Si no lo dijera Stephen Hawking muchos no lo creerían: “No existen los agujeros negros”. Lo Lo ratificó en un artículo presentado para su publicación el pasado 22 de enero a una revista de la Universidad de Cornell. Y ayer lo ratificó a través del portal de noticias de Nature.
Hawking, un ícono de la física y una leyenda viva, conjeturó en los años 70 que en el universo debían existir regiones con una concentración de masa tan elevada que eran capaces de generar una fuerza de gravedad tan grande que nada, ni la luz ni partícula alguna, podría escapar de allí. Los bautizó agujeros negros y por años fueron una idea que hizo soñar por igual a físicos, escritores de ciencia ficción y el público en general.
“No hay salida de un agujero negro en la teoría clásica”, explicó Hawking a Zeeya Merali de la revista Nature. Sin embargo, la teoría cuántica “permite que la energía y la información escapen de un agujero negro”. El físico británico aseguró que la teoría que unifique y explique esta y otras contradicciones sigue siendo esquiva y un absoluto misterio.
La razón que lo llevó a replantear su vieja tesis fue un trabajo del físico teórico Joseph Polchinski, del Instituto Kavli, quien hace dos años describió las paradojas que se creaban si se daba por cierta la existencia de los agujeros negros tal como los describía Hawking.