En el video revelado esta semana por científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza), una rata parapléjica está parada sobre sus patas traseras, la sostiene un arnés adosado al cuerpo y camina graciosamente sin tropezarse. Luego sube un escalón tras otro como si su médula espinal no estuviera dividida en dos partes incomunicadas entre sí. Durante los 25 minutos que tardó el experimento el animal logró dar mil pasos.
No es la primera vez que un grupo de científicos logra esta hazaña. El neurocientífico estadounidense Reggie Edgerton ya había hecho algo similar en 2009 usando esta misma técnica, conocida como estimulación eléctrica epidural. Lo novedoso y prometedor del nuevo experimento es que los neurocientíficos crearon un sistema inteligente que capta información del ambiente y del animal, la combina y va a haciendo ajustes en tiempo real para que la marcha sea más armoniosa y evite obstáculos puestos en el camino.
A través de dos electrodos instalados por debajo de la lesión medular, la rata recibe una serie de impulsos eléctricos que activan los músculos involucrados en la marcha. Previamente, los neurocientíficos inyectan fármacos en la médula para facilitar la trasmisión de impulsos eléctricos.
El éxito conseguido con esta parte del proyecto europeo NeuWalk ha hecho pensar al grupo de trabajo que es hora de comenzar pruebas en humanos y esperan hacerlo a partir de 2015.
El neurocientífico francés Grégoire Courtine, al frente del proyecto, es moderado en sus expectativas. Un obstáculo es que los fármacos usados en roedores no se han probado en humanos. Por otra parte, estos son apenas los primeros pasos para entender cómo aprovechar la función residual de la médula espinal que persiste en muchas personas con lesiones graves, pero está lejos de convertirse en la solución con la que sueñan miles de pacientes que han perdido la movilidad.