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Arabia Saudita, ¿el ogro de la Cumbre del Clima?

Los representantes de ese país han sido una traba en las dos semanas de negociaciones de París. Por dependencia económica del petróleo han tratado de sabotear un posible acuerdo.

10 de diciembre de 2015 - 08:50 p. m.
Ali Al-Naimi, ministro de Petróleo de Arabia Saudita. / AFP
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“Cualquier intento de acelerar la transición energética está siendo bloqueado por Arabia Saudita. El mundo está cambiando y eso les está poniendo nerviosos”.

Las palabras del libanés Wael Hmaidan, quien encabeza la organización Climate Action Network (CAN), resumen uno de los problemas que enfrentan los negociadores de la Cumbre de Cambio Climático a pocas horas de que se acabe el plazo para que se firme un acuerdo que reemplace el Protocolo de Kioto: convencer a los participantes de algunos estados petroleros de que acepten un pacto global.

Los árabes, al parecer, han sido los más reacios a la propuesta. Han mostrado ser una especie de ogro en las reuniones de París y, de hecho, países cercanos geográficamente, los han acusado de sabotear varias aspiraciones. Por ejemplo, sus representantes han dejado en claro su desacuerdo con la intención de rebajar a 1,5 grados el punto crítico del calentamiento del planeta.

¿La razón? Arabia Saudí, por basar su economía en el petróleo, es una de las naciones cuya economía se verá perjudicada. “Tratan de debilitar el acuerdo para que afecte lo menos posible a la economía. Tienen mucho que perder y muy poco para ganar”, le dijo Harjeet Singh, de la ONG Action Aid, a AFP.

Hoy los árabes tienen la segunda mayor reserva de crudo después de Venezuela y, además de depender completamente de las exportaciones, su electricidad también se basa en la explotación de petróleo.

A su favor, el ministro de Petróleo, Ali Al-Naimi, ha reconocido que probablemente para 2050 el mundo funcione con otras fuentes de energía y ha expuesto su intención de instalar 41 gigavatios de energía solar en 2032.

Pese a ello, muchas organizaciones siguen viendo con molestia el camino que señalan el futuro. Una de esas rutas indica que los saudíes quieren compensaciones por el abandono progresivo de los combustibles fósiles.

“Es inaceptable que a países en desarrollo como el nuestro se les pida participar en un mecanismo de revisión cada cinco años”, aseguró al diario inglés The Guardian uno de los representantes de la delegación saudí.

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Incluso, Al-Naimi insinuó el lunes pasado que será necesario crear políticas de reducción de gases de efecto invernadero que no discriminen ninguna fuente de energía. Ni siquiera la proveniente de combustibles fósiles.

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