Recientemente conversé con María Fernanda Suárez, ex ministra de Minas y Energía y miembro del consejo asesor de The Nature Conservancy (TNC) Colombia. Discutíamos sobre la perspectiva de género en nuestros sectores. El suyo tradicionalmente liderado por hombres y el mío por mujeres. Nuestra charla se centró en algo muy relevante, incorporar la visión de unos y otros en nuestra estrategia. Según ella, en los últimos años, más mujeres han llegado a ocupar cargos directivos en su sector, trayendo una mirada más fresca y más conciliadora con los retos de sostenibilidad que tiene esta industria. Por mi lado, nuevas visiones provenientes de otros sectores han enriquecido el enfoque de los temas ambientales, pero han sido sin duda las mujeres las que, con su conocimiento tradicional sobre la tierra y los recursos naturales, han sido el factor determinante para la conservación y la gestión sostenible de los ecosistemas.
Es importante valorar el rol de liderazgo que han ejercido las mujeres en los proyectos de conservación, no solo ocupando roles importantes en organizaciones ambientales y gubernamentales, sino también desde la base, ejerciendo la defensa de los derechos y siendo activistas y defensoras del medio ambiente. (Lea: Conservar el 30 % del área terrestre y marina: ¿lo logrará Colombia en siete años?)
Ejemplos como el de Mercedes Murillo, dueña de la finca el Cimarrón y beneficiaria del programa de Ganadería Colombiana Sostenible de TNC, son de gran inspiración. Para ella la conservación es una apuesta de vida y está convencida que mejores prácticas ganaderas, y abrirse a otras actividades que no dependan de sus animales, no solo transforman su vida sino la productividad de su tierra. Mercedes pasó de no tener nada a ser la presidenta de la asociación de ganaderos de la zona, Asogranja.
Las mujeres han sido las aliadas naturales de nuestros proyectos. Ellas han estado activamente involucradas en organizaciones locales, y comunidades que trabajan por la conservación ambiental. La conexión especial que como mujeres tenemos con la naturaleza está ligada al rol tradicional en la agricultura y la gestión de los recursos. La participación de las mujeres asegura un enfoque más holístico y mayor participación de la comunidad en general. (Lea: Una medición global revela el impacto de las hormigas invasoras en la naturaleza)
El sector minero-energético tiene una relación muy cercana con el ambiental. Y esto, según María Fernanda, es cada vez más evidente desde que más mujeres ocupan cargos directivos en la industria. Los proyectos de compensación y aquellos asociados a las comunidades y grupos de interés son cada vez más sólidos, y las apuestas de sostenibilidad de las empresas del sector se hacen más visibles y alineadas al negocio. Todos los avances que se han dado en los últimos años, que incluso han retado al negocio mismo, pueden ser vistos como la renovación del sector bajo una óptica más sostenible.
En conclusión, ya sea a través de una visión multisectorial o de una visión de género, la relación entre estos dos sectores se ha venido fortaleciendo. La presencia misma de María Fernanda fortaleciendo el gobierno corporativo de una organización ambiental como TNC, lo dice todo.