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Sexualidad en la cava

Dos copas diarias pueden potencializar el deseo femenino, la seducción y el placer.

21 de diciembre de 2009 - 06:00 p. m.
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Históricamente, el vino y la sexualidad han estado estrechamente relacionados. En tiempos mitológicos, el dios griego Baco  veneraba el misticismo que rodeaba al vino y adoraba sus placenteros efectos. Desde hace un tiempo se han realizado estudios que evidencian las virtudes medicinales del consumo moderado de esta bebida, pero nunca se habían analizado los efectos que despierta este elíxir en la sexualidad de las mujeres.

Según investigadores de la Universidad de Torino y de Florencia, en Italia, el vino tinto favorece al erotismo. Dos copas diarias  potencializan la sexualidad femenina, la seducción y el placer. Para llegar a esta conclusión evaluaron los efectos de esta bebida en 800 mujeres, de la región de Toscana, quienes llevaban más de tres meses en una relación estable.

Las voluntarias fueron divididas en tres grupos. El primero estaba conformado por aquellas que tomaban una o dos copas de vino todos los días; en el segundo se encontraban las mujeres abstemias, quienes no ingerían ni una gota de licor, y el tercer grupo lo componían las que tomaban vino ocasionalmente, es decir, menos de una copa diaria.

Todas respondieron, de acuerdo con sus experiencias, 19 preguntas clasificadas en seis categorías relacionadas con el deseo, la excitación, la satisfacción sexual, el dolor, entre otras. Este cuestionario fue formulado por el Índice de la Función Sexual Femenina, un método internacionalmente aceptado para evaluar los temas relacionados con la sexualidad femenina.

Los resultados, publicados en la revista Journal of Sexual Medicine, muestran que aquellas mujeres que bebían una o dos copas de vino tinto diarias obtenían mejores puntuaciones en las preguntas asociadas con el deseo sexual y la lubricación, que las participantes de los otros dos grupos. Sin embargo, aún quedaba por descifrar cómo actúa el vino para despertar en ellas la pasión. Y los investigadores, aunque reconocen que se necesitan más estudios que expliquen los mecanismos de cómo actúa esta bebida en las mujeres, se atrevieron a formular una hipótesis relacionada con sus componentes.

Aparentemente el polifenol y los flavonoides, que componen el vino tinto, tienen la virtud de mejorar la función del endotelio (el tejido que contiene las células de la sangre), facilitando la vasodilatación arterial, lo que contribuye a que el riego sanguíneo sea constante y, por tanto, el cuerpo se sienta estimulado. Por eso se cree que dos copas de vino al día no sólo son medicinales, sino que relajan, estimulan el deseo y potencializan la sexualidad.

Este estudio científico complementa las investigaciones anteriores, en las que se evidenciaron las bondades sexuales del vino tinto en  el género masculino. Ahora, tanto hombres como mujeres pueden disfrutar de una vida íntima más placentera.

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