Mientras un bombardeo de la Policía en Catatumbo, Norte de Santander, les quitaba razones a los sectores uribistas que alegan que el proceso de paz podría implicar una reducción en la lucha contra la guerrilla, el presidente Juan Manuel Santos se encargó de ratificar que están equivocados quienes así piensan.
“Que nadie nos venga a decir ahora, con unos sofismas bastante mezquinos, que estamos debilitando deliberadamente la seguridad. Eso no tiene ni pies ni cabeza”, enfatizó el mandatario, en clara alusión a su antecesor, reconocido crítico de la iniciativa de paz.
Y aunque Santos no mencionó en concreto el golpe policial de ayer, minutos después de que él hablara desde Armenia, la Fuerza Pública daba en Bogotá el parte del operativo en Catatumbo: murieron 15 guerrilleros, entre ellos alias Danilo, jefe del frente 33, por quien se ofrecía una recompensa de $800 millones.
Golpe al corazón de las Farc, pues Danilo era considerado hombre de confianza de alias Timochenko, máximo jefe de la guerrilla y quien seguramente tomará parte más adelante en las negociaciones.
Tal y como advirtieron Santos y las mismas Farc, esa es una consecuencia de negociar en medio del conflicto, pues los hombres en armas de ambas partes no dejarán de disparar mientras que la paz esté sin firmar.