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		<title><![CDATA[El Espectador - Google Discover - Estilo-de-vida]]></title>
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		<description><![CDATA[Últimos contenidos seleccionados de El Espectador para Google Discover sobre Estilo-de-vida.]]></description>
		<lastBuildDate>Tue, 08 Sep 2026 01:58:57 +0000</lastBuildDate>
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			<title><![CDATA[Bogotá Fashion Week: artesanos y diseñadores emergentes protagonizan esta edición]]></title>
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			<dc:creator><![CDATA[Valentina Matiz Bernal]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Artesanos y marcas emergentes, los protagonistas de la edición 2025 de Bogotá Fashion Week.]]></description>
			<pubDate>Wed, 12 Aug 2026 00:26:28 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[		<figure class="Article-Video">
			<iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x1kf5m.html?video=xa6e7vm" title="Video de Dailymotion" width="640" height="360" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen loading="lazy"></iframe>
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<p>El BFW se ha convertido en un evento que no solo promueve el talento local, si no que busca visibilizar colaboraciones y diseños hechos por comunidades ancestrales y marcas emergentes que quieren abrirse un camino en la industria. Hablamos con marcas y diseñadores que explican cómo esta feria es una plataforma para potenciar su negocio y visibilizar la confección hecha en el país.</p>]]></content:encoded>
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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Cortesía de la CCB</media:credit>
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			<title><![CDATA[La sastrería femenina hecha en Colombia, desde la mirada de Faride Ramos]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/moda-e-industria/la-sastreria-femenina-hecha-en-colombia-desde-la-mirada-de-faride-ramos/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Lucety Carreño Rojas]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[La diseñadora Faride Ramos presentó &quot;Soy Caribe&quot; en la pasarela de Ixel Santa Marta de Ixel Moda.]]></description>
			<pubDate>Sun, 09 Aug 2026 16:05:10 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La diseñadora Faride Ramos presentó “Soy Caribe” en la pasarela de Ixel Santa Marta de Ixel Moda, que se realizó en la Quinta de San Pedro Alejandrino. Hablamos con la diseñadora sobre su amor por la moda, su visión de la mujer caribeña y sus piezas sartoriales.</p>

		<figure class="VideoYoutube">
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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ixel Moda</media:credit>
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			<title><![CDATA[“La nueva perimenopausia”, según el más reciente libro de la doctora Mary Claire Haver]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/salud/la-nueva-perimenopausia-segun-el-mas-reciente-libro-de-la-doctora-mary-claire-haver/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Mary Claire Haver * / Especial para El Espectador]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Fragmento del libro “La nueva perimenopausia. La guía definitiva para transitar los cambios hormonales de esta etapa clave”.]]></description>
			<pubDate>Wed, 05 Aug 2026 15:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Fragmento del libro “La nueva perimenopausia. La guía definitiva para transitar los cambios hormonales de esta etapa clave”, editado en Colombia con el sello editorial Grijalbo.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/W2NX4LJURBAWHNVMJSNUNWNTIA.png" alt="Mary Claire Haver" class="wp-image-5097805" /><figcaption>Mary Claire Haver es una médica estadounidense, ginecóloga y obstetra, especialista en menopausia y en nutrición médica, y fundadora de The Pause Wellness, una clínica médica privada centrada en la salud de la mujer en la mediana edad. Ha asistido en el nacimiento de miles de bebés y es autora La nueva menopausia y La dieta Galveston, ambos números uno en la lista de best sellers de The New York Times.</figcaption></figure>

<p><strong>Carta a la lectora:</strong></p>

<p>He escrito este libro pensando en mis dos hijas, que ahora tienen veintipocos años, con la esperanza de otorgarles conocimientos, nuevas perspectivas y mucha confianza en sí mismas. Quiero que entiendan sin lugar a dudas que sus experiencias se tienen en cuenta y son válidas. Y que, al aprender cómo abordar su salud con intención y resiliencia, pueden asegurar las bases de su bienestar y vitalidad en un futuro lejano.</p>

<p>Es lo mismo que quiero para ti.</p>

<p>Porque la verdad es que te mereces mucho más de lo que les ofrecieron a nuestras madres, abuelas y bisabuelas. Te mereces más que respuestas vagas y pasividad ante tus síntomas. Necesitas herramientas para prosperar al máximo en cada etapa de la vida, sobre todo en la perimenopausia y lo que viene después. Necesitas una guía hacia un futuro en el que estés totalmente informada, te sientas apoyada y tengas la seguridad de tomar las riendas de tu salud bajo tus términos. Lo tienes todo aquí, en La nueva perimenopausia.</p>

<p>Este libro es en muchos aspectos una representación de lo mejor que puedo ofrecer. Es una coproducción de mi cerebro de médica, que investiga sin cesar la ciencia capaz de cambiar vidas, y de mi corazón, un órgano que no puede evitar prometer solo lo mejor para mis hijas. También es en muchos sentidos una carta de amor para mi yo más joven. Esta es la guía, repleta de información, que me habría gustado tener antes de llegar a mi propia perimenopausia. La confusión, la frustración y la incertidumbre a menudo ligadas a esta fase de la vida habrían sido mucho más fáciles de gestionar con los conocimientos y el apoyo adecuados. Unos conocimientos que, a pesar de ser ginecóloga, no recibí nunca. Espero que, al compartir esto contigo, no tengas que enfrentarte a las mismas dificultades.</p>

<p>Una de las lecciones más valiosas que he aprendido durante los años en los que me he dedicado como médica especialista al cuidado de las mujeres de mediana edad es que la experiencia de cada mujer con la perimenopausia y la menopausia es única. Cada viaje es válido. Lo que podría ser gestionable para una persona, para otra es abrumador. Cada cuerpo responde de manera distinta y deberíamos honrar, sin juzgar, el camino que transita cada una.</p>

<p>Durante demasiado tiempo, no se ha dado la importancia que merecía a la salud de la mujer. La ciencia nos ha tratado, de hecho, como versiones más pequeñas y más emocionales de los hombres. Este enfoque ha dejado un hueco tremendo tanto en el conocimiento que se tiene sobre nosotras como en la atención que se nos presta, lo que ha dado lugar a que apenas se financien o incluso a que se ignoren problemas de salud femenina como la perimenopausia y la menopausia.</p>

<p>Pero este libro no solo trata de señalar lo que se ha pasado por alto, sino que intenta rellenar esos huecos con las investigaciones, los conocimientos y las herramientas que necesitas para adentrarte en la mediana edad y lo que viene después. Mi objetivo es ayudarte a sentar las bases para envejecer con la mayor salud y energía posible.</p>

<p>Tengo cincuenta y siete años y me siento en el mejor momento de mi vida. Estoy más sana y soy más feliz que nunca, sé poner límites más claros y disfruto de relaciones más satisfactorias. Eso es lo que quiero para todas las que leéis este libro: que entréis en cada fase de la vida con seguridad, claridad y vitalidad. Juntas podemos reescribir la narrativa sobre la salud de la mujer. Podemos exigir una investigación de mayor calidad, una atención más integral y un enfoque informado y compasivo que apoye a las mujeres de cualquier edad. Ha llegado la hora de un cambio que empieza pidiendo lo que merecemos: una atención personalizada y especializada que respete nuestras experiencias particulares. Creemos un futuro donde todas las mujeres se sientan apoyadas, valoradas y plenamente preparadas para avanzar, sin importar en qué etapa del viaje se encuentre cada una.</p>

<p>Lo que viene a continuación, <em>La nueva perimenopausia</em>, se divide en cuatro partes. La primera establece un contexto histórico y clínico para el estado actual de la atención perimenopáusica. La segunda expone las vulnerabilidades introducidas por los cambios hormonales que son el sello distintivo de esta etapa de transición. En la tercera parte detallo los cambios fisiológicos y reproductivos que puedes experimentar en las áreas relacionadas con el sexo, el embarazo y la menstruación. Y en la parte final del libro encontrarás todo lo que quieres saber sobre la terapia hormonal en la perimenopausia, los hábitos más importantes para apoyar tu salud, ahora y en el futuro, y cómo sacar el máximo partido a tus citas con los profesionales de la salud.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/ZYFMWJCNVZGIZMIEIXADP3B4D4.jpg" alt="La perimenopausia no es una enfermedad, sino una etapa natural de la vida. Es importante desmitificarla y acompañar a las mujeres en este proceso con información clara y tratamientos efectivos." class="wp-image-994968" /><figcaption>La perimenopausia no es una enfermedad, sino una etapa natural de la vida. Es importante desmitificarla y acompañar a las mujeres en este proceso con información clara y tratamientos efectivos.</figcaption></figure>

<p><strong>Introducción</strong></p>

<p>Empecemos:</p>

<p>«Me noto cansada e inquieta todo el tiempo».</p>

<p>«Estoy irritable y menos resiliente».</p>

<p>«Me siento muy desconectada de la persona que era antes».</p>

<p>«No sé qué me está ocurriendo».</p>

<p>«No sé qué hacer».</p>

<p>«¿Qué me pasa?».</p>

<p>Como obstetra y ginecóloga en activo, esas son frases que he escuchado a muchas de mis pacientes de edades comprendidas entre los treinta y cinco y los cincuenta años. Durante mucho tiempo, respondí basándome en mi formación médica, que por aquel entonces me había enseñado tan solo que este conjunto de molestias formaban parte de la experiencia femenina, era un aspecto del envejecimiento que no tenía explicación ni cura y estábamos destinadas a sufrirlas. Me temo que hice poco más que ofrecer mis condolencias: «Lo siento, es parte de la experiencia de ser mujer» o «Lo siento, estás en una edad y en una etapa de mucho estrés».</p>

<p>Semejantes palabras no aportaban consuelo ni soluciones, y ahora me doy cuenta de que tan solo reforzaban la sensación de impotencia de mis pacientes. Veía la decepción en sus caras, pero no tenía herramientas para ofrecerles nada más. Con mis supervisores exigiéndome que viera a otras treinta pacientes al día, a la vez que llevaba a las parturientas en el hospital, atendía a las llamadas nocturnas y hacía frente a las exigencias de mi papel como esposa y madre, no tenía tiempo para llegar a más.</p>

<p>La medicina ha formado durante mucho tiempo a los médicos para que interpreten muchos de los síntomas de las mujeres a través del marco de la somatización, un concepto que atribuye los síntomas físicos al malestar psicológico o emocional. En definitiva, se ha condicionado a los médicos para que diagnostiquen las mujeres con un sesgo implícito que susurra: «Todo está en su cabeza». No es broma.</p>

<p>La mayoría de las pacientes que llegaron a mi clínica describiendo estos síntomas estaban, en muchos aspectos, en el mejor momento de su vida. Experimentaban el estrés habitual que llevaban años gestionando, pero al mismo tiempo las embargaba una perturbación existencial que no sabían identificar. Para algunas, se trataba de una alteración sutil pero perceptible; para otras, era una oleada de cambios y malestar. Las unía el hecho de que tenían que arreglárselas por sí mismas y encontrar formas de superar este estado difuso pero muy real, aunque clínicamente no reconocido o no diagnosticado.</p>

<p>Por suerte, investigaciones recientes empiezan a afirmar que estos cambios emocionales, la sensación de desconexión y los problemas de resiliencia no son imaginarios ni únicamente circunstanciales, sino que son reales y tienen una base fisiológica arraigada en los cambios hormonales. Algunos de los hallazgos más recientes han confirmado que determinados conjuntos de síntomas, que pueden incluir fatiga, una mayor irritabilidad, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, la sensación de no poder calmarse por dentro, más ganas de llorar y un aumento de las preocupaciones, son probablemente algunos de los primeros indicadores clave de que tus hormonas están entrando en la perimenopausia.</p>

<p>La primera vez que lo vi publicado en la revista Menopause en mayo de 2024, ya solo el título de la investigación me sacudió como un rayo: «“No sentirse como una misma” en la perimenopausia». Ahí estaba, justo delante de mis ojos. La experiencia vivida por las pacientes recibía el sello académico. Parecía un punto de inflexión en la historia de la salud femenina. ¿Acaso por fin estábamos dejando de atribuir una causa psicológica a algo de naturaleza biológica?</p>

<p>Antes de continuar, es importante que vuelva la vista atrás para darte un poco de contexto sobre ese momento. Habían sucedido muchas cosas antes de que yo leyera ese estudio. Había pasado por mi propia menopausia, que puso mi mundo patas arriba y me situó en el lugar de las pacientes que durante tanto tiempo me habían estado contando sus síntomas.</p>

<p>Entendí por fin a qué se referían de una manera completamente nueva.</p>

<p>También comencé a publicar mi experiencia en redes sociales y la respuesta por parte de mis seguidoras fue abrumadora. Sus mensajes y su desesperada necesidad de ayuda me impulsaron a ampliar mis propios conocimientos médicos más allá del programa estándar de obstetricia y ginecología y de la formación médica continuada. Asistí a seminarios sobre el estado de la atención médica a la menopausia y me esforcé por convertirme en una mejor profesional. Me impresionó lo que aprendí, en especial la revelación de que mis propias prácticas terapéuticas se basaban en una de las interpretaciones erróneas de datos científicos más grandes de la historia. Esta mala interpretación surgió a partir del estudio Women’s Health Initiative sobre los riesgos y beneficios de la terapia hormonal de 2002, que, como un tsunami, arrasó con cualquier avance que se hubiera logrado hasta ese instante en el tratamiento de las mujeres en su etapa posreproductiva. Me sentí engañada por mi formación médica y por quienes marcaban las pautas científicas.</p>

<p>Estaba enfadada: estábamos ante un fracaso moral que había dejado a legiones de pacientes abandonadas por el camino; estaban luchando para mantenerse a flote y no se les ofrecía nada más que un «lo siento» para ayudarlas a no hundirse. Me dolió ser consciente de ello, pero también me dio un nuevo propósito: formarme a mí misma y también a los millones de mujeres que, como mis pacientes y muchas de mis seguidoras en redes sociales, se había dejado sin información y se les habían negado opciones de tratamiento, o incluso la posibilidad de hablar sobre las opciones de tratamiento para sus síntomas. El mantra «todo está en tu cabeza» debía desaparecer de una vez por todas. La verdad sobre la implicación del sistema multiorgánico en la transición de la menopausia y el uso de la terapia hormonal debía revelarse de nuevo (otros la habían divulgado antes), pero esta vez desde una plataforma más amplia.</p>

<p>Dediqué toda mi energía, mis emociones y mis recursos intelectuales a investigar para escribir un libro llamado La nueva menopausia. Nada podría haberme preparado para la acogida que tuvo, para la avalancha de gratitud y los miles de mujeres que conocí en persona y que esperaban para tomarse una foto conmigo, abrazarme o simplemente decirme: «Gracias. Me siento comprendida. Me siento validada. Ahora tengo las herramientas que necesito».</p>

<p>En medio de todo aquel entusiasmo, conseguí mantenerme centrada en una misión más amplia, que se volvió más clara a medida que seguía hablando con mujeres de todo el mundo y se ampliaban mis contactos con médicos influyentes y pioneros. Mi objetivo es revolucionar la atención y la formación sobre la menopausia. Quiero ofrecer a las mujeres datos basados en la evidencia y asegurarme de que se sientan informadas, validadas y apoyadas mientras atraviesan esta etapa de transformación en la vida.</p>

<p>En muchos aspectos, estaba claro que el trabajo apenas había comenzado. Mi investigación reveló que la perimenopausia, a la que también me refiero como la fase de caos, requería mucha más atención. Aunque era una etapa que había abordado, en parte, en La nueva menopausia, allí no estaba en primer plano, y era necesario que lo estuviera. Especialmente porque apenas se publicaban investigaciones científicas sobre el tema (hablaré más sobre el escasísimo número de estudios sobre la perimenopausia en el capítulo 1). Lo que descubrí dejaba claro que, para las mujeres premenopáusicas y perimenopáusicas, no había tiempo que perder. Muchas mujeres de la generación X estamos tratando de ponernos al día al mismo tiempo que intentamos ignorar la presión cultural en torno a las dietas para adelgazar; un gran porcentaje de nosotras tenemos más de cincuenta años y, por primera vez en nuestra vida, estamos aprendiendo a priorizar el desarrollo del músculo y la fuerza, las verdaderas claves para la salud y la longevidad, de vital importancia para evitar la fragilidad en la vejez. Nos perdimos nuestros años de máximo desarrollo muscular y fortalecimiento óseo porque estábamos demasiado ocupadas contando calorías, pero tú estás en una situación diferente y tienes la oportunidad única de anticiparte y ganar el juego del envejecimiento.</p>

<p>Es esta oportunidad, tu oportunidad, lo que más me entusiasma de la idea de encontrarme contigo aquí, en La nueva perimenopausia. Sin duda, debería estar preguntándote: «¿Cómo te sientes tú?». Quizá también te sientas entusiasmada por la idea de empaparte del apoyo, de los conocimientos científicos y de las estrategias que encontrarás en las siguientes páginas. O, al igual que muchas de mis pacientes y de los miles de mujeres encuestadas para investigar y entender mejor la cuestión, puede que digas: «No me siento yo misma». A lo que por fin puedo contestar con las palabras a las que ojalá hubiera tenido acceso hace varios años: «Por lo que me cuentas, diría que es muy probable que hayas entrado en la perimenopausia, y hay mucho que podemos hacer juntas a favor de tu salud y bienestar durante esta transición».</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/ANYCOVBW2JBHFLGIIQTN4ALCPM.jpg" alt="Después de los 50 años, la fuerza muscular comienza a reducirse de forma natural, pero las bandas elásticas pueden ser la clave para mantener la autonomía. Un estudio publicado en 2025 reveló que combinarlas con una buena alimentación mejora la velocidad al caminar y la masa muscular." class="wp-image-2191545" /><figcaption>Después de los 50 años, la fuerza muscular comienza a reducirse de forma natural, pero las bandas elásticas pueden ser la clave para mantener la autonomía. Un estudio publicado en 2025 reveló que combinarlas con una buena alimentación mejora la velocidad al caminar y la masa muscular.</figcaption></figure>

<p><strong>Primera parte: Estás aquí</strong></p>

<p>1</p>

<p><strong>La vivencia habitual de la perimenopausia</strong></p>

<p>Amy había vivido toda su vida con un propósito y una determinación claros. A los cuarenta y tres años, compaginaba con éxito los roles de esposa, madre y profesional de carrera. Criaba a sus hijos con dedicación y gestionaba los desafíos cotidianos de la vida con una sensación de logro. Gozaba de una razonable buena salud, sin problemas importantes que destacar. Como muchas otras mujeres, seguía las pautas que marcaba la sociedad para mantenerse sana: años de dieta y ejercicio regular, sobre todo en forma de paseos. No era fácil, pero se las arreglaba. El cardio adicional de su clase de spinning la mantenía feliz y, aunque a veces deseaba un camino más fácil, estaba orgullosa de su capacidad de ser disciplinada.</p>

<p>Pero entonces, de repente, algo cambió. Comenzó a sentirse rara, como si ya no fuera ella misma. Al principio, fue sutil. El peso comenzó a acumularse en la barriga, una zona que para ella nunca había sido un problema. Era frustrante. Todo lo que había hecho hasta entonces para conservar la línea ahora parecía inútil. Redobló sus esfuerzos, redujo las calorías y empezó a hacer más deporte, pero no sirvió de nada. Con el aumento de peso, llegó la irritabilidad; empezó a contestar mal a sus seres queridos por nimiedades. En el trabajo se sentía frustrada constantemente. Lo atribuyó al estrés, pero, en el fondo, sabía que algo no iba bien.</p>

<p>Su primera visita al médico para tratar de llegar al fondo del asunto no le dio una respuesta satisfactoria. «Es algo por lo que pasan todas las mujeres —le dijo—. Haga más ejercicio y coma menos. Podemos recetarle un antidepresivo para su estado de ánimo». Salió sintiéndose ignorada, invisible. Su irritabilidad empeoró y empezaron los problemas para dormir. Se despertaba a las tres de la madrugada y se quedaba mirando el techo, incapaz de volver a conciliar el sueño. La fatiga se convirtió en su constante compañera y el aumento de peso continuó.</p>

<p>Volvió a la consulta del médico y le recetaron somníferos. La doctora anotó un aumento de peso de dos kilos y le recomendó una dieta de 1.200 calorías y más ejercicio. A Amy le entraron ganas de gritar, porque ya comía apenas 1.000 calorías al día y asistía a clases de entrenamiento por intervalos de alta intensidad tres veces por semana. Comenzó a caérsele el pelo y su libido desapareció. En su siguiente revisión ginecológica, mencionó tímidamente la pérdida de deseo sexual. «Tú relájate y tómate un vino —le aconsejó la ginecóloga, mirándola por encima de las gafas, y añadió—: Lo que no se practica, se olvida».</p>

<p>Su frustración se convirtió en desesperación cuando una enfermera la llamó para informarle de que sus niveles de colesterol habían aumentado y ahora era prediabética. Le recetó metformina y una estatina, y le dio el consejo habitual: «Coma alimentos bajos en grasas y continúe esforzándose en perder algo de peso». La niebla mental y un constante agotamiento la disuadieron de solicitar el ascenso por el que había trabajado durante años. Su marido cada vez estaba más frustrado por su falta de interés en las relaciones íntimas, lo que solo agravó la sensación de incompetencia de Amy y su aislamiento.</p>

<p>Poco después, sus periodos se volvieron abundantes e impredecibles, y se despertaba a menudo en mitad de la noche para lidiar con un sangrado excesivo. Su ginecóloga le mandó hacerse dos pruebas: una ecografía y una biopsia, muy dolorosa, en la consulta, pero ninguna de las dos mostró anomalías. Aun así, la solución recomendada fue una histerectomía, aunque le aconsejaron que, debido a su edad, solo se extirpara el útero. Le explicaron que sus ovarios sanos seguirían produciendo hormonas importantes. Anémica y desesperada por encontrar alivio, aceptó operarse.</p>

<p>Después de la operación, el sangrado excesivo cesó, pero surgieron nuevos problemas. Al cabo de unos meses, empezó a experimentar sofocos intensos y sudoración nocturna, además de una sensación de agotamiento cada vez mayor. Se le ocurrió que podría ser la menopausia, pero cuando se lo mencionó a su doctora esta desestimó la idea; al fin y al cabo, seguía teniendo ovarios. «Eres demasiado joven para eso», le dijo, y otra vez le aconsejó que perdiera peso.</p>

<p>La desesperación llevó a Amy a las redes sociales, plagadas de anuncios de «curas para los sofocos» y «potenciadores de la libido». Compró suplementos de hierbas que le prometían alivio, pero ninguno se lo proporcionó. Las relaciones sexuales, cuando lograba mentalizarse para mantenerlas, se le hacían insoportables. Notaba un fuerte dolor, como si le cortaran con cuchillas, y terminaba llorando. Se armó de valor para visitar a otro médico y mencionó el dolor, solo para que le dijeran que podría ser herpes. Mortificada, esperó los resultados de las pruebas, que fueron negativos.</p>

<p>En una de sus noches de insomnio, mientras miraba internet en el móvil a altas horas de la madrugada, vio un anuncio de una empresa de telemedicina especializada en la atención a la menopausia. Escéptica, pero a la vez esperanzada, se puso en contacto con ellos y por primera vez un médico la escuchó de verdad. Después de una evaluación exhaustiva, le diagnosticaron menopausia y síndrome genitourinario de la menopausia (SGM). Hablaron sobre terapia hormonal, sistémica y local, y juntos analizaron los riesgos y los beneficios. Amy por fin se sentía vista, escuchada y validada. Empezó el tratamiento y poco a poco su vida comenzó a cambiar.</p>

<p>La triste verdad es que no es exagerado definir esta historia como habitual; de hecho, apostaría que si no te identificas directamente con algunas partes, solo tienes que preguntar un poco a tu alrededor para encontrar a alguien que sí lo haga.</p>

<p>Estoy aquí para transmitir un mensaje importante: esta no tiene por qué ser tu historia. Juntas podemos reescribir la vivencia habitual de las mujeres en la perimenopausia y crear un movimiento que modifique la trayectoria de la salud femenina. Tu tarea en la lucha por el cambio es sencilla: debes negarte a aceptar el tipo de tratamiento consistente en que un médico u otro profesional de la salud te ofrezca sus condolencias condescendientes. Nuestro movimiento, creado para ti y contigo, se define por todo lo contrario, por la escucha activa y las prácticas proactivas que mejoran la calidad de vida y protegen contra los efectos de la inevitable pérdida hormonal.</p>

<p>* <em>Se publica por cortesía de Penguin Random House Grupo Editorial.</em></p>]]></content:encoded>
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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Cortesía de thepauselife.com</media:credit>
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							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[CatchCat: así es el ‘Pokémon Go’ que lo reta a buscar gatos en su barrio]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/la-red-zoocial/catchcat-asi-es-el-pokemon-go-que-lo-reta-a-buscar-gatos-en-su-barrio-noticias-hoy/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[La Red Zoocial]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[El juego gratuito para Android invita a encontrar gatos, registrarlos con la cámara y llenar un álbum digital.]]></description>
			<pubDate>Fri, 10 Jul 2026 20:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El juego gratuito para Android invita a encontrar gatos reales, registrarlos con la cámara y llenar un álbum digital.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/TYO36PQWANHIXMMMP5FQWRKOQQ.jpg" alt="Cada avistamiento verificado en CatchCat puede convertirse en un recuerdo coleccionable con nombre, rasgos y rareza." class="wp-image-5074083" /><figcaption>Cada avistamiento verificado en CatchCat puede convertirse en un recuerdo coleccionable con nombre, rasgos y rareza.</figcaption></figure>

<p>Salir a caminar y encontrarse un gato en una ventana, en una tienda o en una esquina del barrio puede ser un juego. Esa es la idea de <a href="https://www.catchcat.lol/" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://www.catchcat.lol/"><strong>CatchCat</strong></a>, una app gratuita lanzada en junio de 2026 que permite escanear gatos con la cámara del celular y guardarlos en un álbum digital.</p>

<p>Al igual que Pokémon Go, este juego invita a mirar el entorno con el teléfono en la mano. La diferencia es que aquí no hay criaturas ficticias, ya que el<strong> protagonista puede ser cualquier gato</strong> que aparezca en la vida cotidiana.</p>

<p>CatchCat está diseñado para<strong> Android</strong> y se distribuye a través de Google Play. La compatibilidad con iOS está prevista para una versión futura.</p>

<p><strong>Lo más leído: </strong><a href="https://www.elespectador.com/la-red-zoocial/guia-de-preparacion-para-cuidar-a-sus-mascotas-ante-desastres-naturales/" target="_self" rel="noopener ">Guía de preparación para cuidar a sus mascotas ante desastres naturales</a></p>

<blockquote class="tiktok-embed" cite="https://www.tiktok.com/@robertovartt/video/7654434396384120071" data-video-id="7654434396384120071" style="max-width: 605px;min-width: 325px"> <section> <a target="_blank" title="@robertovartt" href="https://www.tiktok.com/@robertovartt?refer=embed">@robertovartt</a> Encontré el <a title="pokemongo" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/pokemongo?refer=embed">#pokemongo</a> de los <a title="gatos" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/gatos?refer=embed">#gatos</a> y ahora no puedo dejar de capturar <a title="michis" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/michis?refer=embed">#michis</a> 🐱 ¿Ustedes ya jugaron Catchcat? <a title="pokemon" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/pokemon?refer=embed">#pokemon</a> <a title="catlovers" target="_blank" href="https://www.tiktok.com/tag/catlovers?refer=embed">#catlovers</a> <a target="_blank" title="♬ sonido original - Roberto Tovar" href="https://www.tiktok.com/music/sonido-original-7654434466547239698?refer=embed">♬ sonido original - Roberto Tovar</a> </section> </blockquote> 

<h2><strong>¿Cómo funciona CatchCat?</strong></h2>

<p>La dinámica empieza con la cámara de la aplicación. El usuario debe encuadrar a un gato, mover una lata de snacks dentro de la pantalla y soltarla en una zona marcada. <strong>Si el avistamiento se verifica, el gato entra al álbum como un recuerdo.</strong></p>

<p>Cada registro puede tener nombre, número de serie, experiencia, monedas, rasgos y un nivel de rareza.</p>

<p>La aplicación no permite usar fotos guardadas en la galería. El juego está pensado para <strong>registrar gatos en el momento</strong>, no para subir imágenes antiguas, capturas de pantalla o fotos tomadas de internet.</p>

<h2><strong>Las latas de snacks son clave para jugar</strong></h2>

<p>CatchCat usa las latas de snacks como recurso para escanear. Cada avistamiento verificado consume una lata y le da al jugador <strong>tres intentos de lanzamiento.</strong></p>

<p>Estas latas se recargan solas con el tiempo. La versión CatchCat Pro ofrece una recarga más rápida y un límite más alto. También <strong>se pueden conseguir latas adicionales por medio de anuncios recompensados o paquetes dentro de la tienda.</strong></p>

<p><strong>Puede leer: </strong><a href="https://www.elespectador.com/la-red-zoocial/mascotas-heridas-desaparecidas-y-separadas-de-sus-familias-la-otra-crisis-tras-el-terremoto-en-venezuela/" target="_self" rel="noopener ">Mascotas heridas y separadas de sus familias: la otra crisis tras el terremoto en Venezuela</a></p>

<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">Get ready, everyone! 🎉 Catchcat is making its big comeback next week, and it&#039;s going to be better than ever! 🚀 We&#039;ve got so many amazing new features planned that you won&#039;t believe! <a href="https://t.co/h9Rs2grRTX">pic.twitter.com/h9Rs2grRTX</a></p>&mdash; Sebastian Seidel (@ninetofivedude) <a href="https://x.com/ninetofivedude/status/2071241510536798483?ref_src=twsrc%5Etfw">June 28, 2026</a></blockquote> 

<h2><strong>Los gatos tienen niveles de rareza</strong></h2>

<p>Uno de los elementos más cercanos a los juegos de colección está en la rareza de cada recuerdo. CatchCat clasifica los avistamientos en cinco niveles:</p>

<ul><li><strong>Callejón.</strong></li><li><strong>Jardín.</strong></li><li><strong>Iluminado por la luna.</strong></li><li><strong>Terciopelo.</strong></li><li><strong>Dorado.</strong></li></ul>

<p>Los niveles más altos son menos comunes, brillan más dentro del álbum y entregan más experiencia. <strong>Esa diferencia hace que no todos los registros se sientan iguales.</strong></p>

<p>El álbum funciona como una especie de diario de campo. Allí se acumulan <strong>los avistamientos, los hallazgos más raros, las rachas, los niveles y algunos elementos cosméticos para el perfil.</strong></p>

<h2><strong>Mapa comunitario y advertencias de seguridad</strong></h2>

<p>CatchCat también incluye un mapa con registros hechos por otros jugadores. La aplicación <strong>permite explorar esos puntos</strong> y, si el usuario se acerca lo suficiente, obtener una vista previa del contenido comunitario.</p>

<p>La app aclara que esos puntos no significan que un gato siga exactamente en ese lugar, ya que son registros de la comunidad. Por eso <strong>recomienda usarla desde donde uno está</strong>, mirar bien alrededor y no entrar a espacios privados o restringidos.</p>

<p>La advertencia es clave porque el atractivo del juego depende de salir, caminar y mirar alrededor, pero <strong>sin convertir la búsqueda en una excusa para invadir espacios o perseguir animales.</strong></p>

<h2><strong>¿Qué viene para CatchCat?</strong></h2>

<p>CatchCat también <strong>prepara un modo competitivo </strong>llamado <strong>Alley Clash</strong>. Por ahora no está activo, sino anunciado como una próxima etapa. La idea es que los recuerdos funcionen como<strong> tarjetas de batalla de gatos, con estadísticas, tipos y habilidades.</strong></p>

<p><strong>La versión oficial de CatchCat para iOS todavía no está disponible</strong>. Sin embargo, en la App Store aparece una aplicación llamada <a href="https://apps.apple.com/us/app/catch-cat-tracker/id6760037273" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://apps.apple.com/us/app/catch-cat-tracker/id6760037273"><strong>catch (cat tracker)</strong></a>, que también gira alrededor de coleccionar fotos de gatos con el celular.</p>

<p><strong>Le recomendamos: </strong><a href="https://www.elespectador.com/la-red-zoocial/perros/los-cuatro-perros-colombianos-que-conmovieron-a-venezuela-y-recibieron-distincion-por-su-labor-de-rescate-tras-el-sismo/" target="_self" rel="noopener ">Los cuatro perros colombianos que fueron homenajeados por rescatar vidas en Venezuela</a></p>

<blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/DaeOaCWF7bW/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style="background:#FFF;border:0;border-radius:3px;margin: 1px;max-width:540px;min-width:326px;padding:0;width:99.375%;width:-webkit-calc(100% - 2px);width:calc(100% - 2px)"><div style="padding:16px"> <a href="https://www.instagram.com/p/DaeOaCWF7bW/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style="background:#FFFFFF;line-height:0;padding:0 0;text-align:center;text-decoration:none;width:100%" target="_blank"> <div style="display: flex;flex-direction: row;align-items: center"> <div style="background-color: #F4F4F4;border-radius: 50%;flex-grow: 0;height: 40px;margin-right: 14px;width: 40px"></div> <div style="display: flex;flex-direction: column;flex-grow: 1;justify-content: center"> <div style="background-color: #F4F4F4;border-radius: 4px;flex-grow: 0;height: 14px;margin-bottom: 6px;width: 100px"></div> <div style="background-color: #F4F4F4;border-radius: 4px;flex-grow: 0;height: 14px;width: 60px"></div></div></div><div style="padding: 19% 0"></div> <div style="display:block;height:50px;margin:0 auto 12px;width:50px"></div><div style="padding-top: 8px"> <div style="color:#3897f0;font-family:Arial,sans-serif;font-size:14px;font-style:normal;font-weight:550;line-height:18px">Ver esta publicación en Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0"></div> <div style="display: flex;flex-direction: row;margin-bottom: 14px;align-items: center"><div> <div style="background-color: #F4F4F4;border-radius: 50%;height: 12.5px;width: 12.5px;transform: translateX(0px) translateY(7px)"></div> <div style="background-color: #F4F4F4;height: 12.5px;transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px);width: 12.5px;flex-grow: 0;margin-right: 14px;margin-left: 2px"></div> <div style="background-color: #F4F4F4;border-radius: 50%;height: 12.5px;width: 12.5px;transform: translateX(9px) translateY(-18px)"></div></div><div style="margin-left: 8px"> <div style="background-color: #F4F4F4;border-radius: 50%;flex-grow: 0;height: 20px;width: 20px"></div> <div style="width: 0;height: 0;border-top: 2px solid transparent;border-left: 6px solid #f4f4f4;border-bottom: 2px solid transparent;transform: translateX(16px) translateY(-4px) rotate(30deg)"></div></div><div style="margin-left: auto"> <div style="width: 0px;border-top: 8px solid #F4F4F4;border-right: 8px solid transparent;transform: translateY(16px)"></div> <div style="background-color: #F4F4F4;flex-grow: 0;height: 12px;width: 16px;transform: translateY(-4px)"></div> <div style="width: 0;height: 0;border-top: 8px solid #F4F4F4;border-left: 8px solid transparent;transform: translateY(-4px) translateX(8px)"></div></div></div> <div style="display: flex;flex-direction: column;flex-grow: 1;justify-content: center;margin-bottom: 24px"> <div style="background-color: #F4F4F4;border-radius: 4px;flex-grow: 0;height: 14px;margin-bottom: 6px;width: 224px"></div> <div style="background-color: #F4F4F4;border-radius: 4px;flex-grow: 0;height: 14px;width: 144px"></div></div></a><p style="color:#c9c8cd;font-family:Arial,sans-serif;font-size:14px;line-height:17px;margin-bottom:0;margin-top:8px;overflow:hidden;padding:8px 0 7px;text-align:center;white-space:nowrap"><a href="https://www.instagram.com/p/DaeOaCWF7bW/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style="color:#c9c8cd;font-family:Arial,sans-serif;font-size:14px;font-style:normal;font-weight:normal;line-height:17px;text-decoration:none" target="_blank">Una publicación compartida de catch (@catchcats.app)</a></p></div></blockquote>


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						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/TYO36PQWANHIXMMMP5FQWRKOQQ.jpg" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Cada avistamiento verificado en CatchCat puede convertirse en un recuerdo coleccionable con nombre, rasgos y rareza.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Pexels</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Maestría del Bordado de Cartago: de la herencia Quimbaya a Cali Distrito Moda]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/moda-e-industria/maestria-del-bordado-de-cartago-de-la-herencia-quimbaya-a-cali-distrito-moda/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Antonia Villalba Reyes]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[En la quinta edición de Cali Distrito Moda, por primera vez la Maestría del Bordado de Cartago presentó la colección Custodia del Hilo.]]></description>
			<pubDate>Tue, 30 Jun 2026 17:00:50 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la quinta edición de Cali Distrito Moda, por primera vez la Maestría del Bordado de Cartago presentó la colección <em>Custodia del Hilo</em>, con diseños originales de 18 personas bordadoras, caladoras y tejedoras. La colección hizo un homenaje al tiempo, al oficio y a la belleza de aquello que permanece, exaltando la permanencia cultural de la práctica artesanal, el valor de la memoria y el respeto por el oficio.</p>

		<figure class="Article-Video">
			<iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x1kf5m.html?video=xak0dy6" title="Video de Dailymotion" width="640" height="360" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen loading="lazy"></iframe>
		</figure>
		]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/4PYK2XJ225BOZFZ4LHTVH7IHKY.png" type="image/png" height="576" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Bordadoras de Cartago]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Unidad de Video</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[¿Qué le pasa al cuerpo si paso mucho tiempo sin tener relaciones?]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/bienestar-y-amor/que-le-pasa-al-cuerpo-si-paso-mucho-tiempo-sin-tener-relaciones/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Lucety Carreño Rojas]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[No existe un tiempo “máximo” que se considere para tener o no tener relaciones sexuales ni consecuencias médicas inevitables.]]></description>
			<pubDate>Sat, 27 Jun 2026 18:28:50 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No existe un tiempo “máximo” que se considere para tener o no tener relaciones sexuales ni consecuencias médicas inevitables por la abstinencia. De acuerdo con el doctor Pablo Andrés Rodríguez Camargo, Director Maestría en Salud Sexual y Reproductiva en la Universidad El Bosque, el cuerpo humano no requiere actividad sexual para funcionar adecuadamente. Sin embargo, pueden presentarse algunos cambios físicos o emocionales dependiendo de la persona y sus circunstancias.</p>

		<figure class="Article-Video">
			<iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x1kf5m.html?video=xaj5j9q" title="Video de Dailymotion" width="640" height="360" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen loading="lazy"></iframe>
		</figure>
		]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/QD66RB6YOJFMRMQQUZI53IQEQY.jpg" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué pasa en el cuerpo si paso mucho tiempo sin tener relaciones?]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Pexels</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[El Festival Gabo 2025 en Bogotá y la felicidad posible]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/el-magazin-cultural/el-festival-gabo-2025-y-la-felicidad-posible/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/el-magazin-cultural/el-festival-gabo-2025-y-la-felicidad-posible/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Nelson Fredy Padilla]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Crónica inspirada en el Centro Felicidad Chapinero y en los cuentos urbanos de Gabriel García Márquez. Periodismo y literatura.]]></description>
			<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 20:43:58 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con el éxito de siempre termina hoy en la capital del país la decimotercera edición del gran encuentro del periodismo iberoamericano. Crónica inspirada en el Centro Felicidad Chapinero y en los cuentos urbanos de Gabriel García Márquez. Periodismo, literatura y vida contemplativa.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/PZL62C2ZV5BNPKUD2TZALF6W6M.jpg" alt="Centro Fecilidad Chapinero" class="wp-image-1965489" /><figcaption>El Centro Fecilidad Chapinero, en el norte de la capital del país, una de las sedes del Festival Gabo 2025.</figcaption></figure>

<p>El Festival Gabo, que en 2025 invitó a “vernos más de cerca”, me sorprendió con una nueva sede alternativa: el Centro Felicidad Chapinero. Es un edificio público de 10 pisos inaugurado recientemente en el norte de Bogotá como “el lugar más inclusivo en el barrio más exclusivo de la ciudad”. Fui a conocerlo interesado en las charlas del encuentro anual de periodismo iberoamericano en memoria de Gabriel García Márquez y descubrí otras perspectivas de la capital colombiana y de la vida citadina.</p>

<p>En el primer piso asistí a una charla sobre libertad de prensa en una de las modernas aulas de concreto y cristal. Luego me fui a curiosear la biblioteca. Encontré de todo, ordenado y bien catalogado. Había niños aprendiendo con la ”Alegría de leer”, “Las aventuras de Tom Sawyer” y “La isla del tesoro”, y adolescentes entregados a sagas como la de Brandon Sanderson sobre una guerra entre las fuerzas de Odium y los reinos humanos de Roshar, ciencia ficción que bien podría ser una parodia de los conflictos de un país llamado Colombia, con la tensión psicológica de una ciudad de más de 10 millones de habitantes como Bogotá.</p>

<p>Repasé el “Informe sobre ciegos” de Ernesto Sabato y enseguida busqué la colección García Márquez. Encontré “El camino a Macondo” junto a “El camino de la vida”, de Tolstói. Me puse filosófico. Disfruté el placer y el aroma de leer libros nuevos en una biblioteca nueva. Escogí una antología de cuentos del maestro Gabo. Por ejemplo, “Solo vine a hablar por teléfono”, escrito cuando vivió en Barcelona en los años 70, tras haber creado “Cien años de soledad” en Ciudad de México. Transmite un aliento narrativo distinto a sus novelas. María y Saturno buscan en la capital catalana lo que García Márquez llama “la felicidad posible”. Tal vez por el estado de tranquilidad en que estaba, me quedé más con esa idea que con la metáfora de la ciudad como asilo. Once años después de su muerte, el premio nobel de literatura colombiano sigue siendo un edificio de muchos niveles que <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/40-anos-del-nobel-de-literatura-que-aprender-hoy-de-gabriel-garcia-marquez/" target="_self" rel="" title="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/40-anos-del-nobel-de-literatura-que-aprender-hoy-de-gabriel-garcia-marquez/">amerita ser explorado una y otra vez</a>, en especial desde el punto de vista urbano.</p>

<p>Salí a los amplios espacios peatonales, diseñados con el espíritu de ágoras griegas, subí entre escaleras, ventanales y ventarrones que atraviesan la estructura, y no fui a la segunda conferencia porque me atrajo la relajación de jóvenes y adultos tumbados en sillas al estilo diván, frente a un jardín de arbolitos de ciro, propios de la región Andina. Unos movían la cabeza con sus audífonos, otros miraban el paisaje renovado y los oí celebrar que exista un sitio así.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/CJ77ONNDMVDIRDLRGJTSJSU7XY.jpeg" alt="Festival Gabo 2025" class="wp-image-1965488" /><figcaption>La periodista argentina Laura Zommer, ganadora del Reconocimiento a la Excelencia del Festival Gabo 2025, durante su charla en una de las aulas del Centro Felicidad Chapinero.</figcaption></figure>

<p>La inteligencia artificial me dijo en el teléfono que los arquitectos que lo construyeron pretendían “democratizar las alturas bogotanas”, y parece que lo lograron a un costo de $106.000 millones. Verifiqué fuentes, y el proyecto estuvo en la lista de “elefantes blancos” de la Contraloría de Bogotá por demoras y sobrecostos. Me fijé en la gente: los recostados, los que preferían los senderos de ladrillo rojizo, los que subían y bajaban, todos distensionados, con cara de contentos. Pensé que no tiene precio verlos en esa actitud, evadiendo el estrés y la agresividad de las calles.</p>

<p>Han abierto otros cuatro centros felicidad en barrios marginales, aunque este es el único “parque vertical” con el objetivo de convertirse en válvula de escape para un millón de personas que vienen cada día a este clásico sector de Bogotá, la mayoría a trabajar apiñados en oficinas o a estudiar.</p>

<p>Me tendí a respirar profundo. Puede ser posible un estado de felicidad en la era del caos. Aclaro que no estaba fumando nada. Nadie alrededor fumaba. Ni adictos al vapeo había. Nos comportábamos como ciudadanos respetuosos. Uno de los funcionarios que cuida que todo funcione dejó escrito en un pizarrón lo que parece será una campaña de concientización: “Elegimos cuidar y soñar”. Alguien que salía de los modernos baños comentó: “Cuánto durará esto así de bonito”.</p>

<p>Recordé que se especula que Colombia está en la lista de los países más felices del mundo, ojalá fuera así. Otro de los cuentos que leí de Gabo fue “Muerte constante más allá del amor”, en el que “los aceites de la felicidad” representan el engaño de políticos expertos en prometer mundos de ficción.</p>

<p>Subí al último nivel, más sillas y jardines para la vida contemplativa. Me dejó impresionado una vista panorámica de los cerros orientales digna del mejor penthouse. Casi que podía alcanzar las nubes cercanas.</p>

<p>Muy calmado bajé de piso en piso, entre las transparencias y los reflejos del edificio, en el que también hay piscinas, gimnasio, aulas para artes y alfabetización digital, incluso un laboratorio de tecnología 3D. Ambiente ideal para la creación y el ocio. Hay una arena para deportes presidida por el lema “Que no nos falte el arte nunca”.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/Z5LNHZWJLJHJ3DOA6TIKIHMG5U.jpeg" alt="El teatro que da a la calle del Centro Felicidad Chapinero convoca a diario a centenares de transeúntes que encuentran un rato de esparcimiento." class="wp-image-1965487" /><figcaption>Centro Felicidad Chapinero</figcaption></figure>

<p>De salida me detuve en el teatro, un foso abierto que evoca coliseos romanos y da a la avenida, donde el estruendo de los automóviles y la algarabía de vendedores ambulantes y rappitenderos me devolvieron a nuestra realidad de asfalto. Para ser sincero, como en “La prodigiosa tarde de Baltazar”, otra historia garciamarquiana, solo me faltó un billar para quedar “loco de felicidad”.</p>

<p>Invito a revisar las memorias del <a href="https://festivalgabo.com/" target="_self" rel="" title="https://festivalgabo.com/">Festival Gabo</a> y a ir al <a href="https://www.culturarecreacionydeporte.gov.co/es/centro-felicidad-chapinero" target="_self" rel="" title="https://www.culturarecreacionydeporte.gov.co/es/centro-felicidad-chapinero">Centro Felicidad Chapinero</a>. Aunque en “Blacamán, el bueno, vendedor de milagros”, Gabriel García Márquez dejó esta constancia: “Porque esto no es una orden, sino un consejo, y al fin y al cabo tampoco la felicidad es una obligación”.</p>]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/PZL62C2ZV5BNPKUD2TZALF6W6M.jpg" type="image/jpeg" height="655" width="984">						<media:description type="plain"><![CDATA[El Centro Fecilidad Chapinero, en el norte de la capital del país, una de las sedes del Festival Gabo 2025.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Cortesía de la Alcaldía de Bogotá</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[¿Por qué una mujer puede sentir dolor durante las relaciones sexuales?]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/cromos/estilo-de-vida/por-que-una-mujer-puede-sentir-dolor-durante-las-relaciones-sexuales/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/cromos/estilo-de-vida/por-que-una-mujer-puede-sentir-dolor-durante-las-relaciones-sexuales/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Lucety Carreño Rojas]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Sentir dolor durante las relaciones sexuales no es normal y puede afectar la salud física, emocional y la vida en pareja.]]></description>
			<pubDate>Mon, 11 May 2026 20:08:46 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sentir dolor durante las relaciones sexuales no es normal y puede afectar la salud física, emocional y la vida en pareja. Desde alteraciones hormonales hasta condiciones médicas o factores psicológicos, las causas pueden ser diversas y los estudios han sido limitados.</p>

		<figure class="Article-Video">
			<iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x1kf5m.html?video=xa8xboa" title="Video de Dailymotion" width="640" height="360" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen loading="lazy"></iframe>
		</figure>
		]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/NYSGF6WKBVAULFCB2C7SZDCREQ.jpg" type="image/jpeg" height="576" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[El orgasmo es mucho más que un momento de placer; es un elemento clave en el equilibrio neuroquímico y emocional. Reconocer su importancia y cuidar activamente nuestra vida sexual, incluso en solitario, puede marcar una diferencia profunda en la calidad de vida]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Getty Images</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Gala del MET 2026: ¿la moda es arte?]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/moda-e-industria/met-gala-2026-la-moda-es-arte-el-debate-que-abre-su-tematica-este-ano/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/moda-e-industria/met-gala-2026-la-moda-es-arte-el-debate-que-abre-su-tematica-este-ano/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Lucety Carreño Rojas]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[La polémica edición 2026 del evento benéfico gira en torno a una idea: “Fashion is Art”. ¿Qué dicen los expertos? Le contamos en este video.]]></description>
			<pubDate>Mon, 04 May 2026 16:30:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La polémica edición 2026 del evento benéfico gira en torno a una idea: “Fashion is Art”. ¿Qué dicen los expertos? Le contamos en este video de El Hilo.</p>

		<figure class="Article-Video">
			<iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x1kf5m.html?video=xa82c4e" title="Video de Dailymotion" width="640" height="360" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen loading="lazy"></iframe>
		</figure>
		]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/HMB7WZBIHNBDZN6JSCB6EITBQ4.jpg" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[NEW YORK, NEW YORK - MAY 04: Guests visit the exhibition during the press conference for the 2026 Met Gala celebrating &quot;Costume Art&quot; at the Metropolitan Museum of Art on May 04, 2026 in New York City.   Roy Rochlin/Getty Images/AFP (Photo by Roy Rochlin / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ROY ROCHLIN</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Viernes de Kamasutra]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/cromos/estilo-de-vida/viernes-de-kamasutra/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Redacción Cromos]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Nuestros fines de semana se vuelven eróticos. Cada semana tendremos una nueva pose del Kamasutra ilustrada y explicada. Hoy el candado.]]></description>
			<pubDate>Thu, 09 Apr 2026 20:13:15 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nuestros fines de semana se vuelven eróticos. Cada semana tendremos una nueva pose del Kamasutra ilustrada y explicada. Hoy el candado.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/Z54PHTSFWFCRPOK37AY4A2FHYA.jpg" alt="" class="wp-image-1343650" /></figure>

<p>Postura 1. El candado</p>

<p>Las mujeres por lo general exigen a su pareja, antes del acto sexual, un ritual de besos, caricias y palabras que generen mayor excitación y la hagan sentir deseada. Un preludio que le de importancia a la mujer más que a la relación sexual.</p>

<p>Sin embargo, hay ocasiones en que tanto mujeres como hombres desean omitir este paso e ir directo al punto, al acto, a la posición que les genera el orgasmo. Para esta ocasión es ideal la pose del Kamasutra denominada El candado.</p>

<p>¿Cómo hacerla?</p>

<p>La pareja debe buscar una superficie plana, una mesa, el mesón de la cocina, el del baño, un escritorio etc. La mujer se ubica sobre ella. El hombre debe situarse frente a la mujer y ella debe abrazar con las piernas la cadera de su pareja. De esta manera podrá además de tener contacto con el hombre manejar el ritmo y la velocidad de la penetración.</p>

<p>Una pose que no resulta complicada y que puede resultar innovadora para una relación amorosa. ¡Atrévete! Y espera todos los viernes nuestra pose erótica de la semana.</p>]]></content:encoded>
					</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Los 10 lugares más excitantes para un encuentro sexual]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/cromos/estilo-de-vida/los-10-lugares-mas-excitantes-para-un-encuentro-sexual/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Redacción Cromos]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[El portal para infieles Ashleymadison.com elaboró un listado de  10 sitios increibles para tener sexo. Aquí están.]]></description>
			<pubDate>Thu, 09 Apr 2026 20:07:38 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El portal para infieles Ashleymadison.com elaboró un listado de 10 sitios increibles para tener sexo. Aquí están.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/RZL7MURHUZHD7E5LTZP5QCHQXQ.jpg" alt="" class="wp-image-971178" /></figure>

<p>El listado de los mejores lugares para tener una relación sexual fuera de lo común quedó así:</p>

<p>1. En un mantel de picnic bajo las estrellas</p>

<p>2. En la parte trasera de un camión grande</p>

<p>3. En una piscina</p>

<p>4. En la barra de una cocina</p>

<p>5. En el baño de un avión</p>

<p>6. En un baño público</p>

<p>7. En un callejón oscuro</p>

<p>8. En el zoológico</p>

<p>9. En la mesa del comedor</p>

<p>10. En un teatro de cine</p>

<p>¿Cuál es su preferido de este ranking?</p>]]></content:encoded>
					</item>
									<item>
			<title><![CDATA[¿Desaparecen los recuerdos de la infancia? Estoy viejoso, el libro para quienes pasan los 30]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/cromos/estilo-de-vida/desaparecen-los-recuerdos-de-la-infancia-estoy-viejoso-el-libro-para-quienes-pasan-los-30/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Mariana Álvarez Barrero]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Por medio de ilustraciones que capturan lo cotidiano, Fabián Rivas comparte una mirada cargada de humor sobre el paso del tiempo.]]></description>
			<pubDate>Mon, 30 Mar 2026 16:44:24 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por medio de ilustraciones que capturan lo cotidiano, el autor Fabián Rivas comparte una mirada cargada de humor y honestidad sobre el paso del tiempo.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/X4Y7C632TVHENNMH4R5PGW3XMQ.jpg" alt="La propuesta visual tiene como objetivo entender la transición hacia la madurez sin miedo a los cambios." class="wp-image-2177445" /><figcaption>La propuesta visual tiene como objetivo entender la transición hacia la madurez sin miedo a los cambios.</figcaption></figure>

<p>El ilustrador Fabián Rivas vuelve para conectar con una generación que transita entre la nostalgia y la aceptación gracias a su más reciente libro <em>Estoy viejoso</em>, una obra que, desde el humor y la observación cotidiana, logra generar una conversación íntima sobre el paso del tiempo, la identidad y la forma en que las personas se reconocen a sí mismas.</p>

<p>El libro propone un recorrido visual protagonizado por un oso que, viñeta tras viñeta, transmite las contradicciones de quienes han cruzado el umbral de los treinta y comienzan a mirar la vida con otros ojos.</p>

<p>No se trata solo de cansancio físico o de preferir quedarse en casa un viernes por la noche, sino de una sensibilidad compartida, la sensación de que algo ha cambiado, incluso cuando no siempre se puede nombrar con claridad.</p>

<figure class="is-type-rich is-provider-instagram"><div>
https://www.instagram.com/p/DWMJWb8gDJE/
</div></figure>

<h2><strong>El poder de la ilustración</strong></h2>

<p>En ese sentido, <em>Estoy viejoso</em> no es únicamente un recorrido de ilustraciones humorísticas. Es, como han señalado diversos usuariosen redes sociales, un espejo emocional. La identificación ocurre de manera inmediata, la espalda que duele al agacharse, la dificultad de trasnochar sin consecuencias, el placer inesperado de cancelar planes. Cada escena, aparentemente trivial, activa una memoria conjunta que toma fuerza.</p>

<p>La clave de este fenómeno también radica en el poder de la ilustración como lenguaje. Tal como lo expresa la ilustradora Carmen Martínez en un artículo para la escuela de diseño de Barcelona “la ilustración no es solo dibujar, es transmitir un mensaje”. En el caso de Rivas, ese mensaje no necesita largas explicaciones, ya que el gesto mínimo en la composición de una escena, condensa emociones complejas.</p>

<p>Las imágenes simplifican lo que a veces resulta difícil de verbalizar, agrega la ilustradora, y en ese proceso generan una conexión inmediata. No es casual que miles de seguidores compartan las viñetas, ya que en ellas encuentran una forma de decir “esto también me pasa”.</p>

<p>Es así que el libro propone una narrativa distinta invitando a observar el paso del tiempo con humor, con ternura y con honestidad. El oso protagonista no lucha contra su “viejoso” interior, lo reconoce y lo celebra.</p>

<h2><strong>Entre crisis y transición</strong></h2>

<p>Sin embargo, detrás de esa ligereza aparente se asoma una dimensión más compleja, la llamada crisis de la mediana edad. Este concepto, acuñado por el psicoanalista Elliott Jacques en la década de 1960, describe un periodo de cuestionamiento que suele aparecer entre los 35 y 60 años, aunque muchas de sus señales pueden anticiparse antes.</p>

<p>No obstante, la evidencia actual afirma que solo entre el 10% y el 20% de los adultos reportan haber vivido una crisis de este tipo de manera intensa. Para muchos, más que una crisis, se trata de una transición, de un momento de ajuste en el que conviven la incertidumbre y la posibilidad de crecimiento.</p>

<p>En ese contexto, obras como la de Rivas funcionan como dispositivos de acompañamiento, que aunque no ofrecen respuestas, pueden brindar la sensación de no estar solo.</p>

<p>Ahora bien, cuando esa incomodidad se intensifica o se prolonga en el tiempo, puede dejar de ser una etapa pasajera para convertirse en un problema de salud mental. Desde la perspectiva clínica sistémica, autores como Carter y McGoldrick advierten que es necesario intervenir si los síntomas interfieren significativamente en la vida cotidiana.</p>

<figure class="is-type-rich is-provider-instagram"><div>
https://www.instagram.com/p/DVGV-xOgGEp/
</div></figure>

<p>Entre las señales de alerta se encuentran la tristeza persistente, la ansiedad intensa, la pérdida de motivación o los cambios significativos en el sueño y el apetito. Pedir ayuda en estos casos, abre la posibilidad de reconstruir sentidos de vida más allá de las expectativas sociales.</p>

<p>Otro de los puntos más importantes del libro es la desaparición de referentes culturales. A medida que cambian las tecnologías, los hábitos y las formas de relacionarse, muchas personas experimentan una sensación de desajuste.</p>

<p>Lo que antes era familiar deja de serlo, y en ese proceso aparece la percepción de estar “quedándose atrás”. Las ilustraciones de Rivas capturan ese momento desde la observación de lo que implica estar en un mundo en constante transformación.</p>

<p>Es así que cada lector puede reconocerse en las escenas, pero también descubrir que esa experiencia es compartida pues <em>Estoy viejoso</em> es eso, una pausa a mirar el paso del tiempo sin miedo.</p>

<p>👗👠👒 <strong>¿Ya te enteraste de las últimas noticias sobre </strong><a href="https://www.elespectador.com/bienestar-y-amor/" target="_self" rel="" title="https://www.elespectador.com/bienestar-y-amor/"><strong>Bienestar y amor</strong></a><strong>? </strong>Te invitamos a verlas en <a href="https://www.elespectador.com/economia/" rel="">El Espectador</a>.</p>]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/X4Y7C632TVHENNMH4R5PGW3XMQ.jpg" type="image/jpeg" height="768" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[La propuesta visual tiene como objetivo entender la transición hacia la madurez sin miedo a los cambios.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Panamericana</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Murió un enólogo muy célebre: Michel Rolland, el “flying winemaker”, ha dejado de volar]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/gastronomia-y-recetas/murio-un-enologo-muy-celebre-michel-rolland-el-flying-winemaker-ha-dejado-de-volar/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Juan Carlos Rincón Domínguez * @Rincondecata / Especial para El Espectador]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[El mundo del vino está de luto. Uno de sus enólogos más célebres, dinámicos, importantes y visionarios, murió el viernes a los 78 años.]]></description>
			<pubDate>Sat, 21 Mar 2026 16:26:35 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El mundo del vino está de luto. Uno de sus enólogos más célebres, dinámicos, importantes y visionarios, murió el viernes a los 78 años de edad. Homenaje.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/HPVILUBZ4FHQJPEXEJIS44GPY4.JPG" alt="Michel Rolland y Juan Carlos Rincón Domínguez" class="wp-image-2153983" /><figcaption>El famoso enólogo francés Michel Rolland (der.) y el periodista y catador colombiano Juan Carlos Rincón Domínguez durante una entrevista para El Espectador en 2016.</figcaption></figure>

<p>Michel Rolland era de la cosecha 1947, del corazón de Pomerol, el paraíso del Merlot, donde germinan algunos de los vinos más famosos del mundo. Nació en Libourne pero se crió en los viñedos familiares y en su emblemático Chateau “Le Bon Pasteur”, el buen pastor. (<a href="https://www.elespectador.com/economia/china-va-a-producir-mucho-vino-pero-no-va-a-inundar-el-mercado-mundial-article-637313/" target="_self" rel="" title="https://www.elespectador.com/economia/china-va-a-producir-mucho-vino-pero-no-va-a-inundar-el-mercado-mundial-article-637313/">Recomendamos una entrevista que Juan Carlos Rincón le hizo a Michel Rolland en Europa</a>).</p>

<p>Y eso fue Michel toda su vida, un pastor del vino, un mentor, un enólogo revolucionario que muy joven, desde los años 80, se convirtió en un verdadero “gurú” del vino, acompañado siempre por su esposa Dany, también enóloga y su mano derecha. Se conocieron estudiando en la Universidad de Burdeos, donde Emile Peynaud, el más revolucionario de todos, fue su profesor.</p>

<p>Juntos crearon el laboratorio Rolland, donde su saber es consejero de cientos de bodegas alrededor del mundo, las que Michel recorría anualmente. Pasaba más de la mitad del año en los aviones, desde California hasta México, Argentina, China, España, Tailandia, Sudáfrica, Japón y otra decena de países. El laboratorio Rolland fue uno de los primeros en Burdeos y en él participan Dany y sus hijas Stephanie y Marie, a cargo de la administración y la imagen de la bodega, los vinos y la famosa gama “Rolland Collection”.</p>

<p>En sus comienzos y gracias al respaldo del mundialmente famoso crítico estadounidense Robert Parker, quien favorecía el estilo de vinos poderosos, tánicos, con alta concentración de fruta y alcohólicos, Michel se convirtió en un referente mundial. Los vinos californianos eran muy a su estilo, para muchos incomprendido y para otros de “avant-garde”.</p>

<p>Venerado por unos y criticado por otros, Michel fue único y especial, un enólogo que amó el vino, lo promovió en todo el planeta y fue infatigable y dinámico en todos los proyectos que emprendió como consultor en el mundo y también como socio, tal el caso del reconocido Clos de los Siete, nacido en 1998 en el Valle de Uco en Mendoza, Argentina, que hoy está en plena madurez. Muchos olvidan que, por encima de las características de los llamados “vinos Parker”, Michel siempre buscó en sus vinos equilibrio y solidez.</p>

<p>Como persona, Michel era eso, equilibrado y sólido. Muy centrado en sus conceptos e ideas, amable, con buen sentido del humor, políglota (hablaba francés, inglés, español e italiano) y siempre firme en la amistad. Nos conocimos en Londres hace más de 25 años y compartimos muchas jornadas y charlas inolvidables en Burdeos, París, Londres y Madrid.</p>

<p>Fue generoso en sus consejos, me concedió entrevistas, cenamos juntos en Burdeos y siempre apoyó mi trabajo en la segunda parte de mi vida como periodista especializado en el vino. Pero Michel hacía eso con todos, era parte de su bonhomía. Sus conceptos siempre fueron invaluables y su amistad especial.</p>

<p>Cuando cumplí medio siglo, Michel me obsequió una botella Magnum de su vino “Le Bon Pasteur” de la cosecha 1998, una de las excelentes en Pomerol. La dedicatoria decía: “Para Juan Carlos. La vida comienza a los 50”. ¡Tenía razón!</p>

<p>Fue el momento en que decidí independizarme y me retiré de la BBC de Londres. Y Michel, que amaba Latinoamérica y creía en su potencial vinícola después de haber trabajado en México, se lanzó de cabeza a crear en 850 hectáreas en Mendoza “Clos de los Siete”, un vino fino de precio asequible elaborado en el nuevo mundo para el paladar planetario; su último legado.</p>

<p>Gracias, Michel, por lo ofrecido, vivido y compartido. Sigo fiel a tu amistad y tu consejo... ¡La vida empieza a los 50! Brindo a tu salud, descansa de viajar.</p>

<p>* <em>Juan Carlos Rincón Domínguez es un periodista colombiano que fue corresponsal de El Espectador durante muchos años en Europa, especialmente en Londres. Es un reconocido catador internacional de vinos y ahora regresó a vivir en Colombia.</em></p>]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/HPVILUBZ4FHQJPEXEJIS44GPY4.JPG" type="image/jpeg" height="768" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[El famoso enólogo francés Michel Rolland (der.) y el periodista y catador colombiano Juan Carlos Rincón Domínguez durante una entrevista para El Espectador en 2016.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Archivo Particular</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Alfredo Bryce Echenique y su visión de las “soledades contemporáneas”]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/el-magazin-cultural/alfredo-bryce-echenique-y-su-vision-de-las-soledades-contemporaneas/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Alfredo Bryce Echenique * / Especial para El Espectador]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[A propósito de la muerte del escritor peruano, un fragmento del libro de ensayos “Entre la soledad y el amor”, sello Debate 2007.]]></description>
			<pubDate>Mon, 16 Mar 2026 15:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A propósito de la muerte del escritor peruano, un fragmento del libro de ensayos “Entre la soledad y el amor”, sello Debate 2007.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/XNEMCOIRDFAGVLUHDD6RM2PEKQ.jpg" alt="AME8905. BOGOTÁ (COLOMBIA), 10/03/2026.- Fotografía de archivo que muestra al escritor peruano Alfredo Bryce Echenique hablando en un acto en Lima (Perú). Bryce Echenique uno de los últimos representantes del &apos;boom&apos; latinoamericano,falleció a los 87 años, confirmaron este martes la Casa de la Literatura Peruana y la Cátedra Vargas Llosa en sus redes sociales. EFE/ Paolo Aguilar / ARCHIVO
" class="wp-image-2102005" /><figcaption>El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, uno de los últimos representantes del 'boom' latinoamericano, falleció a los 87 años de edad, la semana pasada. Bryce Echenique (1939-2026) fue uno de los mayores exponentes de las letras latinoamericanas. Deja clásicos como “Un mundo para Julius”, “La vida exagerada de Martín Romaña” o “Antimemorias”. Ganó premios como el Planeta o el Grinzane Cavour.</figcaption></figure>

<p><strong>Soledades contemporáneas </strong></p>

<p><strong>1 </strong></p>

<p>En su libro <em>Nos solitudes</em>, el médico y político francés Michel Hannoun reflexiona sobre la mayor paradoja del mundo de la comunicación en que vivimos. Aunque basadas en una experiencia y unas encuestas exclusivamente francesas, sus reflexiones pueden aplicarse fácilmente a todos los países desarrollados, tanto en el medio urbano como en el rural. Son muchas, según el médico y político francés, las razones que hacen surgir nuestras soledades contemporáneas. Para empezar, la soledad es una noción ambigua en la medida en que todos necesitamos de ella en ciertos momentos. Pero al mismo tiempo nos asusta y nos inquieta. La soledad, además, existió desde siempre y lo que es nuevo hoy es su aspecto. Antes uno estaba solo cuando se encontraba apartado de los demás. La soledad del ermitaño o la del poeta tenían un sentido en una sociedad en la que cada uno ocupaba un lugar bueno o malo porque se vivía en comunidad.</p>

<p>Además, era una sociedad en la cual la religión constituía un factor importante. Hoy se vive en una sociedad que es una colectividad. Las relaciones entre las personas son prácticamente contractuales. La familia de hoy, por ejemplo, es contractual y ha perdido su noción de duración y de deber. Antes uno se casaba con la idea de que era para siempre y para cumplir con la procreación y con una serie de deberes conyugales. Hoy se entra en una asociación por algún tipo de entusiasmo o atracción sexual y se sale de ella no bien surge cualquier inconveniente. Las leyes lo permiten. Antes, la sociedad le permitía al hombre olvidar su soledad. Hoy, la sociedad no logra asumir esta vocación. Antaño, la soledad se producía al alejarse de los demás, pero actualmente se produce en medio de los otros y está profundamente ligada a nuestro entorno humano. Las multitudes que rodean al solitario le colocan un espejo ante el cual se refleja su condición. «Multitud, soledad, términos semejantes y convertibles», decía Baudelaire. Antiguamente, un individuo necesitaba alejarse de los otros para estar solo y de él se tenía la imagen idealizada de un héroe que se aventuraba para alcanzar los límites mismos de la creación, el pensamiento o la fe. En la actualidad, el solitario se siente excluido sin que la sociedad le otorgue ninguna imagen que lo valorice. Por el contrario, la sociedad parece ignorar hoy la reciprocidad que es consustancial a las relaciones de interdependencia. Y desde un punto de vista cultural, la dependencia está proscrita y los valores dominantes son la libertad y la independencia.</p>

<p>Afirmar nuestra independencia es afirmar implícitamente que no se necesita de los demás. Pero la independencia no debe ser confundida con la libertad, aunque existan entre ambas algunas similitudes. Mientras que una persona libre se preocupa ante todo de sí misma, una independiente desea no tener que preocuparse de otra. Tal cosa se debe a que la libertad se establece ante lo absoluto, mientras que la independencia se determina en relación a los demás y es, en el fondo, una concepción esquiva y estrecha de la libertad. Asimilar libertad con independencia es, fundamentalmente, desentenderse de toda necesidad natural, pretender alcanzar una autonomía total, una imagen semejante a la divina. De hecho, al atribuirles a la libertad y la independencia una primacía total, la sociedad contemporánea diviniza al individuo o, más precisamente, le otorga la posibilidad de divinizarse a sí mismo. «Descripción del hombre: dependencia, deseo de independencia, necesidad», anotaba Pascal en sus Pensamientos. Pero el tabú que pesa hoy sobre la dependencia refuerza la aspiración individual a la independencia. Y para alcanzar dicha aspiración se rompe el pacto de reciprocidad que relaciona a los individuos, forzando al otro a la soledad y exponiéndose uno mismo a ella.</p>

<p>El individuo es actualmente autor y víctima de su propia soledad. Necesita al Otro, pero se comporta como si pudiese vivir sin él. Aspira a la independencia, pero la soporta difícilmente. Así, el sentimiento de soledad se relaciona cada vez menos con una situación objetiva de aislamiento o de desgracia. Y es cada vez más causa y no consecuencia de un problema existencial. La soledad se debe mucho más frecuentemente a una actitud global del individuo que a una imposición de las circunstancias que le toca vivir. Al no poder entrar en relación de reciprocidad con el Otro, el individuo queda enfrentado a los profundos desacuerdos de su propia naturaleza. La vida afectiva es el campo en que mejor se manifiestan estos desacuerdos, ya que en vez de satisfacer la necesidad de afecto del individuo, pone generalmente en relieve las contradicciones entre esta necesidad y el deseo de independencia. La comedia del Amor contemporáneo escenifica las contradicciones de cada ser, pero sin llegar a resolverlas. Y, en cada acto, dos personajes hablan de una misma soledad, pero cada uno con sus propias preocupaciones. En cada nuevo acto, en cada nueva aventura sentimental, la pareja cambia y el diálogo continúa con otro personaje. Un solo hilo conductor subsiste en esta continuidad: el que el individuo, en eterna contradicción consigo mismo, intenta retomar. El sentimiento de soledad que invade nuestra sociedad indica que el ser humano se busca ante todo a sí mismo y que esta búsqueda se efectúa en forma solitaria.</p>

<p>En esta búsqueda solitaria se encuentra otra de las explicaciones a las soledades contemporáneas. Debido a la preeminencia que han adquirido valores como la libertad y la independencia, el pacto de reciprocidad entre los individuos se ha roto. Libre de los demás, cada uno debe buscar en su propia persona los principios en que apoyar su vida. Cada uno debe, en cierta forma, inventar de nuevo y totalmente solo la sociedad. Los diversos comportamientos ligados a la soledad llevan la huella de los esfuerzos que cada persona está obligada a realizar para alcanzar la formulación moderna de la propia salvación: «¡Fuera de uno mismo no hay salvación!». El ser queda convertido así en su propio dios y la felicidad se ha convertido en su nueva religión. Sin embargo, al dejarle a cada individuo la libertad para buscar el tipo de felicidad que le conviene, la sociedad no contradice su misión. Simplemente renuncia a darles normas y modelos a sus miembros. El individuo de hoy vive a la escucha de su yo profundo y se abandona fácil y voluntariamente a sus emociones y sentimientos. Ganan en autenticidad las relaciones personales, puesto que el hombre se expresa más profunda y sinceramente que con el trato social de antaño. El hombre, la libertad, la independencia y la pasión se han impuesto hoy a la comunidad, las convenciones, las fidelidades y la razón. «Los solitarios son los pioneros de las nuevas relaciones sociales. Y no esperan que se les dé fórmula alguna para lanzarse a la conquista de la felicidad», afirma Michel Hannoun en Nos solitudes. Pero la soledad no es actualmente algo tan sencillo como antes. Entre su representación ideal y su realidad, existe una contradicción. No es ni la afirmación pura y simple de una dependencia que ha quedado truncada, ni la lograda realización de una independencia plena y total. Además, no revela necesariamente una ruptura con los lazos sociales: se puede ser un solitario en el corazón de una muchedumbre. Y, de la misma manera, la soledad no conlleva en general ni felicidad ni desdicha: es, generalmente, una obstinada búsqueda de la felicidad y una capacidad para adaptarse a la desgracia si ello es necesario.</p>

<p>Hoy nadie siente vergüenza de vivir solo. La mirada de la sociedad ha cambiado. Un soltero de cuarenta años ya no es, como antes, sospechoso de inclinaciones que atentaban contra la moral. Primero, porque la moral ya no reprueba tanto esas inclinaciones y, luego, porque ya no se les atribuyen sistemáticamente a los solteros más recalcitrantes. La soltería en sí se enfrenta a un cambio de mentalidad y la imagen del solterón o la solterona empieza a desaparecer de la mente colectiva para dar lugar a la de unos jóvenes que han sabido permanecer jóvenes más tiempo que los demás. El miedo a envejecer y a morir explica tanto la atracción que ejerce la juventud cuanto «la muerte de la moda». Esta, que privilegiaba lo efímero y lo momentáneo, produce hoy angustia existencial y de ahí la tendencia a una uniformización de usos y costumbres. Y la atracción cada vez mayor que ejerce la juventud crece en la medida en que la vejez va siendo privada de todo aquello que podía hacerla más aceptable: el apoyo de los demás, la autoridad moral y, por último, la religión, último consuelo ante la muerte. Mientras que la vejez ve desaparecer su legitimidad social y cultural, la juventud asiste al crecimiento de la suya.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/7AUUXVSSOJE3HFLK5SHUR6GOJU.jpeg" alt="Alfredo Bryce Echenique" class="wp-image-2116309" /><figcaption>Alfredo Bryce Echenique y la portada del libro aquí citado.</figcaption></figure>

<p><strong>2 </strong></p>

<p>La juventud se ha convertido casi en una forma de sabiduría y, sin duda, hoy Victor Hugo no se atrevería a escribir un Arte de ser abuelo. El verdadero arte consiste actualmente en permanecer joven y en no ponerle límite alguno a la libertad de amar sin comprometerse, prolongando indefinidamente el plazo de una deliciosa irresponsabilidad. Todo es posible y nada es grave cuando se es joven. Y la asociación entre juventud y soltería provoca nostalgia entre los adultos casados. El matrimonio es un prisma deformante cuando a través de él se observa la soltería de otros. El hombre y la mujer casados tienden a atribuirles y envidiarles a los solteros todas las conquistas que no tuvieron. La evolución de las costumbres ha reforzado decisivamente la legitimidad social de la juventud. Y, además del atractivo que siempre tuvo, la juventud se beneficia actualmente del atractivo que le confiere la libertad sexual y sentimental propia de nuestro tiempo. Mujeres y hombres de cualquier edad pueden disfrutar de esta libertad, pero, de hecho, la juventud es la gran favorecida. La soltería se ha convertido en un período de prueba en el que el individuo aprende a conocerse mejor y al que la moral de hoy se adapta perfectamente. Sin embargo, la juventud sufre hoy tanto o más de soledad que la gente de edad. Los jóvenes en grupo no son más que seres aislados reunidos. Esta es la gran diferencia con los adultos. Entre estos, las mujeres se organizan mucho mejor en la soledad que los hombres y pueden bastarse a sí mismas. Hoy una mujer puede concebir a un bebé sola; de ahí la gran cantidad de mujeres solteras que tienen hijos. A pesar de los avances de la ciencia, los hombres aún no lo pueden hacer y, además, están en mayor dependencia que las mujeres. Por eso estas tienen mejor relación con la vida que los hombres.</p>

<p>En cuanto a los niños, basta con mirar la cantidad de horas que pasan solos ante la pantalla del televisor. Esta es la nueva baby-sitter de los tiempos modernos. Cuando los niños vuelven del colegio, generalmente los padres no están. Además, cuando llegan, se ponen también a ver televisión y les hablan poco. No hay comunicación entre padres e hijos. Los niños están en familia y a la vez solos. La familia ya no es como antes un lugar de protección. El niño debe aprender a solucionar sus problemas de niño en medio de las turbulencias de la vida de los adultos. Por ejemplo, ¿se acomodará a la incertidumbre ligada a la pertenencia de un nuevo padre o una nueva madre? El niño corre el peligro de perder los puntos de referencia indispensables a la infancia en el proceso de las identificaciones formativas de su personalidad. A través de la incertidumbre de la vida afectiva, nuestra sociedad genera nuevas soledades y ellas modelan también a los nuevos solitarios. Hace unos años los principios morales eran transmitidos por la familia. Los niños disponían de una moral en la que se encuadraba su educación y los guiaba en el camino de la vida. Cuando llegaban a la adultez poseían un sistema de valores a los que podían remitirse cualesquiera fuesen las circunstancias de su vida. Su comportamiento estaba programado de alguna manera por modelos y reglas personales. Hoy la educación está librada a los jardines de infancia, la escuela, la televisión y el cine. La compañía de un animal subsana en cierta medida las soledades contemporáneas. En una sociedad dominada por el egoísmo, el estrés, la agresividad y la inestabilidad, el animal fiel y silencioso propone a los solitarios una auténtica y serena presencia. Nadie puede negar la ternura, la fidelidad de un animal doméstico. Aporta seguridad y equilibrio y, además, el dueño tiene alguien de quien ocuparse de manera regular, alguien que lo necesita, alguien con quien puede hablar, alguien que lo quiere y que él quiere. Es, por último, una manifestación del deseo de dominación del hombre que lo transforma en poder doméstico. La elección entre un perro y un gato no es nuestra y se debe muy a menudo a la representación social de cada una de las especies. El gato es el símbolo de la libertad e independencia caras a los intelectuales. El perro es más bien el de la defensa de los bienes y de las personas. En todo caso, la asociación cada vez más masiva de los animales con los hombres expresa el amor ancestral de los unos por los otros y tiene también como objetivo conjurar la soledad del individuo capaz de ser rey en el único reino animal. Algunos solitarios quieren a su animal como si este fuera un ser humano… Pero también porque no lo es… Sin lugar a dudas, a ello se debe también que los viejos busquen cada vez más refugio en el pasado. Para un viudo o una viuda cuyo corazón ha dejado de latir al unísono con su cónyuge, pero sigue palpitando con él, el recuerdo del amor es aún amor. La soledad se presenta entonces como un síntoma en el síndrome del encierro. Pero es prácticamente imposible hacerse un juicio acerca de esta soledad interior, y resulta muy improbable procurarle alivio despojándola de ese último consuelo.</p>

<p>Los pobres eran los parias de la sociedad industrial. En épocas del capitalismo salvaje, aquella sociedad les respondía brutalmente: «Enriquézcanse». Nuestra sociedad de comunicación responde de forma bastante análoga a sus nuevos parias, los pobres en comunicación: «Comuníquense más». Asistimos recién al nacimiento de esta nueva sociedad, de ahí sin duda su aspecto salvaje. Algo en la naturaleza misma de la comunicación explica, sin embargo, que se tienda a obligar a sus parias a ocuparse de sí mismos. En efecto, la tendencia de esta nueva sociedad de comunicación es aceptar que quien desea comunicarse es el único responsable de su éxito o fracaso. Si no lo logra, la culpa es toda suya, sea porque depende demasiado del otro, sea porque no se encuentra bien en su propio pellejo. Se afirma así que quien tiene dificultades para comunicarse debe realizar el primer esfuerzo, y que el que no las tiene no es responsable de ningún fracaso en la comunicación. Aspiramos a una comunicación bastante extraña, por cierto, ya que el otro se vuelve indispensable y al mismo tiempo se le quita toda importancia. Nuestra necesidad del otro es inmensa, pero el papel que le atribuimos es insignificante. Dentro de este esquema, el otro no existe para que lo comprendamos sino para responder a la necesidad que tenemos de su presencia. Si la comunicación tuviese un objetivo, obligaría a cada sujeto a un esfuerzo de reciprocidad. Tendríamos que esforzarnos para comprender al otro y, por reciprocidad, el otro haría lo mismo. Pero en el principio y fin de la comunicación estamos solos ante un ser imaginario, producto de nuestros fantasmas. Hoy se habla de comunicación. Es una palabra que todo el mundo tiene en sus labios y que supone un «emisor» y un «receptor». Pero lo que tenemos es el uno sin el otro. No hay intercambio. La comunicación consiste en dos monólogos, no en un diálogo. De hecho, entre los solitarios y los otros, hay un acuerdo tácito acerca de la comunicación: esta sólo es válida si es perfectamente lograda. Todos podemos comunicarnos, pero la verdad es que unos lo logran y otros no. En esto consiste el carácter perverso de la comunicación moderna: nos exige abrirnos hacia el exterior, pero al mismo tiempo empuja a quien no logra comunicarse a alejarse cada vez más de los otros. La incomunicación golpea finalmente a quien sufre de ella como una sentencia de excomunión a un creyente. La soledad no es siempre sinónimo de incomprensión, un silencio que se alimenta de la dificultad de decir algo. La soledad desdichada comunica, pero comunica precisamente la imposibilidad de comunicar. El solitario que se aísla no parece reprocharles a los demás que no lo comprendan. Más bien parece decirles que no hay nada que comprender. Por el contrario, los solitarios felices y extravertidos tienen una inmensa facilidad para comunicarse. La desigualdad entre unos y otros es afectiva y cultural. Los triunfadores en esta sociedad son felices y tienen palabras para decirlo y hacerlo saber a su alrededor; los perdedores son desdichados y no logran expresarlo, ni logran tampoco consolarse a sí mismos.</p>

<p>Al contractualizarse, la sociedad les ha otorgado mayor libertad a sus miembros. Pero al servirse de esta libertad, encerrado en las casillas del individualismo, el hombre moderno se ha convertido en un solitario. Los puntos de referencia que la sociedad le ofrecía antes a través de la familia, la escuela, el matrimonio, la religión, etcétera, no le ofrecen garantías durables de bienestar y mucho menos de felicidad alguna. Ello explica la desaparición del sentimiento de pertenencia a una comunidad y de la solidaridad. Los individuos dudan de todo porque la sociedad les ofrece como únicos modelos de felicidad espacios de publicidad tan bellos como efímeros. Sin más garantías ni puntos de referencia, el hombre cae en la indiferencia ante las instituciones, empezando por el Estado. Sin cuestionarlas siquiera, los individuos se alejan de ellas, produciéndose un abandono masivo de los sindicatos y los partidos políticos, acompañado por un fuerte abstencionismo electoral. El individualismo actual es profundamente egocéntrico y sólo sale de su indiferencia cuando las instituciones que sostienen la sociedad en que vive le presenta imágenes dolorosas.</p>

<p>Deja de ser indiferente cuando se reconoce en aquel viejo que será tarde o temprano, en el accidentado que ve y que puede ser él o en el desempleado con el que podrá ser asociado en un futuro próximo. Alejados de las instituciones, los individuos están más preocupados por las preguntas que por sus respuestas. Las soledades contemporáneas están profundamente ligadas a la existencia de muchedumbres compuestas precisamente por individualistas. Sin organizaciones ni instituciones, una muchedumbre es una simple aglomeración, una inmensa colección de personas semejantes e intercambiables. En medio de ella, el individuo siente que sólo es un elemento más de una masa. Nadie lo ve y en consecuencia nadie lo comprende ni lo quiere. Si el amor se ha convertido en algo tan importante para hombres y mujeres, es porque se vive como el último refugio del sentimiento de pertenencia. Sea cual sea nuestro punto de observación, el individuo se nos presenta aislado en un destino que, sin embargo, está impregnado de confort y modernidad, como si este fuese el precio a pagar por todas las comodidades que se le ofrecen al hombre del siglo XXI. Lo paradójico es que hoy los solitarios estén mucho más aislados que en las sociedades del pasado, cuando en estas el solitario se alejaba del mundo, y actualmente vive su condición en medio de inmensas masas humanas. Convertidas en algo tan común como absurdo, las soledades contemporáneas han perdido el lustre que antaño les dieron los filósofos, los profetas y ermitaños, y los artistas.</p>

<p>* <em>Se publica por cortesía de Penguin Random House Grupo Editorial.</em></p>]]></content:encoded>
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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Paolo Aguilar</media:credit>
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							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Amar a través de las heridas de la infancia]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/bienestar-y-amor/como-los-traumas-de-la-infancia-moldean-la-forma-adulta-de-amar/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Paula Andrea Baracaldo Barón]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Crecer con un padre autoritario moldeó la manera en la que Gabriel* entendía el amor.]]></description>
			<pubDate>Thu, 05 Mar 2026 20:23:07 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Segunda entrega de la serie <em>Hablemos de amor. </em>Presentamos la historia de Gabriel* y cómo crecer con un padre autoritario moldeó la manera en la que entendía el amor.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/E2CJD4AKXRDH3DZNHVIPSPN7RM.jpg" alt="tristeza niños. Tristeza en los niños. niños triste" class="wp-image-860747" /></figure>

<p><strong>En las noches, la mesa del comedor de la casa de Gabriel* se convertía en un ring de boxeo.</strong> Tenía apenas cinco años y su contrincante le doblaba el tamaño. A falta de guantes, Gabriel usaba un cuaderno, lápices, borradores, sacapuntas.</p>

<p>El sonido familiar era el de la hebilla: primero el metal, luego el cuero deslizándose por las presillas. En medio de los gritos, su oponente levantaba el cinturón, doblándose en el aire como el látigo de Indiana Jones que pasaba por la televisión.</p>

<p>—¡Pero no le pegue! ¿Usted por qué hace eso? —reclamaba la mamá de Gabriel.</p>

<p>—No me desautorice frente al niño. Es él quien no sabe hacer las cosas —respondía el hombre iracundo.</p>

<p>Gabriel rodeaba la mesa, sin entender cómo su padre, aquel que creía invencible, podía pasar de héroe a villano en tan pocos segundos.</p>

<hr class="has-alpha-channel-opacity is-style-ee-divider" />

<p>Marco*, su papá, trabajaba durante todo el día, igual que su mamá. Sentado en la silla, con sus pequeños pies colgando y moviéndose hacia adelante y atrás, Gabriel esperaba su llegada: “¿Cuándo podía yo tener un adulto que me ayudara a hacer tareas? Solo en las noches”, recuerda.</p>

<p>Pero la noche traía a un Marco distinto: uno al que el cansancio le limaba la paciencia. Llegaban los gritos, los manotazos, las malas palabras. El pequeño Gabriel decidió que, como en el libro de <em>Matilda</em>, era mejor aprender a valerse por sí mismo. Así no “molestaba”. Así no ocupaba el tiempo que nadie parecía tener. Era una forma temprana de volverse aún más pequeño para no “estorbar”.</p>

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<p>Pero su verdadero talón de Aquiles era la timidez que otros encuentros desafortunados con su papá le habían desarrollado.</p>

<p>A los 3 o 4 años, Gabriel vivía con su familia en un conjunto residencial de clase media en Bogotá. “A mi papá le caía mal uno de mis amiguitos. No entendía por qué, aunque alcanzaba a interpretar que era porque podía tener dificultades económicas… o porque los padres o el hermano tenían trabajos que, según él, no eran tan importantes”, recuerda.</p>

<p>Una tarde, mientras jugaban en el parque, Marco apareció. No llamó aparte a Gabriel ni esperó a que terminara el juego. Simplemente señaló al pequeño compañero —cuyo nombre hoy no logra traer de vuelta— y le advirtió que no se juntara con él, que no quería que fueran amigos. Gabriel, pequeño e incómodo, apenas alcanzó a decirle a su amigo: “Perdona a mi papá… él es así”.</p>

<p><strong>Esas escenas, dispersas, piezas sueltas en la mente de un niño, empiezan a tomar sentido cuando se analizan desde afuera.</strong></p>

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<p>Carolina Ramírez Salazar —especialista en psicología clínica y desarrollo infantil, certificada en disciplina positiva en familia y aula, e integrante del colectivo de expertos en salud mental de <a href="https://www.saludmentalsanamente.com.co/" target="_self" rel="" title="https://www.saludmentalsanamente.com.co/"><em>Sana Mente</em></a>— explica que, “cuando un niño crece en un entorno invalidante, no seguro, negligente, donde es poco visto y no hay sentido de pertenencia, su sistema nervioso y patrones internos se adaptan para sobrevivir. En la adultez, estos patrones se manifiestan como coraza para protegerse de ambientes que percibe como peligrosos”.</p>

<p>Por eso, Gabriel comenzó a retraerse. En cualquier situación pensaba que era él el objeto de las burlas, que era vulnerable ante los demás. Y esto, a medida que crecía, afectaba mucho sus vínculos, sobre todos los que mantenía con el género opuesto.</p>

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<h2><strong>Los primeros miedos al amor</strong></h2>

<p>“Yo estudié en un colegio católico masculino. Vine a tener amigas hasta la universidad, pero les tenía miedo, les tenía susto, no las entendía”, recuerda Gabriel.</p>

<p>Cuando alguna mujer le hablaba, o siquiera parecía tener intención de hacerlo, se quedaba casi petrificado y desviaba la mirada. Con el tiempo, terminó pareciendo antipático, aunque solo era miedo y torpeza intentando protegerlo. “Me decían ‘es que usted no muestra la cara para nada’. Claro, a mí me daba un susto tenaz relacionarme con la gente”, asegura.</p>

<p>Por eso, durante muchas de sus relaciones le costaba dar el primer paso. La mayoría comenzaban porque, en medio de su timidez, dejaba que alguna mujer se le acercara; casi nunca ocurría al contrario. Una vez establecido el vínculo, la sensación constante de equivocarse lo mantenía en un estado de alerta que no lo dejaba en paz.</p>

<p>De repente, aparecían los mismos gritos, la misma impaciencia de su padre, la falta de control, las peleas escaladas y, luego, la negación inconsciente de sus propias acciones; le dolía sentir que su pareja, aunque no fuera realmente el caso, lo descalificara. La sensación de insuficiencia moldeaba sus vínculos.</p>

<hr class="has-alpha-channel-opacity is-style-ee-divider" />

<p>En la adolescencia entendió que la autoridad de su papá había sido arbitraria, sin razón y agotadora. Y aun así, aquello que intentaba evitar empezó a colarse en sus propias emociones: “Te das cuenta de que muchas cosas las tienes inconscientemente, porque las viste; se convirtieron en un referente y ahí comienza la lucha por no serlo. Pero incluso en el no serlo, esos comportamientos se van manifestando”, reconoce.</p>

<p>Las reacciones aprendidas en la infancia se traducían en ansiedad, estrés y rabia. “Cuando mi papá me decía que era bruto, que no podía, era muy difícil que uno llegara a decir: ‘Yo puedo, yo sé, yo soy bueno en las cosas’”, afirma Gabriel.</p>

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<h2><strong>Las cicatrices de la “autoridad”</strong></h2>

<p>Gabriel vivió episodios depresivos que lo empujaron a pensar que debía soltar cosas importantes, como su carrera o su trabajo. “Para mí, casi todo era de vida o muerte”.</p>

<p>Ir a terapia no es sencillo. “Porque cuando tú has vivido, por ejemplo, en esos ambientes donde no tienes voz, poner tu voz enfrente de alguien para que seas escuchado y entendido no es muy fácil, porque dentro de la concepción que él tiene mentalmente es: ‘no soy suficiente, no vale la pena, seguramente esto que me está pasando a mí no es nada, yo solo voy a poder’”, explica la doctora Ramírez.</p>

<p>A sus 40 años, nuestro protagonista ha recorrido dos procesos psicológicos. El primero fue en sus 20, tratando de entender de dónde venían sus patrones y aprender a identificarlos: “Yo tenía una voz descalificadora que me hacía dudar de todo cada vez que empezaba algo: un proyecto, una relación, un trabajo”.</p>

<p>Durante años, Gabriel se distanció de Marco; hubo periodos de silencio entre ambos que sumaban entre cinco y siete años. Eso implicó confrontar heridas de la infancia y entender que esa figura de autoridad emergía como un referente de conflictos no resueltos.</p>

<hr class="has-alpha-channel-opacity is-style-ee-divider" />

<p>Equivocarse como padre es inevitable. El problema no es el error en sí, sino lo que se hace después. “Nos vamos a equivocar todo el tiempo, no con la intención de hacer daño… pero sí, porque somos humanos. Seguramente hoy levanté la voz, lo grité, estaba muy enojada y no supe manejar mi emoción, y le di una palmada. Pude haberme equivocado aun cuando tengo la idea de que mi crianza no va a ser bajo amenazas y golpes”, explica Ramírez. Pero la habilidad del adulto está en reparar, en protege para que, en la adultez, esos patrones no se manifiesten.</p>

<p>Hubo momentos en los que Marco fue un superhéroe, un modelo a seguir; quizá un tercio de los días. El resto, gritaba, castigaba, exasperaba. Esa hora y media de tormenta bastaba para que dudara de sí mismo, para que cuestionara su valor como hijo. Muchas veces se fue llorando a la cama preguntándose qué le hacía falta.</p>

<p>Gabriel sabe que su padre pudo haber actuado distinto, pero también comprende que vivió con un marco rígido y estrecho. Marco era hijo de patrones machistas culturales, religiosos y sociales. Nunca se cuestionó nada. “Yo sí, pero porque ahora tengo más herramientas para entender por qué mi papá no lo hizo. No lo culpo, porque eso ya no tiene sentido”, agrega. No es excusa, sino deslinde.</p>

<p>Así viven muchos adultos. Y, así como algunos logran sobrellevar su situación sin inconveniente, otros desarrollan mecanismos de defensa que desembocan en lo irascible. “Ahí es donde hay que entrar como psicólogo ahondar realmente en dónde está esa herida para poder hacer el trabajo y lograr sanar al niño interior”, dice Ramírez.</p>

<p>La historia de Gabriel termina con la metáfora de la tristeza que a veces se disfraza de enojo. Cuando alguien no gestiona la rabia, debajo de ella queda una tristeza no resuelta. Pues, para Gabriel, ese dolor era también la manera de lidiar con el recuerdo del cinturón de Marco, con el fantasma de un niño aprendiendo a amar a través de la herida.</p>

<hr class="has-alpha-channel-opacity is-style-ee-divider" />

<p>(*) La historia de esta nota periodística es real. Los nombres de los personajes han sido cambiados a petición de las fuentes consultadas para mantener su privacidad.</p>

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<p><strong>💌 Si tiene una historia que le gustaría compartir con nosotros, puede escribir al correo </strong><u><strong>pbaracaldo@elespectador.com</strong></u></p>]]></content:encoded>
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			<title><![CDATA[La moda colombiana gana protagonismo en escenarios internacionales]]></title>
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			<dc:creator><![CDATA[Lucety Carreño Rojas]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Los diseñadores y marcas de moda hecha en Colombia están conquistando pasarelas en Estados Unidos y Europa.]]></description>
			<pubDate>Wed, 18 Feb 2026 20:05:42 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Los diseñadores y marcas de moda hecha en Colombia están conquistando pasarelas en Estados Unidos y Europa.</p>

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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Albarracin</media:credit>
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			<title><![CDATA[Senderismo a ritmo de ovejas en Santander: así es la Reserva La Llanada]]></title>
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			<dc:creator><![CDATA[Mariana Álvarez Barrero]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[En la Reserva La Llanada, en Concepción, Santander, podrá vivir una experiencia de senderismo rodeado de montañas.]]></description>
			<pubDate>Sun, 15 Feb 2026 16:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En la Reserva La Llanada, en Concepción, Santander, podrá vivir una experiencia de senderismo rodeado de montañas, tradición campesina y naturaleza. Este destino ofrece tres senderos con distintos niveles de dificultad, ideales tanto para caminantes principiantes como para quienes buscan un reto moderado.</p>

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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mariana Álvarez Barrero</media:credit>
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			<title><![CDATA[Así crearon el vestido que Petro le regaló a Melania Trump: ¿cuánto vale?]]></title>
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			<dc:creator><![CDATA[Lucety Carreño Rojas]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“Vientre de la Tierra”, la prenda que el presidente Gustavo Petro le obsequió a Melania Trump.]]></description>
			<pubDate>Wed, 04 Feb 2026 18:53:57 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta pieza, que hace parte de la colección Raíz Dorada, de Hajsú Etnomoda, está inspirada en la fuerza de la naturaleza, en el fuego creador, en la Madre Tierra y en la simbología ancestral de Nariño.</p>

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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Cortesía de la marca</media:credit>
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			<title><![CDATA[Probamos el Kia K4 GT Line: ¿cómo nos fue? | Test Drive]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/cromos/estilo-de-vida/probamos-el-kia-k4-gt-line-como-nos-fue-test-drive/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[David Vásquez Herrera]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Diseño llamativo, equipamiento interesante y una versión que promete deportividad.]]></description>
			<pubDate>Sat, 31 Jan 2026 19:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Diseño llamativo, equipamiento interesante y una versión que promete deportividad. ¿Cumple con lo que promete el Kia K4 GT Line? Acá le contamos.</p>

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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Catalina Mesa Urquijo</media:credit>
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									<item>
			<title><![CDATA[Descubren patrones biológicos para diagnosticar el autismo en niños de un año]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/cromos/estilo-de-vida/descubren-patrones-biologicos-para-diagnosticar-el-autismo-en-ninos-de-un-ano/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Redacción Cromos]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Un grupo de científicos han descifrado una serie de patrones biológicos que permiten diagnosticar el autismo en niños menores de un año.]]></description>
			<pubDate>Wed, 21 Jan 2026 15:32:06 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un grupo de científicos han descifrado una serie de patrones biológicos que permiten diagnosticar el autismo en niños menores de un año.</p>

<p>La investigación, divulgada durante la Conferencia para el Autismo en Asia-Pacífico, muestra como la red genética interrumpe la producción de células cerebrales que desembocan en esta enfermedad, que afecta a uno de cada 100 niños en mayor o menos medida.Este hallazgo representa un avance importante para detectar el autismo, cuya identificación de los primeros síntomas es complicada, según Eric Courchesne, profesor de neurociencia de la Universidad de California.“Es el primer descubrimiento en genes cerebrales. Nos muestra que el sistema genético podría ser un factor importante para futuras investigaciones en los tratamientos, en el desarrollo de evidencias tempranas en el autismo”, dijo el investigador al canal australiano ABC.Según Courchesne, con estas técnicas de detección temprana se podría diagnosticar dicha enfermedad en niños de uno a dos años, en lugar de la actual fase de detección entre los tres y cinco años.“Esto significa que van a recibir tratamiento antes, por lo que tendrán un mejor resultado”, apuntó.El investigador declaró que las redes genéticas pueden aportar una mayor comprensión de la enfermedad e incluso, algún día, llegar a prevenirla.“Durante años me he preguntado cuál es el sistema que causa el autismo, y tengo que decir, que este es un descubrimiento muy emocionante”, aseguró Courchesne.</p>]]></content:encoded>
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