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Tragedia en Santander

Tras doce horas de labores de rescate, los organismos de socorro lograron recuperar ayer los cuerpos de las seis personas sepultadas por un deslizamiento en el municipio de Tona.

08 de diciembre de 2011 - 09:00 p. m.
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“Mamá, estoy que me ahogo, ¡ayúdeme!”. Esas fueron las últimas palabras de Jenny Marcela Morales. Eran cerca de las dos de la madrugada de ayer cuando la joven llamó por celular a su mamá, Amilde Osma, para pedirle auxilio porque sentía que se le estaba acabando el oxígeno. Jenny y seis personas más habían quedado atrapadas la noche del miércoles luego de que un alud sepultara el bus en el que se movilizaban por la vía Bucaramanga-Tona (Santander).

Los otros pasajeros lograron descender del vehículo de la empresa de Coomulsercaribe cuando éste hizo una parada, en el kilómetro 4 sector Bernabé, por un pequeño desprendimiento de tierra. Sin embargo, en ese mismo momento los demás ocupantes fueron sorprendidos por el deslizamiento.

“Mi hija decía que al lado de ella había un herido que botaba mucha sangre y que otra muchacha estaba como muerta, que no la sentía respirar”, relató doña Amilde.

El primer parte de los grupos de rescate de la Defensa Civil que se trasladaron a la zona, reportaba la posibilidad de que otra pasajera, identificada como Rocío Ruiz Pérez, de 20 años, estuviera con vida.

Sin embargo, con el paso de las horas, las esperanzas de hallar a las dos sobrevivientes se fueron esfumando.

El gobernador de Santander, Horacio Serpa Uribe, indicó que desde la llamada que Jenny le hizo a su mamá no se pudo establecer de nuevo contacto. A eso se sumaron las constantes lluvias en la zona de la emergencia y el mal estado de las carreteras que impidieron no sólo agilizar las labores de rescate sino también la llegada de más maquinaria pesada para remover los escombros. “Hay cuatro o cinco derrumbes que impiden llegar al sitio del accidente. Estoy viendo la manera de movilizar más maquinaria”, aseguró Serpa.

Alrededor de las dos de la tarde la esperanza se esfumó por completo. El coronel Mario Aurelio Pedroza, comandante de la Policía de Santander, confirmó la mala noticia: Rocío Ruiz y Jenny Morales habían muerto por falta de oxígeno. Según Pedroza, permanecieron con vida hasta las 10:00 a.m.

Con esta tragedia, la cifra de víctimas mortales que hasta el momento deja el invierno en Colombia ya asciende a 141. El panorama es desolador, y con el paso de los días las emergencias parecen aumentar.

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Derrumbes, inundaciones, desbordamientos y aguaceros que parecen incesantes tienen en jaque a 429 municipios del país y dejan una alarmante cifra de 534.880 damnificados.

En Norte de Santander las autoridades declararon la alerta roja ante el recrudecimiento de las lluvias, que tan sólo en Cúcuta tienen 16 barrios inundados. Municipios como Bucarasica, Cúcuta, El Tarra, El Zulia, Gramalote, Herrán, La Esperanza, Lourdes, Ragonvalia, Salazar, Santiago, Sardinata y Tibú están ante una amenaza alta de deslizamiento de tierra y varias zonas aledañas al río Zulia ya han sido evacuadas.

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La misma alerta fue decretada en el departamento del Atlántico, ante el aumento en los niveles del canal del dique, en donde las filtraciones del agua amenazan con desbordar el embalse del Guájaro.

La cota de desbordamiento del canal es de 6.48 centímetros, por lo que hay especial vigilancia en municipios ribereños como Manatí, Repelón, los corregimientos de la Peña y Aguada de Pablo en Sabanalarga, y los municipios de Santa Lucia, Suán y Campo de la Cruz.

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No muy diferente es la situación que se registra en Villavicencio (Meta) o en Córdoba, donde las crecientes de los río Ocoa y San Jorge han ocasionado graves emergencias y obligaron a evacuar las zonas ribereñas.

En Ibagué (Tolima) el 80% de la población se encuentra sin servicio de agua potable, luego de que las fuertes lluvias en la parte alta de la cuenca del río Combeima provocaran el cierre de la bocatoma central, pues el alto nivel de turbiedad del líquido impide potabilizar el agua.

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Similar emergencia afronta Manizales, en donde el martes una avalancha destruyó las dos tuberías de la planta Luis Prieto que surte de agua a gran parte de la capital caldense y del municipio de Villamaría.

Cumplidos ya tres días sin el servicio, han comenzado a surgir problemas no sólo con su suministro (apenas operan 25 carrotanques) sino con la reparación del daño en la tubería.

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Sebastián Henao, subgerente de Aguas de Manizales, explicó que existen dificultades con la llegada de maquinaria para apresurar los trabajos de reparación. “El restablecimiento del suministro de agua depende del clima. Estamos esperando un helicóptero y un puente para la vereda donde se encuentra la plata”, dijo.

Pero más allá de las tragedias ocasionadas por la ola invernal, la mayor preocupación radica en que el final de ‘La Niña’ parece no estar cerca. De acuerdo con el Ideam, aunque la intensidad de las lluvias aminorará en las próximas semanas, los efectos del fenómeno se extenderán hasta marzo de 2012.

Por Marcela Osorio Granados

Especializada en temas de política, paz y posconflicto. Magíster en Estudios Políticos del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional. Periodista con 17 años de experiencia en prensa, periodismo digital y creación y presentación de productos audiovisuales. Creadora de La Huerta y Entre Montañas. marcelaosorio24 mosorio@elespectador.com

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