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Se hicieron escuchar

Pese a que el presidente Santos prometió retirar la reforma a la educación superior, los universitarios llenaron las plazas de las principales ciudades para manifestar su rechazo a la misma.

10 de noviembre de 2011 - 11:22 p. m.
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Más que para protestar, pareció que salieron a celebrar una suerte de victoria nacional de los estudiantes. Se vistieron de colores, se pusieron nariz de payaso, se echaron al hombro sus instrumentos musicales, se adornaron con sombreros, se armaron con pancartas, con pitos y se levantaron a caminar por las calles de Bogotá, Bucaramanga, Popayán, Buenaventura, Medellín, Cali, Cúcuta, Tunja y Sincelejo, entre otras ciudades. La razón: la misma que los llevó a organizar un paro estudiantil en todo el país desde hace un mes: el proyecto de reforma educativa que radicó el Gobierno en el Congreso. La diferencia es que ayer tenían un motivo para armar la fiesta: el presidente Juan Manuel Santos anunció que el próximo martes retiraría la iniciativa. Así que se gozaron la jornada.

No hay cifras oficiales, pero se estima que, sólo en la capital, ayer salieron a marchar unas 80 mil personas, entre estudiantes, padres de familia, profesores y otros trabajadores, en contra de los cambios a la Ley 30, en una jornada que no se vivía desde hace décadas dentro del movimiento estudiantil colombiano.

Salvo incidentes menores entre manifestantes y autoridades en Popayán, Cúcuta, Medellín y Bogotá (en la capital, por ejemplo, se registraron cortos enfrentamientos en la Autopista Sur, en la localidad de Suba y en la Avenida Caracas, en donde un estudiante salió lastimado), las anunciadas tomas a las ciudades fueron pacíficas, en calma, con mucha risa de por medio, y sus jóvenes organizadores lograron lo que parecía casi imposible: evitar la infiltración de cualquier grupo armado ilegal y sus consabidas papas bomba y capuchas. Claro que no faltaron los tradicionales grafitis y, en la capital, la destrucción de dos cajeros electrónicos del centro.

Cierto es que algunos de los chicos no tenían mucha idea del por qué de la protesta. “No me gusta mucho el artículo del Icetex, pero la verdad no he leído la reforma completa”, comentó a este diario un joven de 18 que estudia ingeniería electrónica en la Universidad Nacional. “Yo sólo se que entre más se amplíe la cobertura, menos calidad va a haber en la universidad”, añadió otro estudiante, pero de la Universidad Surcolombiana.

Como para demostrar que sí hicieron la tarea, a lo largo de buena parte de la caminata en Bogotá (que salió desde 14 puntos y produjo trancones en nueve vías importantes) repartieron volantes con el título ‘¿Sabe por qué protestamos los estudiantes?’ y a continuación seis puntos con sus argumentos. Entre ellos, que creen que la reforma planteada por el Gobierno es lesiva al espíritu de las universidades en términos de financiación “y no da verdaderas garantías para que más colombianos accedan a la educación”. Ni más ni menos.

A lo largo de la jornada, muchos se iban enterando de las novedades por los lados del Gobierno, que acompañó las marchas con discretos policías, ubicados a los costados de las vías, que de vez en cuando recibían los abrazos emocionados de entusiastas estudiantes.

Entre esas novedades, que el presidente Santos respaldó públicamente la labor de la ministra de Educación, María Fernanda Campo, ante las voces que piden su renuncia. Que el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, advirtió que si el paro no cesa ya, el proyecto continuará su curso. Y que, de nuevo, el primer mandatario habló para pedirles a los estudiantes que “salven el semestre de tantos compañeros”.

Como casi nunca sucede, en Bogotá los jóvenes estuvieron acompañados por estudiantes que llegaron en buses desde Cartagena, Tunja, Ibagué, Pereira y Medellín, y por unos 600 padres de familia que vestían camisetas blancas con la frase: “Lo que es con nuestros hijos es con nosotros. ¡Viva el paro nacional estudiantil!”. Desde algunas ventanas de la carrera 30, los celebraban con aplausos, agitando banderas de Colombia y tirándoles papelitos de colores.

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“Este es el resurgimiento de un movimiento equiparable sólo con las marchas que se hicieron con la caída de Rojas Pinilla, cuando asesinaron a tantos estudiantes”, dijo emocionado el profesor de la Nacional Germán Umaña Mendoza (hermano del asesinado abogado Eduardo Umaña Mendoza), quien marchó para acompañar a sus hijos de 17 y 25 años.

Laura Ligarreto, de 21, miembro de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), tiene una visión menos romántica: “Este era un movimiento necesario y predecible, y la gente se nos unió porque este proyecto no fue consultado con nadie”.

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La MANE, que cuenta con unos cinco mil integrantes y es la única instancia que puede poner fin a la protesta, se reunirá mañana a partir de las nueve a.m. en la U. Nacional para decidir si levantan el paro tal como se los pidió el presidente Santos. El domingo y el lunes realizarán su Encuentro Nacional Programático para concretar la propuesta que le quieren entregar al Gobierno.

“¿Y dónde está la U? ¿la U en dónde está? ¡La U está en la calle haciéndose escuchar!”, gritaron ayer. Y era cierto.

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Las protestas en twitter

@ LeonVaLenciaA Hay una oportunidad para darle un vuelco a la educación superior en Colombia, los estudiantes tienen ideas más claras que los políticos

@ VLADDO El proyecto de reforma educativa no es tan maravilloso como lo presenta el Gobierno, ni tan dañino como lo ven estudiantes. Diálogo de sordos.

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@ Amartinezsierra Qué tal el jueguito del Gobierno y los estudiantes, a ver quién es el más fuerte.

@ Jorge_consuegra Es imposible que se equivoquen 10.000, 20.000 o 60.000 estudiantes. Pero sí es posible que se equivoque una ministra.

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@ HELIODOPTERO En este país, donde nadie dice nada y se aguanta todo, los estudiantes están dando una lección de dignidad.

@ kratzzzz Gracias estudiantes por dejar todo rayado y pintado a su paso. Esto demuestra que, en efecto, sí les hace falta educación.

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@ marioheb Lo que los estudiantes están pidiendo es que retiren el proyecto, no que anuncien que lo van a retirar. Son acciones diferentes

@ ivalevaga Que los estudiantes sean pasionales no implica que no exista un argumento racional de fondo. La Ley 30 es muy poco defendible.

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@ Solano Los estudiantes tienen varios retos: mostrar que son más que arenga, que pueden discutir sin destruir y que son capaces de proponer.
 

Por Laura Ardila Arrieta

Periodista Caribe con un gusto especial por la crónica y los reportajes sobre el poder. Autora del libro ‘La Costa Nostra’, historia no autorizada del clan Char. Ha ganado cinco premios nacionales de periodismo, incluyendo el Simón Bolívar en la categoría Periodista del año en dos ocasiones.

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