Desde un moderno laboratorio de la Universidad de Alabama (UAB), médicos y estudiantes analizan las imágenes en infrarrojo, obtenidas por un satélite, de los lugares del planeta en donde hay agua tibia estancada y vertederos de neumáticos. Este es el ambiente ideal para la reproducción de los mosquitos que transmiten la malaria. En otra esquina del mismo laboratorio, un grupo de investigadores observa otras imágenes satelitales que determinan los niveles de contaminación del aire en sitios frecuentados por niños. De esta forma podrán conocer los factores que posiblemente desencadenan los ataques de asma en los menores.
Los científicos de la Nasa y la UAB estaban seguros de que algún día sería posible salvar vidas humanas utilizando satélites espaciales. Sin embargo, lograron descubrir el método para hacerlo mucho antes de lo que habían planeado. De hecho, durante las primeras reuniones que sostuvieron para discutir el tema estaban muy escépticos. “Parecía como si estuviéramos hablando idiomas completamente diferentes”, sostiene el científico Dale Quattrochi de la Nasa. Pero con el paso del tiempo comenzaron a sentir que por fin coincidían y se produjo entonces, una explosión de ideas que concluyó con la elaboración del proyecto.
La iniciativa también incluye cursos de capacitación para los estudiantes de la UAB con científicos del Centro Nacional de Tecnología y Ciencias del Espacio de la Nasa como los doctores Quattrochi, Jeff Luvall, Douglas Rickman, William Crosson y Maurice Estes, entre otros. Durante los talleres aprenden a utilizar los elementos del laboratorio y las técnicas para emplear imágenes satelitales en estudios que permitan contrarrestar y prevenir diferentes enfermedades como la hipertensión o los derrames cerebrales. Sí, así como lo está leyendo. Resulta que ya comenzaron un estudio sobre las razones que explican las diferencias geográficas y raciales en casos de derrame cerebral.
Esta investigación, financiada por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, fue realizada con 30.000 personas, a quienes les realizaron encuestas y les tomaron la presión arterial y muestras de sangre. El estudio intenta determinar de qué manera influye el medio ambiente sobre la aparición de estas enfermedades. Para ello utilizarán los datos que proporcionan los satélites sobre la calidad del aire, índices de calor y humedad. “Los resultados podrían ayudar a los funcionarios de la salud para formular recomendaciones”, explica Quattrochi.
Lo cierto, es que mientras el proyecto se consolida en Estados Unidos para luego emplearse en otros países del mundo, sus creadores ya iniciaron otros estudios en los que a través de imágenes satelitales se podrá determinar los efectos del agua en los dientes y la relación entre el plomo, el mercurio y los pesticidas con los problemas de salud que aquejan a los bebés.