Cuando Erik Ravelo llegó a Italia, con la lengua aún amañada en su español de acento tan cubano, supo que tenía que buscar un lugar en donde se celebrara ser extranjero, en donde el arte joven fuera bien recibido y en donde, sobre todo, pudiera desenvolverse sin las demandas de hablar un italiano profesional. Sabía que en el norte de Italia, la marca de ropa ideada por Luciano Benetton había creado en 1994 un lugar particular que apodaban como Fábrica, un laboratorio creativo en donde recibían año tras año a jóvenes menores de 25 años de todo el mundo para que realizaran proyectos creativos y para que le dieran vida a uno de los productos en los que la marca había sido capaz de traducir sus valores, la revista Colors.
Con las desconfianzas propias que genera un desconocido, Ravelo no logró siquiera superar el filtro de la secretaria de Fábrica, que le impidió seguir en su intención de conocer al entonces director creativo de la revista, un hombre que había marcado transgresores referentes visuales y que había perfilado en sus páginas un afán por contar desde otras miradas y narrativas lo que pasaba en diferentes latitudes.
El cubano, que había dejado su tierra con sólo US$90 en el bolsillo, esperó a las afueras de la inmensa mole en donde se desplegaba todo el emporio Benetton. Con sus dibujos y algunas muestras de sus cuadros logró conquistar el interés de uno de los directivos de la revista que abordó en el parqueadero de Fábrica, quien le permitió entrar a trabajar al departamento de diseño de la firma.
Después de ires y venires, Erick Ravelo se convirtió en el director creativo de la revista que cada tres meses toma un tema de inspiración —el mar, el baile, el sida, el trabajo, el transporte—, y busca historias recónditas, diferentes, que levantan la cabeza de las coyunturas mediáticas y las presenta con una propia identidad gráfica.
Por estos días, el que ha sido durante ocho años el director creativo de esta revista está en Colombia mostrando el más reciente número de Colors, una edición dedicada a superhéroes de todo el mundo. “Con un equipo muy diverso, que incluye jóvenes de Sudáfrica, Inglaterra, Brasil e incluso Colombia creamos este número que revolcó entre las calles no mencionadas en las guías turísticas de las ciudades, que caminó de la mano de muchos hombres anónimos, sin nombre, ni fama, para encontrar a esos que se han entregado con valentía a ayudar a los otros”, explica Ravelo, que decidió esta vez contar las historias a manera de cómic.
Con una mezcla de fantasía y realidad se cuenta en la revista la historia de Aki Ra, en Camboya, un hombre que después de sembrar 5.000 minas antipersona, se separó del régimen del terror y se unió a las Naciones Unidas, donde convirtió en su nuevo motor vital lograr su redención: desactivando con un palo y un cuchillo todos los pesares que en el pasado había sembrado. Se cuenta también la historia de las Damas de Blanco, en Cuba, de Biro Bala Rabha de la India, que ha tenido como fin en su vida salvar y darles refugio a todas esas mujeres que ya sea porque sus hijos han enfermado o sus maridos han muerto son consideradas como brujas y sentenciadas a la muerte. Entre todas las viñetas coloridas se cuela también la historia de un superhéroe colombiano, Luis Humberto Soriano, el hombre que armado con libros y un par de burros ha enfrentado la guerra y las densas montañas colombianas para llevar libros a los pueblos más recónditos de la geografía nacional.
“Colors ha sido desde los noventa un referente para diseñadores y fotógrafos y ha sido un lugar que gracias a su independencia comercial ha podido apostarle a otras cosas. Por ejemplo, en un número anterior mandamos a analizar todas las partículas que se podían encontrar en un billete y a partir de todo lo que encontramos armamos un gran número de historias que intentaron reflexionar sobre el dinero. Hicimos también una revista sólo dedicada a los adolescentes, en la que convocamos abiertamente a jovencitos de todo el mundo para que nos contaran su historia. Logramos capturar subculturas, tendencias, formas de vida joven que se le han escapado a los más avezados investigadores de mercado”, explica Ravelo, que después de trabajar con cabezas creativas provenientes de lugares recónditos y disímiles parece estar seguro de que las formas en que se narra la realidad, por lo menos desde los medios, tiene nuevos retos narrativos y visuales que explorar.