La Santa Sede agregó en una declaración que el papa Benedicto XVI no conocía la posición del obispo Richard Williamson cuando accedió a levantar su excomunión y la de otros tres obispos ultraconservadores el 21 de enero. El furor por la decisión del Papa de origen alemán estaba creciendo a pasos agigantados, obligando al Vaticano a dar marcha atrás de forma notable y llamar públicamente al obispo británico para que se desdiga.
La declaración fue difundida por la secretaría de estado del Vaticano un día después que la canciller federal de Alemania, Angela Merkel, instó al pontífice a rechazar claramente la posición de quienes niegan el Holocausto, por considerar que no había habido una aclaración suficiente del Vaticano.
Otras reacciones de condena contra Williamson provinieron de altas autoridades de la iglesia alemana, grupos judíos y el jefe de la conferencia episcopal estadounidense. Williamson —radicado en la Argentina desde 2003— dijo por la televisión estatal sueca, días antes del anuncio de su rehabilitación, que las pruebas históricas “van fuertemente en contra de que seis millones de judíos fueron asfixiados deliberadamente con gases” durante la Segunda Guerra Mundial.
Williamson después se disculpó ante el pontífice por haber suscitado la controversia, pero dijo que no se rectificaba de sus comentarios, en los que afirmó que sólo habían muerto entre 200.000 y 300.000 judíos durante la guerra y que ninguno de ellos había perecido en cámaras de gas.
Williamson y otros tres obispos fueron excomulgados en 1998 después de haber sido consagrados por el arzobispo ultraconservador Marcel Lefebvre sin consentimiento papal. Lefebvre fundó la tradicionalista Sociedad de San Pío X en 1969, opuesta a las reformas liberalizadoras del Concilio Vaticano II, incluyendo su acercamiento a los judíos.
La Santa Sede dijo, cuando anunció la rehabilitación de los obispos el 24 de enero, que el levantamiento de la excomunión no significaba que el Vaticano compartiese las posiciones de Williamson, pero grupos judíos manifestaron su indignación y exigieron que Williamson se desdijera.
En la declaración del miércoles, el Vaticano dijo que aunque se le había levantado la excomunión, Williamson no tenía funciones canónicas en la Iglesia por haber sido consagrado de manera ilegítima. “Para ser admitido en funciones episcopales dentro de la Iglesia, el obispo Williamson tendrá que distanciarse, de manera absolutamente inequívoca y públicamente, de su posición sobre el Shoa, de la que el Santo Padre no estaba en conocimiento cuando se levantó la excomunión”, dijo la declaración.
Grupos judíos en el mundo se declararon complacidos por la declaración del Vaticano, señalando que satisfacía su reclamo principal. “Era la señal que esperaba el mundo judío”, dijo Ronald Lauder, presidente del Congreso Judío Mundial. Elan Steinberg, vicepresidente de la Reunión Estadounidense de Sobrevivientes del Holocausto y sus Descendientes, agradeció a Merkel por la “rectitud de sus declaraciones” y dijo que el proceso para sanar la “profunda herida que abrió esta crisis en el diálogo católico-judío” podía comenzar.
Además, el Vaticano dijo que la sociedad rebelde debe reconocer plenamente las enseñanzas del Concilio Vaticano II y las enseñanzas de todos los papas posteriores para poder tener una función canónica legítima en la Iglesia. En una carta al cardenal Darío Castrillón Hoyos, fechada el 30 de enero de 2009 desde La Reja, unos 30 kilómetros al oeste de Buenos Aires, Williamson calificó sus observaciones a la TV sueca de “imprudentes”.
El prelado es rector del Seminario Latinoamericano de la Sociedad San Pío X en las afueras de Buenos Aires. La controversia reveló grietas en la fachada de unidad del Vaticano y planteó dudas sobre la asesoría que recibe el Papa y su acceso a la información. Los asistentes papales dicen que Benedicto XVI, un ex profesor universitario y teólogo, recibe un resumen diario de noticias y de vez en cuando ve la televisión.
“Esta fue absolutamente una cuestión que se resbaló en los niveles más altos del Vaticano”, afirmó el rabino Marvin Hier, fundador del Centro Simon Wiesenthal en Los Angeles. “Si ellos escribieran el nombre ’obispo Williamson’ en Google, averiguarían que negaba el Holocausto. Esto no requería una investigación avanzada en la Biblioteca Vaticana o en Oxford”.