Alberto Uribe Correa dijo que no, que no se lanzaría de nuevo a la rectoría de la Universidad de Antioquia (UdeA). Lo aseguró en varias entrevistas, lo recalcó en la institución. Cuando se abrieron las puertas a las candidaturas, Uribe insistió en que no se lanzaría a la rectoría. Pero, de repente, dos días antes de que se cerraran las inscripciones, y luego de realizar un viaje a Bogotá, Alberto Uribe se presentó como candidato.
“Lo pensé hasta el último minuto —dice—. Hubo respaldo de muchos estamentos de la universidad, profesores, estudiantes, empleados, que me pedían que pusiera mi nombre”. Se presentó, pues, y ahora el consejo superior universitario lo designó nuevamente como rector de la UdeA. Con éste, Uribe completa cuatro períodos a la cabeza de la institución. Doce años llevando las riendas de una de las universidades que más financiación estatal recibe.
Pero la elección no fue unánime. Uribe ganó con cinco votos a favor: uno del Ministerio de Educación, otro del representante del presidente de la República y tres más del sector productivo, el consejo académico y los exrectores. Los votos restantes —del gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, del representante de los profesores y de los egresados— fueron para Mauricio Alviar, economista y docente de la universidad. Uribe ganó con el voto “oficial”; Alviar tuvo el voto “popular”.
De ese modo, el rector no recibió un espaldarazo por parte de dos de los estamentos más amplios de la universidad: los profesores y los egresados. Además, el gobernador no se mostró complacido con la designación. En su cuenta de Twitter, Fajardo escribió: “Creo que una nueva reelección era inconveniente. La decisión más difícil en el poder es entender y asumir que se necesita un nuevo aire”.
¿Por qué Fajardo dice eso? En los últimos años la universidad ha presentado problemas de orden público —el escuadrón antidisturbios la controló por ocho meses — y una serie de discusiones con estudiantes, profesores y empleados. “Para mí, el gran problema es la falta de liderazgo —asegura Mauricio Alviar—. Uribe no tiene liderazgo. Ha crecido el número de profesores de cátedra; hacen falta elementos en el programa de regionalización”.
Carlos Galeano, representante estudiantil, coincide con Alviar: “Hay más de 15.000 estudiantes en las regiones, es la segunda universidad en investigación en el país. Pero hace falta infraestructura, no hay condiciones para las clases en las regiones, la investigación está centrada en convenios con empresas”.
Pese a ello y a que los profesores afirman que tienen salarios bajos y un horario laboral demasiado extenso, la ministra de Educación, María Fernanda Campo, aseguró que respaldaba la designación de Uribe Correa por los resultados de su gestión. Sara Fernández, presidenta de la Asociación de Profesores de la Universidad de Antioquia, asegura que, más que una evaluación sesuda del programa misional de Uribe, el Gobierno tuvo en cuenta aspectos políticos. “Me parece que en una coyuntura como ésta, el Gobierno quiere tener la cabeza de las universidades públicas —dice—. Hay un proyecto de ley de educación en la mesa. Estamos frente al desarrollo del TLC. El precio es muy alto”.
Además de pedir una solución a los problemas financieros que enfrenta la universidad, profesores y estudiantes solicitan la modificación del consejo superior universitario. La representación del Gobierno, dicen, es “desproporcionada”. “Sin financiamiento ni autonomía —se pregunta Fernández— ¿cuál universidad pública?”.
¿Por qué Alberto Uribe decidió lanzarse y no dar paso a otra persona? “No tengo miedo, ni mucho menos —dice—. Hay muchas razones para que otros sigan. Puede continuar llegue quien llegue”.