Alrededor de 13.000 personas participaron en la investigación epidemiológica más grande que se haya realizado a lo largo de la historia sobre tumores cerebrales. Los ojos de la comunidad médica estaban puestos en este estudio elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante varias décadas. Sin embargo, sus expectativas se derrumbaron cuando a finales de mayo esta entidad reveló los resultados según los cuales no existe relación entre el uso de los teléfonos celulares y el desarrollo de cáncer cerebral.
Molestos y extrañados porque además la OMS advirtió que era necesario llevar a cabo nuevas investigaciones para tener una mayor certeza sobre estos hallazgos, Lloyd Morgan, de la U. de Berkeley (EE.UU.) ; Michael Kundi, jefe del Instituto de Salud Medioambiental de la U. de Viena, y Michael Caldberg, de la U. de Orebro (Suecia) publicaron ayer un nuevo informe titulado Revaluación del estudio Interphone, en el que aseguran que la OMS subvaloró los resultados al menos en un 25% de los casos.
“Cuando se aplica nuestro factor de corrección, no sólo encontramos el riesgo de que aparezcan meningiomas —un tipo de cáncer cerebral—, sino que, por cada año que una persona usa el teléfono móvil, el riesgo aumenta el 24%”, explicó Morgan en un comunicado de prensa en el que también advirtió que por cada cien horas de uso del celular, el riesgo de que aparezcan meningiomas aumenta el 26%.
“Lo que hemos descubierto nos hace temer que se produzca una epidemia de tumores cerebrales”. Y concluyó que la única forma de revertir esta situación, además de que la OMS rectifique su posición, es alertando a la población e invitándola a que utilicen sus móviles de una manera adecuada. Es decir, que cuando no estén hablando procuren mantenerlos alejados de la cabeza.