al barco.

Dada la cercanía del debate electoral y el proceso de reacomodamiento de los partidos de cara al mismo, resultará cada vez más difícil separar los intereses electorales de la evaluación imparcial a las ejecutorias de la administración. Por esa misma razón, sobre cada argumento recaerá con facilidad la duda. No importa si es la congresista Pinilla diciendo que “el ‘cacerolazo’ es lo más antiético que ha podido hacer el Partido de la U para alcanzar la Alcaldía”; o el concejal Palacio respondiendo que “esto no es politiquería. Hay que ponerles seriedad a los temas de movilidad”. Y la feria de declaraciones sigue. Que “la U ha apoyado esta mala Alcaldía y ahora quieren un protagonismo que no es sincero”, dice el concejal Fernando López. Que el ‘cacerolazo’ es oportunista, agrega el también cabildante Celio Nieves. Que el grupo que promueve el ‘cacerolazo’ en Facebook ya tiene 850 amigos…

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Entre tanto, las calles de la ciudad siguen rotas, el trancón se extendió este jueves a la avenida carrera 68 y este viernes comienza en el concurrido cruce de la calle 100 con carrera 15. Y en medio de todo, los bogotanos, sin saber a quién creerle y al borde del desespero por la incomodidad de las obras.

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