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Un banco para el ambiente

Ejecutivos, amas de casa, jóvenes y profesionales de cualquier área pueden invertir su dinero en proyectos para mitigar el impacto de sus actividades en el planeta.

03 de junio de 2009 - 05:30 p. m.
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Día a día los bosques siguen cayendo bajo el poderoso rugir del buldócer y la motosierra y con ellos se van las aves, los ruidos, el agua y el horizonte poblado de verde. En su lugar llega el ganado, los cultivos, la gente y lo que antes era naturaleza pura se convierte en un parche de civilización, como una mancha de aceite en el agua. Los hornos de las industrias arden y de ellos sale el carbono que lentamente asfixia al planeta, derrite los glaciares y nos lleva cada vez más cerca de la extinción y no sólo pereceremos los humanos, sino que nos llevaremos por delante la vida entera.

El cambio climático ha comenzado a hacer estragos en diferentes partes del mundo. Apoyada por datos de expertos, investigaciones que hablan de la subida de los mares y la muerte de millones de especies, la preocupación por el medio ambiente ha dejado de ser, aunque aún no del todo, un asunto de activistas y hippies para convertirse en un tema de agenda nacional, un tópico que concierne no sólo al idealista, sino también al empresario.

El Banco CarbonoCero es uno de aquellos lugares a los que puede acudir el hombre de negocios que quiere mitigar el impacto que su actividad tiene sobre un entorno del cual no sólo se lucra, sino que le pertenece a todos. La iniciativa, impulsada por la ONG ambiental más antigua de Colombia, Fundación Natura, es novedosa en el país y pionera en Latinoamérica.

El proyecto funciona a través de programas de reforestación o restauración de áreas degradadas, pensados para compensar las emisiones de carbono, responsables primordiales del cambio climático. “El Banco no funciona como un lavadero de la conciencia ambiental de una empresa o una persona, eso no nos interesa. Paralelo al aporte del individuo o la corporación en un proyecto, se le exige a ésta que modifique sus dinámicas de producción para, verdaderamente, ser más amigable ambientalmente”, advierte la directora de la fundación, Elsa Matilde Escobar.

El Banco ya cuenta con el apoyo de importantes empresas, como Bancolombia, ETB, Villegas Editores, Toyota, Andesco y EPM, que han invertido para compensar el CO2 que emiten. Sin embargo, no todos los clientes del Banco provienen del sector corporativo. El municipio antioqueño de Envigado ha sido uno de los líderes a nivel gubernamental en incorporarse a esta iniciativa mediante el apoyo de todo el portafolio de servicios de mitigación de emisiones, que además incluye proyectos de protección de cuencas, implementación de sistemas productivos sostenibles y la creación de bosques urbanos.

Colombia es uno de los países con mayor biodiversidad, además de ser uno de los anfitriones del Amazonas, parte esencial del equilibrio ambiental del planeta. Por eso, Elsa Matilde Escobar no ahorra palabras para resaltar las razones que hacían necesaria la creación de este Banco: “No existe ninguna iniciativa como ésta en nuestro continente y las empresas, o las personas, que querían mitigar su impacto invertían en bancos de otros lugares, como Chicago o Australia. Queríamos que el dinero se quedara acá para que los proyectos se hicieran en el país”.

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