Todos los años el cáncer de estómago cobra la vida de 866 mil personas alrededor del mundo. Una cifra que ha encendido las alarmas en la comunidad médica y que ha puesto sobre el tapete la necesidad de encontrar mecanismos preventivos o que por lo menos permitan tratar esta enfermedad a tiempo.
Prestigiosas universidades como las de Texas y Harvard en Estados Unidos, la de Montreal en Canadá o la de Hokkaido en Japón han realizado investigaciones que muestran la importancia de reducir el consumo de ciertos alimentos, como las carnes rojas, aumentar el de frutas y verduras y restringir las grasas. Pero además, los resultados han señalado que hay terapias preoperatorias que contribuyen a garantizar resultados más favorables.
Asimismo, se han desarrollado medicamento que combinados con las sesiones de quimioterapia o radioterapia pueden garantizar una mejor recuperación. El Espectador consultó oncólogos especializados en cáncer gástrico y recopiló las más recientes investigaciones, las cuales evidencian que los científicos no sólo están empeñados en buscar las causas y las maneras de prevenir el cáncer de estómago, sino en mejorar los tratamientos actuales.
Tratamientos
Cirugía laparoscópica: se usa para determinar la etapa en la que está el cáncer. En países como Japón, los médicos están estudiando el uso de esta cirugía para extirpar cánceres de estómago pequeños. Una de las ventajas de esta intervención es que no requiere de una incisión grande en el abdomen, por lo que el tiempo de recuperación es más corto. Sin embargo, no se ha establecido si es tan eficaz como la cirugía convencional.
Nuevas combinaciones: se están llevando a cabo estudios para probar medicamentos quimioterapéuticos, a través de combinaciones de medicinas que se sabe actúan contra el cáncer del estómago. En otras investigaciones se están estableciendo vías para combinar la quimioterapia con la radioterapia o la inmunoterapia. Pero el esfuerzo mayor se ha dirigido a mejorar los resultados de la cirugía al añadir quimioterapia y radioterapia antes o después de la intervención.
Terapias dirigidas: se están creando medicamentos para combatir “debilidades” específicas de las células cancerosas. Por ejemplo, el Avastin, que funciona al afectar los vasos sanguíneos que suplen los tumores y que, según estudios preliminares, cuando se combina con quimioterapia es más efectivo.
Quimioprevención
El oncólogo Ignacio Wistuba, del MD Anderson Cancer Center de Houston (E.U.), es uno de los especialistas que más abogan por el uso de la quimioprevención como herramienta para “revertir la carcinogénesis en sus etapas tempranas”. Los estudios han revelado que los dos tipos de químicos más eficaces son:
Los antioxidantes: se trata de un grupo de nutrientes, que incluyen las vitaminas C, E y el betacaroteno, que pueden destruir los radicales libres y evitar que se formen. Los estudios en los que se ha analizado el uso de suplementos dietéticos para reducir el riesgo de cáncer de estómago han determinado que las combinaciones de suplementos antioxidantes pueden reducir el riesgo de cáncer en personas con pobre nutrición.
Los antibióticos: científicos de la Escuela de Medicina de la U. de Hokkaido (Japón) encontraron que acabar con la bacteria Helicobacter pylori reduce el riesgo de que el cáncer gástrico reaparezca. Para ello es necesario el tratamiento con antibióticos, especialmente en personas que están crónicamente infectadas con el Helicobacter. El estudio también demostró que combatir esta bacteria puede prevenir anomalías precancerosas del estómago.
Los factores de riesgo
Las investigaciones más recientes realizadas en países con índices relativamente bajos de cáncer de estómago como Australia, Tailandia y Kwait, han proporcionado valiosa información sobre algunos factores de riesgo:
Alimentación: la conclusión a la que ha llegado la mayoría de estudios es que comer carne roja dos veces al día parece aumentar el riesgo de cáncer de estómago, especialmente si la carne se asa a la parrilla o se cocina demasiado.
Infección con ‘Helicobacter pylori’: algunos tipos de ‘Helicobacter pylori’ (especialmente las variedades cagA) están asociados al cáncer gástrico. Además, las investigaciones científicas han podido demostrar que ciertos rasgos hereditarios pueden determinar si una persona infectada con el ‘Helicobacter’ tiene o no más posibilidades de sufrir cáncer de estómago. No obstante, todavía los médicos no han podido utilizar esta información para establecer con certeza quiénes pueden presentar mayor riesgo de contraer esta enfermedad.