En 2006 un grupo de empresarios brasileños que habían enfocado sus proyectos de responsabilidad social hacia la educación, reemplazó la construcción de colegios y otras acciones dirigidas a tener impacto en pequeñas poblaciones del Brasil con campañas que promovían la educación como prioridad nacional y debates que terminaron en reformas educativas constitucionales.
Con el movimiento Todos Pela Educação (Todos por la Educación), los empresarios invitaron a distintos sectores de la población civil (entre ellos maestros, expertos, empresarios y medios de comunicación) para crear una organización veedora de las políticas educativas de su país y promotora de futuras transformaciones.
Su coordinadora, Andrea Bergamaschi, está de visita en Bogotá, invitada por la fundación Empresarios por la Educación y por el Consejo Privado de Competitividad de Colombia, para impulsar una iniciativa similar, con la que se espera convencer a la sociedad colombiana de que del nivel educativo de sus futuros ciudadanos dependerá el desarrollo del país.
¿Cómo actúa Todos por la Educación, en Brasil?
La educación debe ser una corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad civil. Somos una organización plural, de referencia en Brasil, que promueve el debate frente a la educación, acciones de incidencia política, monitoreos a los centros educativos y a los procesos de los niños.
Entonces, ¿la educación en Brasil es una prioridad?
Cuando comenzamos a trabajar, en 2006, encuestamos a los brasileños y vimos que la educación era su séptima prioridad, después de temas como la salud, el empleo y la seguridad. Promovimos campañas para hacerlos conscientes del lugar que debe tener la educación, y cinco años más tarde está en el segundo lugar.
¿Con qué mensaje convencieron a las personas?
La educación tiene impacto en todos los frentes del ser humano. Tan sólo en la salud, se sabe que la reducción de la mortalidad infantil está muy relacionada con el nivel educativo de las madres. Y sabemos que la educación es el vehículo que nos llevará a la equidad social. Esas cosas son las que la gente debe ver.
¿Cuál ha sido el logro más importante del movimiento?
Desde 1988, en Brasil era obligatorio que todos los niños de 6 a 14 años fueran a la escuela. Hicimos una campaña de incidencia política muy fuerte y logramos reformar la ley para que la cobertura obligatoria se ampliara de los 4 a los 17 años.
¿En qué aspectos de la educación debe actuar Colombia?
Se vienen grandes oportunidades de desarrollo y competitividad para Colombia, pero su sociedad no está preparada. Es necesario que los niños se conviertan en ciudadanos participativos y en profesionales destacados. Pero no es fácil. En nuestros países se ha vuelto normal vivir en la desigualdad educativa: que unos puedan tener educación privada y de calidad mientras que otros no, y que al pasar los años unos tengan mejores oportunidades, pero eso no es normal. Países desarrollados como Inglaterra o Japón vivieron crisis de desigualdad que sus gobiernos y sociedad civil tuvieron que encarar para lograr una mayor equidad. Hay que cambiar la mentalidad.