El dinosaurio, de dos metros de altura, empieza a rugir como parte del espectáculo en cuanto alguien entra en la exposición y hasta ahora ni la bajada del volumen del rugido ha evitado que se produjesen incidentes.
El museo precisó que la semana pasada, un visitante alemán se asustó tanto que se desplomó sobre otra pieza expuesta, dañándola.
Además, el dinosaurio y sus gruñidos provocan que la mayoría de los niños que visitan la exhibición se pongan a llorar cuando se acercan a esa obra de arte.
La exposición, dedicada a montajes metálicos y fotografía chinos, podrá contemplarse hasta el próximo 9 de noviembre.