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Una violencia que no cesa

La ONG Ruta Pacífica de las Mujeres lanza este miércoles un estudio que concluye, entre otras cosas, que muchas de las víctimas no denuncian por temor. Profamilia, por su parte, lanza una campaña para que las afectadas no se queden calladas.

23 de septiembre de 2008 - 08:17 p. m.
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Aunque el tema de la violencia contra la mujer parezca dramático, y se estime que ellas conforman uno de los sectores de la población más golpeados por el conflicto, lo cierto es que la sociedad colombiana no cuenta con la información suficiente como para conocer la real dimensión e incidencia de este problema. A esa conclusión llegó el estudio Las violencias contra las mujeres en una sociedad en guerra: un atentado contra su integridad y su cuerpo,  de la investigadora Olga Amparo Sánchez Gómez, que hoy lanza la ONG Ruta Pacífica de las Mujeres.

Con cifras estatales, y datos de organismos no gubernamentales, el documento describe y analiza las agresiones cometidas contra el género femenino en todo el territorio nacional, entre los años 2000 y 2005, y puntualiza que definitivamente el número de casos no registrado es muy alto. En el mismo sentido, no existe correspondencia entre los datos oficiales y los de las organizaciones de derechos humanos.

La investigación critica que “el Estado no ha consolidado un sistema de información nacional que registre y sistematice los datos de las violencias contra las mujeres…  y que pueda servir como soporte para el diseño y ajuste de las políticas, programas y acciones de prevención, detección temprana y atención integral”, pero también incluye entre las causas del subregistro el silencio de las víctimas, que no denuncian por temor a represalias o simplemente porque creen que el trámite jurídico podría ser interminable.

Sobre el tema del silencio se han mostrado preocupadas también las autoridades y organizaciones privadas. Este martes, por ejemplo, Profamilia lanzó su campaña ‘A viva voz’, con la cual la entidad recorrerá el país brindando atención física y sicológica a los afectados por la violencia sexual, e instando a los ciudadanos a denunciar ese delito, del cual son víctimas tres de cada 50 colombianas.

Por su parte, la viceministra del Interior, María Isabel Nieto, señaló que la trata de personas como una de las amenazas más fuertes contra las mujeres en el país, y aseguró que es fundamental creerle a aquellas se atreven a hacer pública su situación.

La funcionaria reveló que Colombia es uno de los países de América Latina con mayor número de víctimas por causa de ese flagelo.

Todos los casos, de todos los delitos, se constituyen en una violación constante a los derechos humanos, y en un incumplimiento a los tratados que al respecto ha firmado el Gobierno, entre ellos la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la violencia contra la Mujer y la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer.

Denuncie a viva voz

Profamilia lanzó la campaña ‘A viva voz’ por una vida libre de violencia sexual con el fin de promover la denuncia sin temor. El cantante vallenato Peter Manjarrés y la actriz Diana Ángel son los encargados de llevar este mensaje a los jóvenes en un recorrido por 21 ciudades del país, que será principalmente en colegios. “Por medio de mi voz quiero llevar un mensaje de aliento a esas personas”, dijo el intérprete.

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María Isabel Plata, directora de la campaña, agregó que su propósito es que la gente se informe, aprenda a conocer la violencia, pueda prevenirla, acompañe a la víctima en la búsqueda de ayuda, o la acompañe a superar la discriminación: “El desconocimiento, la vergüenza y el temor a los señalamientos hacen que el 80 por ciento de los casos queden ocultos y en la impunidad”.

Las cifras más recientes en el tema son las de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de Profamilia 2005, las cuales señalan que el 76% de los agresores son conocidos de la mujer violada, casi siempre el padre, el padrastro, un amigo de la familia o un ex novio, y el 66% de esos abusos tuvieron lugar en el propio domicilio de la víctima.

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Agresión en aumento

El libro que este miércoles lanza la Ruta Pacífica de las Mujeres recoge información sobre la violencia cometida en el ámbito familiar, público y de aquellos casos perpetrados por los paramilitares, la guerrilla y la Fuerza Pública.

En 2005, Medicina Legal reportó que había dictaminado 61.482 casos de agresiones en la familia —entre 200 y 2001 fueron 69.681—, de los cuales 37.660 correspondieron a la violencia en pareja. En 91 de cada 100 hechos las afectadas fueron las mujeres.

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En las situaciones de agresión en contra de menores de edad, también es el género femenino el que sale perdiendo. En 2005, en el 52% de este tipo de casos se victimizó a una niña.

El documento advierte que “es pertinente insistir que los hechos no dan cuenta de la verdadera magnitud del problema, dado que… la denuncia frente a la ocurrencia del fenómeno es relativamente baja”.

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Las mujeres en la trata

La trata de personas es un problema que afecta principalmente a mujeres, mayores y niñas, que según la viceministra del Interior, María Isabel Nieto, son un grupo vulnerable a la violencia sexual, al matrimonio servil, a la mendicidad y a la esclavitud.

La trata de personas se diferencia de la prostitución porque en la primera hay una o varias personas ejerciendo el control sobre la víctima. La desarraigan, la privan de su libertad y la explotan.

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En el último trimestre de 2007 se reportaron 40 casos de trata, de los cuales alcanzó a haber 27 víctimas, de las que 15 eran mujeres y 7 niñas.

Para denunciar y encontrar ayuda, en Bogotá se instaló el Coat (Centro Operativo Anti Trata) hace dos meses y desde entonces se han reportado 21 casos, de los cuales cinco corresponden a trata interna de menores en la ciudad para trabajos sexuales y 10 casos de trata transnacional.

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La mayoría de llamadas se han recibido desde Bogotá, Valle del Cauca, Antioquia y Caldas.

“Generalmente son mujeres de escasos recursos que vienen de zonas de conflicto armado o donde hay índices de pobreza importantes”, agregó Nieto.

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Por eso el Ministerio del Interior va a concentrar su próxima campaña de prevención de este delito en los hombres, puesto que argumenta la viceministra que son ellos quienes se deben sensibilizar de que las mujeres no son un objeto.

Qué hacer en caso de maltrato

Ante un grito, una humillación, un golpe, un insulto o violencia sexual, su primer paso debe ser denunciar.

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No se sienta sola. Si no cuenta con algún familiar acuda a una comisaría de familia, a la Policía Judicial, al ICBF o a un hospital.

Aunque después de un episodio de violación sexual es difícil pensar en qué se debe hacer, procure no ducharse ni destruir o lavar las prendas que llevaba puestas en el momento de la comisión del delito.

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Guarde la ropa y los elementos utilizados para la agresión, como armas, cuerdas, objetos contundentes, condones y papel higiénico en bolsas de papel y llévelas ante la autoridad.

Tiene derecho a recibir ayuda médica, legal y psicológica. Desde cualquier parte del país puede llamar a la línea de atención gratuita de Profamilia 01-8000 110900.

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