La expectativa de que el subteniente Jorge Humberto Romero Romero formara parte del trío de policías que recuperaban su libertad este domingo, se murió sólo cuando salieron los dos helicópteros, con la misión humanitaria a bordo, a recoger a los uniformados en algún punto desconocido de las selvas colombianas, al igual que la de las familias de los cabos Pablo Emilio Moncayo y José Libio Martínez, que ya cumplieron 11 años de cautiverio.
Su esperanza se acabó el pasado 4 de enero, cuando la senadora Piedad Córdoba les comunicó que ni Pablo Emilio ni José Libio estaban entre los que serían liberados. “Para mi familia fue un impacto muy grande. Causó un gran dolor y sufrimiento en mi esposa, en mis hijas y en mí. Tuve que sacar fuerza de donde no tenía para poder soportarlo”, manifestó Gustavo Moncayo, quien agregó que haría una nueva marcha para promover un referendo a favor del acuerdo humanitario.
Ninfa Hernández, esposa del sargento viceprimero César Augusto Lasso Monsalve, lleva una década anhelando el retorno de su marido. “Tengo dos hijos con él, Daniel y Mónica. El niño, que va a cumplir 12 años, dice que le hace mucha falta el papá, que se siente muy solo, que va creciendo solo”, señaló Ninfa.
Sin embargo la alegría de las cuatro familias que recibieron este domingo a sus seres queridos, los llena de esperanza e ilusión para seguir esperando el día en que ellos tambien puedan abrazar a los suyos y darles la bienvenida a la libertad.