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Un 20% de los profes están ‘quemados’

Uno de cada cinco docentes bogotanos padecen Síndrome de Agotamiento Profesional, según investigadores de la U. Javeriana.

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¿Se siente sin energía al llegar al salón de clases? ¿Lo acosa la fatiga, el dolor y le molesta estar rodeado de sus alumnos? ¿En los últimos meses ha pensado que fracasó en el trabajo? Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, puede ser otra víctima más del llamado Síndrome de Agotamiento Profesional, que según un grupo de investigadores de la Universidad Javeriana afecta a uno de cada cinco docentes bogotanos.

El reciente estudio, coordinado por el psiquiatra Carlos Gómez Restrepo y un grupo de colaboradores, tomó como muestra a 343 docentes de tres colegios distritales del norte de Bogotá: Agustín Fernández, Divino Maestro y Toberín. El objetivo era conocer a fondo la frecuencia y las características de este síndrome que en otros países afecta de 15 a 80% de los maestros.

Los resultados de la encuesta resultan preocupantes: 19,7% presenta el síndrome; 43,9% reporta valores altos o medios en falta de realización personal; y un 57,4% manifiesta cansancio emocional.

“Estamos ante un problema de salud que tiene amplias repercusiones sobre la persona misma, con enormes implicaciones sobre la interacción docente-alumno, y con ello sobre la calidad de la enseñanza”, apuntaron los investigadores.

Las causas asociadas con el síndrome son diversas. Entre ellas figuran los grupos numerosos de estudiantes, el mal comportamiento y las conductas destructivas o agresivas de los alumnos. También la exposición a violencia durante el trabajo, laborar dos o más jornadas y el hacinamiento en las escuelas. Los docentes encuestados se quejaron de las deficiencias en la infraestructura, el exceso de ruido y el hecho de tener que recorrer grandes distancias entre sus viviendas y el lugar del trabajo, así como la baja remuneración.

En el año 2004 ya se había realizado una investigación similar entre 239 docentes escolares en la ciudad de Medellín. Los resultados fueron similares a los del nuevo estudio. En aquella ocasión se encontró que 37% de los maestros presentaban agotamiento emocional y el 34%, despersonalización (actitudes negativas hacia el trabajo). El 23% de los docentes presentaban ambos síntomas.

El Síndrome de Agotamiento Profesional fue descrito originalmente en 1974 y desde entonces se ha intentado medir en distintos sectores profesionales. Aunque oficialmente no figura en los manuales de enfermedades psiquiátricas, para especialistas como Carlos Gómez Restrepo no hay duda de que es una realidad que sufren muchas personas.

“Pensamos que estos estudios deben servir de insumos para realizar intervenciones eficaces sobre profesores y en el ambiente escolar”, concluyen los investigadores, preocupados por las repercusiones de este problema en la calidad de la educación en el país. De hecho, la semana pasada el Consejo Privado de Competitividad reveló un informe en el que se reconoció la ampliación de la cobertura educativa, pero se cuestionó la calidad. “Comparados con otros países de Latinoamérica, tenemos una educación muy mediocre”, apuntó Hernando José Gómez, director del Consejo.

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