Difícil de creer, pero el simple inodoro puede haber salvado más vidas que las vacunas, los trasplantes de órganos y la penicilina juntos. Sin él, la consolidación y el desarrollo de las grandes ciudades no hubiera sido posible. Pero ¿es hoy todavía un método eficiente? En su actualización está la clave de un futuro amigable con el medio ambiente.