<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
	version="2.0">
	<channel>
		<title><![CDATA[El Espectador - Google Discover - Uncategorized]]></title>
		<link>https://elespectador.rt.gw</link>
		<atom:link href="https://elespectador.rt.gw/arc/outboundfeeds/discover/category/uncategorized/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
		<description><![CDATA[Últimos contenidos seleccionados de El Espectador para Google Discover sobre Uncategorized.]]></description>
		<lastBuildDate>Sat, 24 Oct 2026 21:23:15 +0000</lastBuildDate>
		<language>es</language>
		<ttl>1</ttl>
		<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
		<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>

							<item>
			<title><![CDATA[Justicia en las urnas]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/gova-147/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/gova-147/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[GoVa]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Esta es la caricatura de GoVa de hoy.]]></description>
			<pubDate>Mon, 08 Jun 2026 07:43:33 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/BGQQ2FAS25BXZGN6C7GYLE44HI.jpg" type="image/jpeg" height="639" width="975">						<media:description type="plain"><![CDATA[Caricaturas]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">GoVa</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Nieves]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/nieves-922/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/nieves-922/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Nieves]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Esta es la caricatura de Nieves de hoy.]]></description>
			<pubDate>Wed, 03 Jun 2026 08:17:40 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/SPBVGHPSQ5ABJAHKTEDJT2UURE.jpg" type="image/jpeg" height="666" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Caricaturas]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Nieves</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[El futuro del Centro Nacional de Memoria Histórica]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/el-futuro-del-centro-nacional-de-memoria-historica-article/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/el-futuro-del-centro-nacional-de-memoria-historica-article/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Sebastián Forero Rueda]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[La prórroga de la Ley de Víctimas extendió su vigencia por 10 años más; sin embargo, no es claro si el CNMH dejará de existir para convertirse en el Museo Nacional de la Memoria y cómo será su entendimiento con el informe final que la Comisión de la Verdad entregará este año.]]></description>
			<pubDate>Fri, 24 Mar 2023 18:16:54 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La prórroga de la Ley de Víctimas extendió su vigencia por 10 años más; sin embargo, no es claro si el CNMH dejará de existir para convertirse en el Museo Nacional de la Memoria y cómo será su entendimiento con el informe final que la Comisión de la Verdad entregará este año.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/D7SDYBTQWRE2TEURHOZ6PDGR74.jpeg" alt="Este es el diseño arquitectónico escogido para el Museo de la Memoria." class="wp-image-308205" /><figcaption>Este es el diseño arquitectónico escogido para el Museo de la Memoria.</figcaption></figure>

<p>El 15 de octubre de 2020, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), en cabeza de Darío Acevedo, suscribió un contrato con la Facultad de Artes de la Universidad Nacional, en cabeza de su decano, Carlos Eduardo Naranjo, con el objeto de “elaborar el diseño organizacional y la arquitectura empresarial del Museo de Memoria de Colombia”. Ese contrato trazará el rumbo de una discusión que viene dándose hace meses, pero con sigilo: el futuro del CNMH, creado por la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras de 2011.</p>

<p>El pasado 8 de enero, el presidente Duque sancionó la prórroga de esa ley, que inicialmente vencía en 2021, y prolongó su mandato hasta 2031. Con esa prórroga, la Unidad para las Víctimas y la Unidad de Restitución de Tierras tienen una década más para cumplir con sus funciones y nadie puso en duda la necesidad de extender ese período, porque las deudas, por ejemplo, con las indemnizaciones a las víctimas y la restitución de los predios a los campesinos que les fueron despojados son todavía enormes. Al extender la vigencia de la ley tal cual estaba, también se extendió el CNMH. Sin embargo, su horizonte no es claro, pues la puesta en marcha del Museo de la Memoria podría transformar definitivamente el curso del Centro.</p>

<p>En el contrato con la Universidad Nacional, el CNMH le pide que presente alternativas institucionales para la creación de la nueva entidad con cuatro posibles escenarios: la transformación del CNMH en el Museo de la Memoria, recogiendo las actividades que hoy desarrolla el Centro; una nueva entidad como museo y archivo de derechos humanos; la creación del Museo con independencia del Centro, pero manteniendo el Centro, o la creación de una nueva entidad y supresión completa del CNMH.</p>

<p>En el panorama, además del arranque del museo, hay otro elemento: la Comisión de la Verdad (CEV). “En la parte final de las negociaciones de La Habana, cuando se estaban pensando las adecuaciones de la nueva institucionalidad, hubo mucha discusión alrededor de la pregunta, si hay una Comisión de la Verdad, ¿tiene sentido prorrogar el Centro de Memoria Histórica? Se iban a superponer las tareas”, explica Gonzalo Sánchez, quien fue director del CNMH desde su creación hasta 2018.</p>

<p>El debate interno en el CNMH nunca se cerró y finalmente se puso en marcha la CEV y continuó funcionando el Centro en paralelo. Según Sánchez, el elemento que hizo que la discusión se decantara hacia la continuidad del Centro fue el Museo. De hecho, en el Acuerdo Final de La Habana la única mención explícita que se hace a alguna tarea del Centro es al Museo: “En todo caso, las conclusiones de la Comisión deberán ser tenidas en cuenta por el Museo Nacional de la Memoria”, se lee en el apartado que fija los lineamientos de la Comisión de la Verdad.</p>

<p>Para María Emma Wills, quien fue asesora de la dirección general del CNMH entre 2012 y 2018, en este momento hay una discusión que “más que normativa, es política: bajo la dirección actual del CNMH, la lectura de contexto que se hace del conflicto armado va a ser distinta a la que va a producir la Comisión de la Verdad. Va a haber dos lecturas del pasado reciente de Colombia. ¿Eso le ayuda al país o lo confunde? <strong>¿El Centro de Memoria se va a alinear con lo que diga la Comisión y va a apoyar su trabajo o va a ser un francotirador de la Comisión de la Verdad?</strong> Esa es una pregunta política”.</p>

<p>En igual sentido habló Andrés Suárez, investigador del CNMH y relator de una de las primeras investigaciones que produjo el entonces Grupo de Memoria Histórica: “El Salado: esa guerra no era nuestra”. “El problema a largo plazo es que la Comisión puede dejar un resultado investigativo planteado, que genere polémica, pero como el Centro tendría diez años más, a partir de investigaciones puede erosionar o fortalecer lo que la Comisión haya dicho”. Ello porque, además, el director del CNMH es nombrado directamente por el presidente, lo cual deja el curso de esa entidad al vaivén del gobierno de turno.</p>

<p>¿Pero cuál es el panorama del CNMH hoy? Además del Museo de la Memoria, el Centro tiene otras tres direcciones técnicas de trabajo. Por un lado, el Archivo de Derechos Humanos, que cuenta con 388.458 documentos de archivo o colecciones documentales acopiadas. Un espacio en el que cientos de organizaciones sociales y plataformas de derechos humanos han depositado sus registros sobre las vulneraciones a derechos humanos y victimizaciones en el marco del conflicto, entre otros datos. Por otro, tiene la dirección de Construcción de Memoria, desde donde se han producido más de 130 informes de esclarecimiento del conflicto, bien sea de carácter regional, temático o transversales, contando con lo producido desde 2008, por el entonces Grupo de Memoria Histórica. Además, realiza el acompañamiento a iniciativas de memoria histórica promovidas por las víctimas del conflicto desde sus territorios, de las cuales, con corte a 2019, había apoyado 137. Asimismo, responde a las medidas de reparación simbólica ordenadas por los jueces en las sentencias que se emiten en el marco de la Ley de Víctimas; pero además tiene un capítulo específico dedicado a esclarecer el fenómeno paramilitar: la Dirección de Acuerdos de la Verdad, que por mandato de la Ley 1424 de 2010 tiene la tarea de tomar masivamente los testimonios de los exparamilitares de base que no cobija la Ley de Justicia y Paz. El objetivo era que contribuyeran con la verdad para recibir la libertad al no haber cometido delitos graves. Con base en esas revelaciones, de alrededor de 16.000 exparamilitares que firmaron acuerdos de la verdad con el Centro, esa entidad ha publicado siete informes sobre diferentes bloques paramilitares en el país y al menos otras ocho investigaciones de esa naturaleza están en camino.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/L7MDTTF22VBXFBR4L6GDCPOPME.jpg" alt="Cifras del Centro Nacional de Memoria Histórica" class="wp-image-883775" /><figcaption>Cifras del Centro Nacional de Memoria Histórica</figcaption></figure>

<p>Varias de las voces consultadas coincidieron en que buena parte de esas tareas que hoy tiene el Centro pueden ser asumidas por el Museo de la Memoria. Además, teniendo en cuenta que la Dirección de Acuerdos de la Verdad finaliza este año, por sustracción de materia, pues ya cumplió con el mandato de entrevistar a los exparamilitares y le quedaría solo la publicación de los informes pendientes.</p>

<p>“En el mundo contemporáneo, el museo no es un barco vetusto, lleno de archivos viejos que nadie usa. Hoy esa función cambió y los museos generan conversación, tienen un sentido pedagógico de entablar diálogos con las nuevas generaciones, proponen muestras que interrogan a las sociedades. Los museos están inventando continuamente y para eso necesitan archivos que se renuevan; los museos hacen investigación. El museo puede absorber las funciones pedagógicas, de investigación y de archivo”, resumió María Emma Wills. Por su parte, Andrés Suárez aseguró que, además del archivo y el énfasis en lo pedagógico, el Museo debe continuar con el acompañamiento a las iniciativas de memoria en todo el país. En cambio, fue más crítico con la investigación: “<strong>El Museo tal vez no debería producir investigación si ya pasó una Comisión de la Verdad, si ya hay un acumulado de investigación</strong>”.</p>

<p>Gonzalo Sánchez sostuvo que durante su dirección “visualizábamos el Museo como la unidad integradora de lo que se había hecho y de los pendientes. La figura del Centro tiende a desaparecer, mientras el Museo se fortalece en el horizonte temporal, absorbiendo las tareas que tenía el Centro”.</p>

<p><strong>El planteamiento del director, Darío Acevedo</strong></p>

<p>El jueves 28 de enero, el director del CNMH, Darío Acevedo, se reunió en privado y sin resonancia en medios de comunicación con el presidente de la Comisión de la Verdad, Francisco de Roux, y la comisionada Lucía González. El objetivo del encuentro, dijo Acevedo, fue explorar cómo va a ser el entendimiento entre el Centro y la Comisión cuando esta última entregue, a finales de este año, su informe final sobre lo que ocurrió durante más de cincuenta años de guerra. “El Centro tiene que recibir el informe y una vez lo conozca tomará decisiones, por ahora no podemos decir mayor cosa; pero con ellos ya tuve esa reunión en donde estuvimos explorando caminos”, dijo Acevedo.</p>

<p>En respuesta a la incertidumbre que rodea al CNMH, el director dijo que están a la espera de que la Universidad Nacional entregue la propuesta, en la que se revisarán los temas jurídico, administrativo, financiero y otros. Eso ocurrirá en el primer semestre de este año. “En este momento, lo que es a futuro no tenemos una claridad de cómo van a ser las cosas”, sostuvo. Sin embargo, añadió, “lo ideal es que se mantengan, más allá de los aparatos, las funciones”.</p>

<p>En su balance, el Archivo de DD. HH. estará listo, junto con el Museo de la Memoria, a mediados de 2022. La Dirección de Acuerdos de la Verdad culmina este año y podría liquidarse, aunque Acevedo tiene una propuesta. “Que ese mecanismo se les aplique también a exguerrilleros de diferentes grupos, desmovilizados por fuera de acuerdos de paz,<strong> con el fin de quedar completamente sanos, que puedan declarar sus verdades, como lo hicieron los exparamilitares de base</strong>. Estamos hablando de gente ya desmovilizada, incluso ya muchos pagaron condena, pero quieren decir algo, entonces se les plantea. Ahí se puede encontrar una buena mina de información”.</p>

<p>Sobre la investigación que realiza la dirección de Construcción de Memoria, lo que está pendiente es el análisis de la situación de violencia en dos macrorregiones: Montes de María y el Urabá antioqueño. Pero su gran apuesta es la convocatoria que hizo junto con el Ministerio de Ciencia para que universidades del país hicieran investigación financiada por el CNMH. Producto de esa convocatoria, fueron seleccionados 17 proyectos de investigación de universidades de Bogotá, Barranquilla, Bucaramanga, Manizales, Medellín y Pereira, clasificados en tres líneas temáticas (ver infografía). Los resultados de esos proyectos entregarán resultados a mediados de 2022. Según dijo Acevedo, “lo que se piensa es realizar, mientras dure la ley, convocatorias bianuales como esa”.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/ZPJNPBZDKJF6LLGYHPDPB7GXSU.jpg" alt="Los informes de esclarecimiento del CNMH." class="wp-image-880726" /><figcaption>Los informes de esclarecimiento del CNMH.</figcaption></figure>

<p><strong>Una propuesta conciliadora</strong></p>

<p>Álvaro Villarraga estuvo al frente de la dirección de Acuerdos de la Verdad durante la administración anterior. Según su lectura, al haberse cumplido buena parte del mandato original del CNMH, podría continuar existiendo, pero con un nuevo horizonte. El Decreto 588 de 2017, que creó la CEV, estipula la creación de un Comité de Seguimiento y Monitoreo que se debe poner en marcha una vez se haya publicado el informe final con la tarea de verificar la implementación de las recomendaciones que la comisión incluirá en su informe.</p>

<p>“Dentro de esas recomendaciones habrán de prolongarse acciones de memoria, reconocimiento, acompañamiento y esclarecimiento con las víctimas. A futuro, pensando después del informe de la Comisión, puede pensarse que el CNMH coordine su acción, aporte y le sirva mucho a las recomendaciones, que serán un eje de actuación importantísimo a partir de 2022, cuando deje de existir la CEV”, explicó.</p>

<p>Ese comité, según el decreto, estará integrado por representantes de varios sectores de la sociedad, incluyendo organizaciones de víctimas y derechos humanos, y tendrá que elaborar informes periódicos de seguimiento a las recomendaciones, que deberán tener un enfoque territorial, diferencial y de género. Allí el papel del CNMH, dice Villarraga, puede ser fundamental.</p>

<p>Por ahora, la discusión está abierta pero para varias voces la tarea de memoria sigue siendo inacabable. “Cuanto más se escarba en el subsuelo del conflicto, más necesidades de esclarecimiento aparecen. El Acuerdo de Paz creó unas exigencias y unas posibilidades nuevas de verdad: nosotros, como Centro, no teníamos, por ejemplo, el acceso a los perpetradores en su momento. Por más Centro de Memoria Histórica que haya habido, por más Comisión de la Verdad, por más tareas de construcción de memoria de las comunidades, <strong>la tarea pareciera cada vez más grande. </strong>El reprimido de memoria que hay en el país es demasiado grande. El Centro de Memoria tiene que seguir cumpliendo esa tarea de esclarecimiento y de memoria, que va a dejar inconclusa la CEV por más espectacular que pueda ser el informe, que no va poder ser un informe de cierre, porque no hay un informe de cierre. Acá hay conflicto para rato y tareas de la memoria y la verdad para rato”, concluye Gonzalo Sánchez.</p>

<p>*Nota de la editora: La primera infografía fue com</p>

<p>Le recomendamos:</p>

<p><em><strong>-</strong></em> <a href="https://www.elespectador.com/colombia2020/justicia/verdad/las-investigaciones-que-financiaran-el-minciencias-y-el-centro-de-memoria/" target="_blank"><em><strong>Estas son las investigaciones que financiarán el MinCiencias y el Centro de Memoria Histórica</strong></em></a></p>

<p><em><strong>- </strong></em><a href="https://www.elespectador.com/colombia2020/justicia/verdad/inicia-la-obra-del-museo-de-memoria-historica/" target="_blank"><em><strong>Arranca la construcción del Museo de Memoria Histórica</strong></em></a></p>

<p><em><strong>- </strong></em><a href="https://www.elespectador.com/colombia2020/justicia/desaparecidos/denuncian-que-fiscalia-y-centro-de-memoria-historica-ocultan-las-cifras-de-desaparecidos-en-colombia/" target="_blank"><em><strong>Denuncian que Fiscalía y Centro de Memoria Histórica ocultan las cifras de desaparecidos</strong></em></a></p>]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/D7SDYBTQWRE2TEURHOZ6PDGR74.jpeg" type="image/jpeg" height="655" width="984">						<media:description type="plain"><![CDATA[Este es el diseño arquitectónico escogido para el Museo de la Memoria que se espera esté abierto al público en 2021.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Centro Nacional de Memoria Histórica</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Los muchos viajes de Melba Escobar]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/los-muchos-viajes-de-melba-escobar-article/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/los-muchos-viajes-de-melba-escobar-article/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Alberto Barrera Tyszka * / Especial para El Espectador]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Un escritor reseña el libro “Cuando éramos felices pero no lo sabíamos”, un libro de viajes que reivindica la relación entre colombianos y venezolanos.]]></description>
			<pubDate>Thu, 16 Feb 2023 00:58:45 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un escritor reseña el libro “Cuando éramos felices pero no lo sabíamos”, un libro de viajes que reivindica la relación entre colombianos y venezolanos “en tiempos apocalípticos”.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/VT3VLTIURZHYBPLEP43VISPE2U.jpg" alt="Melba Escobar, periodista y escritora nacida en Cali." class="wp-image-759268" /><figcaption>Melba Escobar, periodista y escritora nacida en Cali.</figcaption></figure>

<p>Antes de internet, todo libro de viajes era necesariamente un libro de aventuras. Quien viajaba era un explorador, se enfrentaba a lo desconocido y debía describirlo. Narrarse en y desde el extranjero proponía siempre un misterio, un suspenso. Ahora tenemos demasiada información previa. Se pueden escribir estupendas guías turísticas sin moverse de un escritorio. Las noticias y las imágenes van a tal velocidad, dejan de ser verdad o mentira indistintamente con tal rapidez, que la idea del viaje también ha cambiado. Más aun ahora, incluso, en estos tiempos de pandemia. Por todo esto me parece providencial y maravilloso que Melba Escobar nos proponga -desde la propia portada- que su nuevo libro ofrece “Cuatro viajes entre Colombia y Venezuela en tiempos apocalípticos”.</p>

<p>Se trata de cuatro tránsitos precisos, con lugares y fechas muy claras. Melba Escobar viaja a Caracas en dos oportunidades. Viaja a la frontera norte, a Maicao y a Maracaibo; a la frontera sur, a Cúcuta y a San Cristóbal. Pero todo esto solo es el primer escenario, la entrada hacia otras travesías más profundas. Todo buen libro de viajes es también un libro confesional. Depende del “yo” que se mueve en las distintas geografías del trayecto. En el fondo, se trata de un ejercicio sentimental. Y uso a propósito esta palabra, deseando rescatar su capacidad transformadora, la difícil pero poderosa experiencia de sentir con otros, de escribir con y desde los otros. (<a href="https://www.elespectador.com/noticias/cultura/fallecio-la-actriz-alicia-del-carpio-leyenda-de-la-television-colombiana/" target="_blank">Murió la actriz Alicia del Carpio, símbolo de la televisión colombiana</a>).</p>

<p>Quisiera comenzar por el final del libro: “Siento que pude hacer estos viajes y escribir este libro en gran medida porque no soy venezolana, porque no llevo el dolor y el amor por el país en el estómago hasta el punto en que me haya impedido vivir, escuchar y narrar lo que vi. (…) Hice estos cuatro viajes a Venezuela para tratar de entender, para buscar una res- puesta a la identidad de dos países hermanos, y terminé por encontrarme sobre todo conmigo, con mis ausencias, con mi duelo, con mi dificultad de conectar muchas veces con otros, con mis carencias como madre y mis traumas como hija”.</p>

<p>Desde estas palabras, voy a proponer una lectura de su nuevo libro, partiendo de la idea del viaje pero en dimensiones distintas, sobre mapas diferentes. (<a href="https://www.elespectador.com/noticias/cultura/clarice-lispector-en-los-ojos-de-nelida-pinon/" target="_blank">Cien años de la escritora Clarice Lispector, por Nélida Piñón</a>).</p>

<p>Primero: el viaje como un desplazamiento hacia la intimidad. De manera deliberada, Melba Escobar no viaja al país que ya conocemos a través de los medios de comunicación. No hace una excursión con la simple intención de confirmar o descalificar las consignas preestablecidas que ya conocemos todos, el relato de los medios y de las redes. Si para los médicos, más que la enfermedad en abstracto, lo que existen son los enfermos; para Melba Escobar, más que el país hipermediatizado, lo que existen -lo que le interesa- son los venezolanos. De todo tipo, de todas las clases sociales, de cualquier tendencia política. Eligió la mejor manera para desactivar la polarización y contar al país desde su complejidad, desde la vida de sus habitantes.</p>

<p>El libro se va construyendo de forma coral, con las voces de muy diversos venezolanos, no necesariamente dispuesto a hablar siempre o exclusivamente de política. El libro le da la palabra al habitante de un barrio popular y a quien vive en una residencia en una urbanización de clase alta. A un chofer y a un profesor universitario. A quien cree aun en la Revolución y a quien la adversa. A quien trabaja desde la base por la oposición y a quien ya se siente traicionado por ella. A una poeta y a un soldado…La autora no necesita editorializar, mencionar la dolarización del país o la impune conducta de las fuerzas represivas. De manera libre y espontánea, con opiniones diversas, son los propios venezolanos quienes van contando su realidad.</p>

<p>Todo esto permite por ejemplo que, en medio de la desolación, este libro tenga también grandes momentos de humor. Que se relaten las experiencias positivas, la gente que con mucho esfuerzo trata de construir alternativas en medio de la desesperanza. Que se cuenten los detalles pequeños, el paso breve pero contundente de la cotidianidad. Melba Escobar no nos lleva hacia las noticias sino hacia lo que está detrás de ellas, hacia lo que a veces las propias noticias tapan. Es un viaje personal que busca mostrar a un país desde su intimidad.</p>

<p>Segundo: el viaje como forma de volver a uno mismo. Por supuesto que Colombia está presente, de manera permanente, en todo el periplo que recorre el libro. El libro no entiende nuestros dos países separados, desvinculados. De hecho, incluso, cuando se narra el viaje a Maracaibo por Riohacha, por momentos podría confundirse cuando está de un lado o de otro de la frontera. Constantemente, ambas naciones funcionan como espejos que se interrogan pero que también se iluminan.</p>

<p>Pero Melba Escobar va más allá: traza también y recorre un viaje hacia ella misma. Todo lo que ve y escucha mueve en su interior su propia vida, la empuja también a mirar su propia historia. Mientras cuenta a los demás, necesita también contarse a sí misma.</p>

<p>Primero como colombiana, obviamente. Y también como periodista. Pero, luego, a medida que avanza la crónica, el libro va construyendo también una historia personal impactante y conmovedora, donde aparece la escritora más íntima, con su pareja, con sus hijos, y -de manera especial- con su relación con la enfermedad y con la muerte de su madre. No se puede ir a la agonía de un país vecino sin que se remuevan los propios dolores. Hacia el final del cuarto viaje, en la frontera sur, la autora confiesa una crisis “Sentí que volver sería un acto de cuidado hacia mí misma, hacia mis pequeños. También quería ver a mamá. Cómo deseaba poder teletransportarme. Aparecer súbitamente en mi cama, junto a Ricardo, con la pierna de Rodrigo atravesada sobre mi cintura y el brazo de Matilde en mi cara. Como solía ser, como era. Mi vida. Hacia la que de golpe sentí un apego transformado en angustia por culpa de la distancia. ¿Se puede ser feliz sin saberlo? ¿Estaré viviendo los años más felices de mi vida sin ser consciente de ello? "</p>

<p>El título del libro, la definición de un país, de pronto, se transforma también en la pregunta íntima de quien escribe.</p>

<p>Tercero: el viaje hacia lo inmediato. Porque Melba Escobar propone también el presente como un momento distinto, como una instancia de escritura diferente, como otro viaje: el que hace ella hacia su propio texto. Es el espacio que necesita para distanciarse de la experiencia vivida y para organizar su relato.</p>

<p>El libro está lleno de este tipo de momentos y referencias. Pero, además, es particularmente interesante ver cómo se aprovecha y se nutre también con la experiencia de la pandemia. Nos ofrece un registro del encierro, una reflexión sobre lo que ocurre, incorporándola también a la propia temática del libro: el testimonio del adentro y del afuera, vividos ahora de otra manera: mientras un venezolano grita en algún momento en un parque cercano, la escritora frente a su teclado intenta darle -con palabras- un nuevo orden a los dos países.</p>

<p>Cuarto: el viaje de la escritura. “Cuando éramos felices pero no lo sabíamos” es también un tránsito por el oficio mismo de la invención literaria, una indagación en los diferentes géneros, un ejercicio formal que pone a prueba las destrezas y la audacia de quien escribe. “Suelo escribir – señala Melba Escobar- como quien se lanza a correr por un bosque oscuro con la esperanza de salir al otro lado, sin más herramienta que sus piernas y el latido de su corazón (…) Ese ha sido el proceso con este quinto libro -añade más adelante, afirmando que- “ha sido una prueba de resistencia, sin el calculado artificio que he dedicado a mis novelas”.</p>

<p>Se trata, entonces, de un viaje inédito donde se desarrolla toda la extraordinaria habilidad de Melba Escobar para retratar y relatar ámbitos y personajes ajenos. Este libro nos regala fascinantes conversaciones, descripciones brillantes, testimonios entrañables, momentos de tensión y belleza inesperados…todo dentro de una construcción narrativa que fluye de forma tan natural que lleva al lector en una suerte de crucero donde -sin mapa y sin brújula- se puede descubrir que los territorios supuestamente conocidos también pueden ser espacios totalmente nuevos.</p>

<p>Y para ser coherente con estos viajes que giran y nunca se detienen, quisiera terminar con el inicio del libro. En las primeras páginas, se lee: “Este no es un libro sobre política. No es un libro histórico. No es un análisis exhaustivo, tampoco un reportaje. Este libro es la reunión de cuatro viajes en los que quise hablar con las personas con las que me encontré. Entender los efectos del Estado o de su ausencia en la vida cotidiana, en sus contornos. También entender el poder de los seres humanos para darle un sentido renovado, sacar fuerzas de donde no hay y reinventar el presente día a día. Es también un punto de encuentro”</p>

<p>Creo que es una definición perfecta. Y nuevamente me parece providencial y maravilloso que Melba Escobar nos proponga estos muchos viajes para encontrarnos. Es la palabra en movimiento, que nunca se detiene y que siempre se reinventa. Este libro sale, justo ahora, cuando aparecen de nuevo -más oficializadas- amenazas de xenofobia entre nosotros. Mientras hay quienes quieren convertir los viajes en persecuciones, Melba Escobar nos invita a vivir los viajes como encuentros. Eso es su libro. Por suerte para todos. La mirada del otro, del extranjero- como proponía Edward Said- construye identidad, de lado y lado nos ayuda a ver y a entender lo que somos.</p>

<p><em>* El texto se publica por cortesía de Planeta Grupo Editorial.</em></p>]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/B6ZS3N2ODFHBLCNYH2M2QF2PX4.jpg" type="image/jpeg" height="655" width="437">						<media:description type="plain"><![CDATA[Melba Escobar, periodista y escritora nacida en Cali.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Cortesía Planeta</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Carlo Ancelotti comparó a James Rodríguez con Ronaldo Nazario]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/carlo-ancelotti-comparo-a-james-rodriguez-con-ronaldo-nazario-article/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/carlo-ancelotti-comparo-a-james-rodriguez-con-ronaldo-nazario-article/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Redacción Deportes]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[El director técnico del Everton le concedió una entrevista a France Football en la que el volante creativo colombiano fue el foco de conversación. Lo arrop]]></description>
			<pubDate>Wed, 04 Nov 2020 01:55:19 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El director técnico del Everton le concedió una entrevista a France Football en la que el volante creativo colombiano fue el foco de conversación. Lo arropa más que nadie.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/M6VUOECQ5NDKDJHWKL3ATYQ2NI.jpg" alt="James Rodríguez y Carlo Ancelotti, figura y entrenador del Everton, respectivamente." class="wp-image-566939" /><figcaption>James Rodríguez y Carlo Ancelotti, figura y entrenador del Everton, respectivamente.</figcaption></figure>

<p>No son días fáciles en el Everton, tras las derrotas ante Southampton y Newcastle, el equipo acumuló su segunda derrota al hilo en la Premier League. Pero más allá de los resultados, preocupan las formas y la falta de recambio tras las ausencias de Richarlison, Coleman, Digne y James, quien estuvo de baja por un golpe en sus testículos y podrá ser tenido en cuenta este fin de semana ante el Manchester United.</p>

<p>Justamente, el colombiano fue el centro de la entrevista que Carlo Ancelotti, uno de los técnicos con más recorrido del planeta, concedió a France Football. La aparente falta de agresividad física de James fue la primera pregunta.</p>

<p>“Cuando lo fiché, todos estaban preocupados por su estado físico y por ver cómo se las arreglaría con la intensidad de la Premier. En los primeros cuatro partidos, ¿sabes cuántas veces se apareció? ¡Siete! <strong>Tiene más asistencias y goles que los sprints. ¿Entonces de qué estamos hablando? ¿De lo que esperamos que haga un jugador en el campo?”</strong>, apuntó.</p>

<p>Y utilizó un ejemplo para explicar el protagonismo de James en el Everton. La calidad por encima de la condición atlética.</p>

<p>“Cuando estaba en Milán, trajimos a Ronaldo Nazario. A su llegada, pesaba 100 kilos. Antes del primer partido, le dije: ‘Sabes que no puedo jugar contigo porque necesitas bajar de peso’. Él respondió: ‘¿<strong>Qué quieres que haga en el campo? ¿Anotar o correr? Si es para correr, ponme en el banquillo; si es para marcar goles, ¡juega conmigo!’. Jugué con él y no corrió, pero marcó dos goles. Para James es lo mismo”.</strong></p>

<p>Ancelotti es el padrino del cucuteño en el fútbol europeo, la confianza tanto en los micrófonos como en el terreno de juego es absoluta. Everton ocupa la cuarta casilla de la Premier League con 13 unidades, tres menos que el líder, Liverpool.</p>]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/M6VUOECQ5NDKDJHWKL3ATYQ2NI.jpg" type="image/jpeg" height="682" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[James Rodríguez y Carlo Ancelotti, figura y entrenador del Everton, respectivamente.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">NICK POTTS</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Luz verde a la reapertura de cines y teatros en Bogotá]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/luz-verde-a-la-reapertura-de-cines-y-teatros-en-bogota/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/luz-verde-a-la-reapertura-de-cines-y-teatros-en-bogota/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Redacción Cultura]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[El Decreto distrital 207 avala el funcionamiento de las actividades del sector cultural y creativo, siguiendo las medidas de bioseguridad.]]></description>
			<pubDate>Mon, 03 May 2021 05:32:01 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con la expedición del Decreto Distrital 207, las actividades del sector cultural y creativo quedan habilitadas para funcionar sin restricción de pico y cédula y siguiendo los protocolos de bioseguridad. Las empresas culturales interesadas en la reapertura deben inscribirse en el portal Bogotá de la Alcaldía Mayor, en la sección Reactivación económica.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/3YUOBAVLEJEZFHU4UFYV6MIYX4.jpg" alt="Sala de cine" class="wp-image-398530" /><figcaption>El Decreto Distrital 207 permite la reapertura de salas de cine y teatros, siguiendo los protocolos de bioseguridad. Los asistentes deben portar tapabocas y el aforo máximo es de 50 personas.</figcaption></figure>

<p>En el contexto de la reapertura de Bogotá, tras meses de cuarentena, el distrito expidió el Decreto 207 con el que se permite la reactivación del sector cultural y creativo de la ciudad. Gracias a ello, los cines y teatros tienen luz verde para reabrir sus puertas con un aforo máximo de 50 personas. El decreto prohibe los eventos de carácter público y privado en espacios cerrados que impliquen aglomeración.</p>

<p><a href="https://www.elespectador.com/noticias/cultura/mariana-gomez-el-arte-es-totalmente-politico/" target="_blank">Le sugerimos leer Mariana Gómez: “El arte es totalmente político”</a></p>

<p>La reapertura de los espacios culturales y creativos se debe dar bajo el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad, así como con la garantía de medidas de auto y mutuo cuidado. Los establecimientos deben garantizar el distanciamiento físico entre las personas, así como los espacios para la desinfección e higiene. Los asistentes deben portar tapabocas, y los trabajadores, además de las demás medidas, deben usar caretas de protección.</p>

<p>Las actividades del sector cultural y creativo no tendrán pico y cédula para la comercialización de sus productos, ni para la prestación de servicios o contacto con el público. Eso sí, deben evitar aglomeraciones y garantizar el distanciamiento físico, dentro y fuera del establecimiento. Las empresas culturales interesadas en la reapertura deben registrarse en el portal Bogotá de la Alcaldía Mayor, en la sección Reactivación económica. Luego de ello, la Alcaldía realizará la validación de la solicitud.</p>

<p>Cabe recordar que el sector cultural ha sido uno de los más afectados por la crisis socioeconómica provocada por la COVID-19. Los artistas han solicitado respaldo del Estado y el apoyo para reactivar sus oficios. El arte es la fuente de ingresos de los gestores culturales, pero, además, es la compañía que los ciudadanos han tenido en tiempos de aislamiento, incertidumbre y distanciamiento social.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/II2WE3MKLNDABOQELJUC4YMPVE.gif" alt="Yo Confieso capítulo 22" class="wp-image-484527" /><figcaption>Yo Confieso, capítulo 22.</figcaption></figure>]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/3YUOBAVLEJEZFHU4UFYV6MIYX4.jpg" type="image/jpeg" height="738" width="984">						<media:description type="plain"><![CDATA[Encuentros Platino Industria es organizado por la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (Egeda) y la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (Fipca).]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Agencia EFE</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Carta al padre: de Andrés Caicedo a Carlos Alberto Caicedo]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/carta-al-padre-de-andres-caicedo-a-carlos-alberto-caicedo/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/carta-al-padre-de-andres-caicedo-a-carlos-alberto-caicedo/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Andrés Caicedo]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Presentamos un capítulo de un nuevo libro que sale con textos de Andrés Caicedo, escritor caleño.]]></description>
			<pubDate>Mon, 03 May 2021 05:42:37 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El 27 de agosto comenzarán a circular los libros de la correspondencia epistolar del escritor colombiano, fallecido el 4 de marzo de 1977. A continuación presentamos una de esas cartas, escrita el 18 de enero de 1971 a su padre.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/L5NGVAAPIFHZBH46NUAS72EXGA.jpg" alt="Portada del libro &quot;Correspondencia 1970-1973&quot;, registro epistolar del escritor colombiano Andrés Caicedo." class="wp-image-491271" /><figcaption>Portada del libro "Correspondencia 1970-1973", registro epistolar del escritor colombiano Andrés Caicedo.</figcaption></figure>

<p><strong>A Carlos Alberto Caicedo. Cúcuta, 18 de enero de 1971*</strong></p>

<p><em>Sr. Carlos Alberto Caicedo:</em></p>

<p>1971 ha sido para mí un año diferente. Si yo un 30 de diciembre decidí partir hacia un viaje largo, difícil, era porque mi situación emocional en Cali no estaba estabilizada en lo más mínimo, lo cual producía un estado de angustia permanente, la angustia del burgués, ese sentimiento, ese cucarrón que se le mete a uno entre el esternón y que no puede sacárselo en todo el día por más que trate. Mis últimos tres meses en Cali fueron eso. Fracaso del Cineclub. Relación amorosa con Gladis, la mujer de Helios Fernández. Impulsos repentinos, huidas, la renuncia al grupo de teatro de la Universidad del Valle y al teatro en general, acontecimientos que todos unidos originaron un estado como de inseguridad y miedo, y que vino a manifestarse más directamente en mis incursiones a la mariguana y a la LSD. La droga. El descenso al infierno de la juventud que busca el paraíso, el estado eterno. El gran engaño, la proliferación de adictos a la droga, sobre todo dentro de los jóvenes burgueses, es muy diciente del estado de cosas. El joven se encuentra ante una situación que ofrece muy poco, el mundo que sus padres han construido para él y de pronto, la droga: la burbuja particular, el mundo donde lo privado se vuelve importante, el mundo encerrado y particular donde uno es el protagonista, donde uno es la figura principal.</p>

<p>Entonces viene la pérdida del sentido crítico de las cosas, del análisis a cambio de una supersensibilidad que hace ver todo bello, todo fácil, todo comprensible cuando la realidad y lo importante de las cosas es que aún hay mucho de fealdad, así las soluciones son difíciles de encontrar y muchas veces las personas y sus emociones son incomprensibles. Pero no por eso, por lo que todo es tan difícil, es que nosotros tenemos que luchar día a día por la lucidez. El que frecuenta asiduamente a la mariguana y a la droga descubre de pronto que todo se le soluciona, que puede conversar con la gente más fácil, que las relaciones son más limpias y menos llenas de prejuicios. Eso es lo inicial. Pero después viene la otra cara. El darse cuenta de la fragilidad de ese estado, de su artificialidad.</p>

<p>Pero ya no hay tiempo de volver atrás. Ya el modo de observar y de sentir se ha adaptado a ese nuevo estado y ya se tiene un lenguaje para definirlo y comunicarlo. Ya es el vicio. He conocido grupos de jóvenes, hippies, reunidos en una casa y pasando los días entre mariguana, LSD, cocaína, mescalina. Los he visto sentados todos en un salón grande ya sin hablar, ya no hay necesidad, cada uno encerrado en su universo estrecho, dedicados únicamente a sentir los efectos de la droga, a la larga ya siempre los mismos, día a día los mismos. Y viene después el cambio por otro estimulante, buscando la novedad que ya no se volverá a encontrar.</p>

<p>Esa es la situación de la tan conocida “Gente Linda”, y no sólo son hippies. ¿Qué va a salir de esa generación, me pregunto yo, atemorizado, después de que he conocido en mi propia persona el error tan grave que es la nueva tendencia artificial de búsqueda de esa estabilidad de cartón? La burguesía, pues, en su decadencia, está originando la muerte prematura de sus últimos jóvenes. Los jóvenes lindos y moribundos.</p>

<p>Yo he decidido cosas en este viaje y para decidir he tenido que aprender. He aprendido por ejemplo que quien desee luchar por su lucidez debe perder el mayor contacto afectivo con la clase que domina, con la gente que rige y con la que gobierna. Yo he sentido hambre. He perdido la vergüenza de tener que pedir para comer, por ejemplo, y he comido de todo. He comido sobrados y los he comido con alegría. Pero también he comido comida campesina, buena comida, platados de yuca, de carne, de arepa. Porque he aprendido también que hay personas que lo ayudarán a uno. Y también que hay personas que se niegan a prestar ayuda. Y he aprendido que las personas que más ayudan, y las que obtienen alegría al hacerlo, son aquellas que alguna vez estuvieron pidiendo ayuda.</p>

<p>Yo pertenezco a una familia de clase alta pero que económicamente cuenta con los ingresos de una familia clase media, lo cual la sitúa de entrada en una situación compleja, crítica, de apariencias y de conflictos internos, tensiones que fácilmente pueden originar explosiones, finales. Todo ese proceso lo he tenido que afrontar yo. Y de ese proceso me han quedado complejos, frustraciones, temores, señales que no se borran del todo. El burgués tiene que afrontar entonces una lucha por la existencia, mientras que el proletario, el obrero, se ocupa únicamente de sobrevivir. Es por eso que el proletario no sufre de esas limitaciones. Para él el problema es más sencillo, aunque más agudo. Para él no existe la “soledad”, la “angustia”, el “tedio”. A él sólo le importa comer, sobrevivir. El joven burgués, que ya tiene asegurado el pan, tiene que hacerse a otra serie de problemas no gratuitos ni inútiles, pero decadentes, producto de una clase que se descompone. Freud, al asentar sus teorías exclusivamente en enfermos pertenecientes a la clase burguesa, ya hablaba de un tipo particular de alienación, la cultura burguesa, la educación occidental, que enfrenta a padres e hijos y origina destrucción y muerte.</p>

<p>El hecho de que la relación entre tú y yo, por ejemplo, no se haya visto bien lograda, o sea que no haya podido existir una amistad, una necesidad mutua, se debe precisamente a eso, a la falta de seguridad que la burguesía es capaz de darle a sus miembros. La burguesía ofrece confort, sí, pero no seguridad. En el estado capitalista cuando un hijo nace de una familia, el estado coge a los padres y les dice: “Bueno señor, aquí le entregamos a este hijo para que usted se encargue de educarlo, de enseñarle todo lo que sabe, y de formarlo (sobre todo) para que sea después un buen ciudadano, o sea para que sirva para nosotros, para que nosotros lo podamos coger e integrarlo a nuestra comunidad como es debido”.</p>

<p>De lo anterior se desprende:</p>

<p>1. El padre se encarga de preparar al hijo a su integración al Estado (educación), pero el Estado no ayuda económicamente a la formación del hijo. Sale perdiendo el padre, gana el Estado.</p>

<p>2. Se forma un contrato, bajo el cual el hijo pertenece al padre, viene a ser propiedad, ya que se ha invertido en él tiempo, esfuerzos, etc. Sale perdiendo el hijo. El Estado gana, ya que puede volver más fácilmente propiedad suya lo que ya no es propiedad del padre. (De aquí se origina también el rembolso de lo invertido: una vez educado, el hijo, por contrato, debe devolver a los padres lo que ha sido invertido en él. Si esto no se produce, el hijo es un mal hijo, o sea un antisocial. “El que es mal hijo es mal todo”).</p>

<p>3. De esa educación por contrato y por propiedad resulta que el padre, engañado también, le transmite al hijo todos sus complejos y frustraciones. Salen perdiendo el hijo y el padre, ya que de aquí se desprende el choque entre generaciones, producto de una situación anormal. El estado gana, ya que esa lucha constante entre padres e hijos no atenta contra su seguridad, antes todo lo contrario: hace más débiles a sus miembros, más fáciles de dominarlos, de hacerlos propiedad. La lucha generacional, la delincuencia juvenil, el hippismo, no han hecho menos poderoso a Estados Unidos. Todo lo contrario. Ese es el difícil estado de cosas que se tiene que cubrir en la educación. Al final no resultará más que un manojo de padres e hijos frustrados, rumiando cada uno su fracaso como parte de la relación filial.</p>

<p>Tu educación y formación católica, por ejemplo, hizo que tal estado de cosas, en nuestra experiencia, fuera más concreta, más palpable. Tu extraño comportamiento hacia mí en mi etapa preadolescente, comportamiento que siempre se vio expresado en violencia y que yo aún no entiendo, (tal vez se haya debido a que mi mamá me reclamaba a mí como propiedad suya, y tú te veías excluido), produjo en mi persona una desconfianza, una inseguridad, además porque en mi adolescencia yo nunca conversé contigo o viceversa, no me serviste de ayuda para nada, como no fuera para proporcionarme plata cuando necesitaba para fiestas o salidas. (A la larga lo mismo que sucedía con mi mamá respecto a mí). Es decir, ustedes no se dieron cuenta de cómo andaba mi vida, si era difícil o sencilla; qué inquietudes tenía, etc. Yo por mi parte me dedicaba a conocer las cosas que ustedes, en su moral católica, mantenían ocultas.</p>

<p>Mi primera experiencia sexual la tuve a los 15 años. Con una puta. Un desastre. Yo no sé, no tengo la menor idea, cuál ha sido tu comportamiento sexual. El otro día me insinuaste que habías tenido otras mujeres, ya que con mi mamá desde “la primera noche” las cosas no habían ido del todo bien. A mí me hubiera gustado saber todo eso. Si tuviste otras mujeres, conversar sobre eso, que me contaras. Pero no. Siempre ha habido silencio. Silencio de parte y parte. De ti no he conocido más que tu comportamiento dentro de la casa, cuando es obvio que debes haber tenido otras emociones, conocido otras personas que no entraban en los límites de la familia, amistades diferentes, etc. Yo conozco a mi papá pero desde que llega a la casa. El otro, el de afuera, no lo puedo definir.</p>

<p>Yo no sé ese estado de cosas cómo haya influido en la formación de mis hermanas. Parece que con María Victoria y Pilar fue más sencillo que con Rosario, creo. La hija de familia burguesa, que es formada en el hogar para que después salga a casarse, a firmar el otro contrato que es el matrimonio, y por el cual pasa a ser propiedad del esposo, está muy bien representado en María Victoria y Pilar. María Victoria, superficial de modo imperdonable cuando tiene todo a su mano para profundizar. Tal vez la causa haya sido el contacto estrecho con la civilización norteamericana, con la cultura del Reader’s Digest. María Victoria lee pero no analiza, adquiere cultura que no le sirve más que para conversar con sus amigas de oficina y sus amigos, todos “intelectuales” mediocres tipo Gerardo Bedoya o Azevedo, o burgueses sin el más mínimo interés como Edgar, el amigo de ahora, y ante cuya presencia he notado que ustedes respiran tranquilos ya que cubre todas las características para ser un futuro esposo de María Victoria: buena familia, decente, culto, conservador, etc, etc. Además que ella es siempre muy consciente de hacerse a la compañía de mediocres, ya que la presencia de algún hombre con verdadero talento la asusta, ya que puede poner en tela de juicio su superficialidad. Y Pilar. Pilar, la inteligente, la de brillante carrera. La tenemos ahora conversando de compotas y de remedios para niños, de recetas de cocina y de qué es mejor, si hacer el mercado en Belmonte o en la Galería Alameda. Junto a Marta de Estela y Lili Urdinola y esa gente de por allá.</p>

<p>Asustado, triste, ante esas dos realidades, yo creía al principio que algo violento les había sucedido, algún cambio repentino, cualquier cosa. Eran tan diferentes antes, pensaba yo. Pero estaba equivocado. Ellas no eran diferentes. Nunca lo han sido. Ahora están desempeñando la función para la que fueron educadas. Yo soy el que he cambiado. Ellas no. Ellas son exactamente iguales a cuando salieron del colegio, sólo que ahora es cuando han alcanzado su verdadera dimensión.</p>

<p>No sé qué sucederá con Rosario. Parece que con ella es un poco diferente. Su formación, por ser católicomarxista, es de hecho más profunda. Solo me queda desear que el matrimonio no la anule. Ahora que yo pase por Barranca voy a conversar con ella de todo esto.</p>

<p>Ahora voy a pasar a informarte de mis planes, a fin de iniciar desde ya una colaboración mutua. En mi caso, yo me abro, estoy abierto a todo, al diálogo, a la confidencia. Ante todo, me niego a ser propiedad de nadie. Me niego a ser propiedad de mi mamá, que es la persona que reclama más ese derecho.</p>

<p>Cuando llegue a Cali, voy a integrarme definitivamente al tec y voy a desarrollar por igual las tres actividades para las cuales tengo el talento suficiente. Pero talento no quiere decir una calidad inmanente, coeficiente de inteligencia, etc. Talento no es otra cosa que disposición al trabajo, a la labor creadora. Y esas actividades son la literatura, el teatro y el cine. Ya comprobé que no puedo suspender alguna de ellas sin descompensar mi formación, así pues, que a abordar los tres frentes.</p>

<p>Naturalmente, habrá que hacer reajustes, cuadrar horarios, revisar posiciones, todo eso estoy dispuesto a hacerlo. Y lo primero que haga en Cali, antes de dedicarme por entero al trabajo, será separarme de la casa. Ya es una decisión. Buscaré un apartamento, un estudio, el lugar donde se trabaje. Esto lo podemos conversar todo lo que sea necesario, pero en la casa no puedo seguir viviendo.</p>

<p>Viviendo en la casa soy una contradicción viva. Vivo en una casa con cuyas costumbres no estoy de acuerdo ni política, ni moral ni ideológicamente, entonces continuamente se están produciendo roces, tensiones, producto de mi situación anormal. Y lo más peligroso de esa situación son José María y Ana Cristina. Mi influencia sobre ellos es decisiva, eso es obvio hasta por razones geográficas.</p>

<p>Y ellos comprenden perfectamente que yo no soy parecido a nada de lo que están viendo en la casa, y saben además que las posiciones morales y políticas tuyas, de mi mamá, de Vickie, de todo el mundo, son contrarias a las mías. Entonces ellos también están en una contradicción grandísima, y muy peligrosa. No saben si decidirse por mí o por ustedes. Lo más seguro es que se decidan por ustedes, ya que ustedes son la educación. Pero dentro de poco ellos sabrán que yo soy lo nuevo y ustedes lo viejo. Estos términos no tienen nada que ver con edad ni con época. Sencillamente se es nuevo cuando se tiene posibilidad de cambio. Las personas envejecen y mueren cuando se niegan a cambiar. Ya ves cómo puede ser de fácil permanecer joven hasta la muerte. Lo único que se necesita es estar dispuesto a cuestionarse continuamente sobre la realidad, a renovarse cuantas veces sea necesario.</p>

<p>No quiero, pues, oponer conceptos tan radicales en los niños desde tan temprano, sobre todo cuando los síntomas neuróticos en ellos son evidentes. El viaje con Marta y Joel queda descartado. Si algún día hago un viaje de esos lo haré con la que sea mi compañera, la mujer que estoy buscando y que necesito definitivamente.</p>

<p>Mientras tanto mi residencia será Cali. Desde allí mi trabajo puede tener mejores vías de comunicación. Hay gente en Cali que me quiere y que me necesita. Por lo pronto, mi trabajo será una prueba de que aún esas personas pueden confiar en mí. En “esas personas” están incluidos, naturalmente, tú y mi mamá, los únicos miembros de mi familia que aún me interesan verdaderamente.</p>

<p>Mi formación política, como ya lo habrás comprobado, será marxista. La causa de esa definición está, creo, algo explicada en las posiciones que describo en esta carta. Confío que esta carta, primera que te escribo en mi vida, a los 19 años, cuando ya me siento un hombre, una persona capaz de responder a cualquier situación que la labor que he elegido me presente, sirva para iniciar una relación atrofiada por una cultura ineficaz y engañosa como es la implementada por la burguesía.</p>

<p>Yo, Carlos Alberto, ya, felizmente, no puedo considerarme un burgués. Las personas con las que trabajo, converso, discuto y hago el amor tienen sus intereses en la clase que se beneficiará del cambio. Mi aspiración es que mi obra pueda ayudar en algo a que ese cambio se produzca cuanto antes.</p>

<p>Todo hombre debe fijar muy bien no tanto sus amigos, sino sus enemigos. Mis enemigos desde ya son todas las personas que se nieguen a cambiar. De ustedes, de ti y de mi mamá, yo quiero hacer los mejores amigos. Esa es mi proposición. De ustedes depende darme la respuesta.</p>

<p>Hasta luego, cariñosamente,</p>

<p><em>Andrés Caicedo.</em></p>]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/L5NGVAAPIFHZBH46NUAS72EXGA.jpg" type="image/jpeg" height="655" width="984">						<media:description type="plain"><![CDATA[Portada del libro &quot;Correspondencia 1970-1973&quot;, registro epistolar del escritor colombiano Andrés Caicedo.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Editorial Planeta Colombia</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Colombia confirma 8.037 nuevos casos de coronavirus este jueves 16 de julio]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/colombia-confirma-8-037-nuevos-casos-de-coronavirus-este-jueves-16-de-julio/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/colombia-confirma-8-037-nuevos-casos-de-coronavirus-este-jueves-16-de-julio/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Redacción Salud]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[El Ministerio de Salud confirmó que la cifra de muertos ascendió a 6.029.]]></description>
			<pubDate>Fri, 17 Jul 2020 02:17:12 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Ministerio de Salud informó que este jueves se reportaron 215 fallecidos y se procesaron 25.359 pruebas. Hasta la fecha se han registrado 173.206 casos de COVID-19 en el país.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/PQKPR5TVC5DZPLRMICN4Y6INTI.jpg" alt="Hasta la fecha se han registrado 173.206 casos de COVID-19 en el país." class="wp-image-404743" /><figcaption>Hasta la fecha se han registrado 173.206 casos de COVID-19 en el país.</figcaption></figure>

<p>El Ministerio de Salud informó que este jueves 16 de julio se confirmaron 8.037 nuevos casos de coronavirus, se registraron 215 fallecidos y 4.428 recuperados. Además, se procesaron 25.359 pruebas en las últimas 24 horas. (Puede leer:<a href="https://www.elespectador.com/noticias/salud/ultimos-casos-de-coronavirus-en-colombia-2/" target="_blank"> MinSalud reportó 5.271 casos nuevos de coronavirus</a>)</p>

<p>Los últimos casos registrados en el país fueron en: Bogotá 1767; Atlántico 996; Barranquilla 971; Antioquia 933; Cartagena 683; Valle 398; Cundinamarca 355; Suce 280; Nariño 254; Santa Marta 190; Tolima 141; Santader 110; Córdoba 108; Bolívar 103; Cesar 101; Guajira 95; Chocó 84; Cauca 81; Meta 70; Magdalena 62; Risaralda 54; Norte de Santander 51; Caquetá 41; Putumayo 27; Huila 25; Boyacá 20; Caldas 17; Amazonas 10; Casanare 5; Quindío 3; Guainía 1; y Arauca 1.</p>

<p>En cuanto a conglomerados, el ministerio aseguró que hay 649 en el país. Los territorios son: Amazonas, Antioquia (Ituango), Arauca, Atlántico, Barranquilla, Bogotá, Boyacá, Bolívar, Buenaventura, Caldas, Caquetá, Cartagena, Cauca, Cesar, Chocó, Córdoba, Cundinamarca, Huila, La Guajira, Magdalena, Meta, Nariño, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, San Andrés, Santa Marta, Santander, Sucre, Tolima, Valle, Vaupés, Vichada, Guaviare y Guainía.</p>

<p>Con estas cifras, el número de contagiados en el país asciende a 173.206, de los cuales 90.648 están activos. Además, hay 76.164 personas recuperadas y 6.029 fallecidos.</p>

<figure class="is-type-rich is-provider-twitter"><div>
https://twitter.com/MinSaludCol/status/1283890484159676416
</div></figure>

		<figure class="VideoYoutube">
			<iframe src="https://www.youtube.com/embed/g5e0rHea7ck" title="Video" width="640" height="360" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen loading="lazy"></iframe>
		</figure>
		]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/PQKPR5TVC5DZPLRMICN4Y6INTI.jpg" type="image/jpeg" height="655" width="984">						<media:description type="plain"><![CDATA[Hasta la fecha se han registrado 173.206 casos de COVID-19 en el país.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Agencia AFP</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[“We Are Who We Are”, la serie de Luca Guadagnino, llega a HBO en septiembre]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/we-are-who-we-are-la-serie-de-luca-guadagnino-llega-a-hbo-en-septiembre/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/we-are-who-we-are-la-serie-de-luca-guadagnino-llega-a-hbo-en-septiembre/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Agencia Europa Press]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[La ficción sigue a dos niños estadounidenses que viven en una base militar de EE.UU. en Italia y explora la amistad, el primer amor y la identidad.]]></description>
			<pubDate>Wed, 08 Jul 2020 16:30:49 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La ficción sigue a dos niños estadounidenses que viven en una base militar de EE.UU. en Italia y explora la amistad, el primer amor y la identidad.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/U3QKVZJR35HYDHHELCGMNXDWMQ.jpg" alt="Jack Dylan Grazer es uno de los protagonistas de &quot;We Are Who We Are&quot;." class="wp-image-386844" /><figcaption>Jack Dylan Grazer es uno de los protagonistas de "We Are Who We Are".</figcaption></figure>

<p><strong>Luca Guadagnino,</strong> director <em><strong>Call me by your name</strong></em><em> </em>y <em><strong>Suspiria</strong></em>, da el salto a la pequeña pantalla con <em><strong>We Are Who We Are</strong></em>, serie que llegará a HBO el próximo mes de septiembre.</p>

<p>La ficción sigue a dos niños estadounidenses que viven en una base militar de EE.UU. en Italia y explora la amistad, el primer amor y la identidad. El reparto incluye a <strong>Chloë Sevigny, Jack Dylan Grazer, Alice Braga, Jordan Kristine Seamón, Spence Moore II, Kid Cudi, Faith Alabi, Francesca Scorsese, Ben Taylor, Corey Knight, Tom Mercier y Sebastiano Pigazzi. </strong><a href="https://www.elespectador.com/entretenimiento/cine/jude-law-interpretara-al-capitan-garfio/" target="_blank">(Lea: Jude Law, cerca de interpretar al Capitán Garfio en nueva versión de “Peter Pan”)</a></p>

		<figure class="VideoYoutube">
			<iframe src="https://www.youtube.com/embed/zL_eSB5YaRg" title="We Are Who We Are: Coming September | HBO" width="640" height="360" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen loading="lazy"></iframe>
		</figure>
		

<p>Jack Dylan Grazer interpreta a Fraser, un joven tímido e introvertido de catorce años que se muda de Nueva York a una base militar en Véneto con sus madres, Sarah (Chloë Sevigny) y Maggie (Alice Braga), ambas en el ejército de EE. UU. Allí conoce a Caitlin, que ha vivido con su familia en la base durante varios años y habla italiano.</p>

<p>Caitlin <strong>es el eje central de su grupo de amigos</strong>, que incluye a Britney (Francesca Scorsese), una joven sexualmente desinhibida; Craig (Corey Knight), un soldado de unos veinte años; Sam (Ben Taylor), el novio posesivo de Caitlin y el hermano menor de Craig; Enrico (Sebastiano Pigazzi), un chico de 18 años de Veneto; y Valentina (Beatrice Barichella), una joven italiana.</p>

<p><em>We Are Who We Are </em>es una coproducción entre HBO y Sky, y Guadagnino ejerce como showrunner, director, guionista y productor ejecutivo. El realizador cuenta en su filmografía con títulos como <em>Yo soy el amor, Cegados por el sol</em>, el remake de <em>Suspiria </em>y la aclamada <em>Call me by your name</em>. Esta última, protagonizada por <strong>Timothée Chalamet y Armie Hammer</strong>, fue nominada en 2018 al Óscar en la categoría de Mejor película. El largometraje también obtuvo una candidatura a la estatuilla al mejor actor para Chalamet y se hizo con el galardón a mejor guion adaptado.</p>]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/U3QKVZJR35HYDHHELCGMNXDWMQ.jpg" type="image/jpeg" height="655" width="984">						<media:description type="plain"><![CDATA[Jack Dylan Grazer es uno de los protagonistas de &quot;We Are Who We Are&quot;.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">HBO</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Discursos de odio]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/discursos-de-odio/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/discursos-de-odio/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[José Obdulio Espejo Muñoz]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Todo discurso de odio tiene promotores. En Colombia, personas que continuamente hablan de paz y reconciliación, pero que sólo respiran rencor y persiguen a quienes no piensan igual que ellos.]]></description>
			<pubDate>Sat, 04 Jul 2020 17:51:15 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La violación de una niña de 13 años de la etnia emberá chamí en Risaralda, episodio en el que se vieron involucrados siete soldados de un batallón del Ejército Nacional, desató una campaña de odio contra el conjunto de la institución, especialmente, a través de las redes sociales.</p>

<p>Este hecho −repudiable desde donde se le mire− sucedió sólo una semana después de que seis uniformados perdieran la vida y ocho más resultaran heridos de gravedad en una acción de facto atribuida a las disidencias de las Farc en el sector de Puerto Lozada, entre Caquetá y Meta, pero donde no hubo respuesta similar de la sociedad indignada.</p>

<p>Tampoco pude atestiguar manifestaciones de ira y enojo en redes sociales en el caso de una menor indígena de 16 años que fue incorporada a la fuerza en las filas del ELN en Murindó, Antioquia, que perdió sus brazos y uno de sus ojos cuando sus reclutadores la obligaron a sembrar minas antipersonales.</p>

<p>Este otro episodio de violencia contra los niños, las niñas y los adolescentes de Colombia −ocurrido el pasado 23 de mayo− se conoció gracias a las denuncias del Alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, precisamente un día después de la masacre de los soldados en Puerto Lozada.</p>

<p>¿Por qué unos delitos causan reacciones virales de desaprobación y otros no? ¿La vida de seis soldados vale menos que la integridad y la honra de esta adolescente indígena? ¿Por qué su violación sí merece una campaña demandando justicia y no sucede igual con la menor indígena mutilada en Antioquia?</p>

<p>¿Cómo explicar esta doble moral de los colombianos? ¿Qué está pasando en nuestra sociedad? En esta dicotomía de principios y valores, ¿qué responsabilidad puede ser atribuible a las entidades responsables de la implementación del Acuerdo Final? ¿Podría afirmarse que en Colombia se dan los discursos de odio?</p>

<p>Sí es la respuesta a este último interrogante. Es una conducta contraria a derecho que no existe en nuestro ordenamiento jurídico, pero que merecería su estudio en el Congreso. Los legisladores de países como Estados Unidos y Sudáfrica definen el discurso de odio como el conjunto de palabras o expresiones premeditadas que difunden ideas de superioridad e inferioridad de casta o que intentan justificar la violencia, el odio o la discriminación contra personas, comunidades o grupos de personas basada en las características que les identifican (verbo y gracia, como los soldados y policías colombianos), así como la incitación a todo lo anterior.</p>

<p>Todo discurso de odio tiene promotores. En Colombia, personas que continuamente hablan de paz y reconciliación, pero que sólo respiran rencor y persiguen a quienes no piensan igual que ellos. Individuos que se caracterizan por exigir respeto y dignidad, pero que sólo dejan salir ponzoña de su boca. Adalides de la libertad de expresión, pero que abusan de este derecho constitucional para acallar la voz de quien no comulga con sus ideas.</p>

<p>Petro, Cepeda, Córdoba, Robledo y Mendoza, son apellidos que están detrás de los discursos de odio en contra de los uniformados colombianos. Todos ellos se amparan en el artículo 20 de la Constitución y lo utilizan cual patente de corso para salirse con las suyas. De la cuenta de Twitter del senador Iván Cepeda, por ejemplo, salió la siguiente perla: "Pasan los días y los militares violadores siguen hospedados en guarnición militar". Los mensajes de rechazo a este trino no se hicieron esperar, al punto que el autor tuvo que bloquear centenares de ellos con la herramienta que provee esta red social a sus usuarios.</p>

<p>De este universo de mensajes quisiera detenerme en uno que salió de una de las instancias del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, Sivjrnr. En un comunicado publicado en el sitio web de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, CEV, se lee: “La (Comisión) rechaza con dolor e indignación la violación de la niña embera katio por ocho “machos” del Ejército en un acto brutal que ataca la dignidad de la niña, la mujer y del pueblo embera. Este acto levanta interrogantes sobre la moral en el Ejército...”</p>

<p>Quisiera creer que Francisco De Roux jamás autorizaría la publicación de un comunicado con tan alto contenido sexista, que, además, estigmatiza a toda una institución y generaliza comportamientos individuales como propios del colectivo. El uso del vocablo "machos" tiene implícita la intención de ofender, busca generar odio y denota sesgo ideológico. De ser así, ¿qué podríamos esperar los colombianos de quien debe ser arquetipo de imparcialidad en la confección de la verdad del conflicto cuando no oculta su sesgo e identidad ideológica?</p>

<p>La serie web ‘Matarife’, de Daniel Mendoza, y el documental online ‘Operación Jaque: una jugada no tan maestra’, de Gonzalo Guillen, son otra forma de promover el discurso de odio contra los integrantes de la Fuerza Pública. Empleando vocablos como “al parecer”, “hubieran”, “habrían” y “podrían”, ambos periodistas dan rienda suelta a sus caricaturescas teorías conspirativas y de paso pisotean la honra de todo aquello que huela a uniforme.</p>

<p>Escucho hablar sobre las bodegas uribistas y sus recurrentes ataques contra los sectores opositores en Colombia, pero nada sobre cómo se articulan y viralizan mensajes online que pregonan el odio a soldados y policías. De este maremágnum de piezas gráficas recuerdo una bastante elaborada, en la que una docena de manos tocan el cuerpo de una niña tendida en el piso; el fondo y las figuras de la composición recrean los pixeles y los tonos verdes del uniforme camuflado del Ejército.</p>

<p>Es claro que mensajes como estos −a los que se suma el trino canalla del expresidente Ernesto Samper− explicarían el porqué de los recientes ataques aleves y con la intención de lesionar gravemente e incluso matar a los uniformados en el marco de legítimas protestas sociales de campesinos, indígenas, estudiantes y ciudadanos inconformes. Es simple: tarde que temprano los discursos de odio hacen que sus seguidores cometan crímenes de odio como en Ruanda.</p>]]></content:encoded>
					</item>
									<item>
			<title><![CDATA[En la intemperie: así viven los venezolanos en la autopista Norte]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/en-la-intemperie-asi-viven-los-venezolanos-en-la-autopista-norte/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/en-la-intemperie-asi-viven-los-venezolanos-en-la-autopista-norte/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Harold Cortés]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Viven en el separador de la autopista con 195, a la espera de que les vendan un pasaje para regresar a su país, pero las fronteras siguen cerradas.]]></description>
			<pubDate>Fri, 23 Jul 2021 20:55:33 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Son las 7:00 de la noche y el frío de la capital se empieza a meter por los huesos. En medio de la oscuridad se ven siluetas de hombres y mujeres que, desde el pasado 26 de mayo, construyeron tiendas de plástico y palos para vivir en el separador de la autopista Norte con calle 195, a la espera de que las autoridades migratorias autoricen un viaje para regresar a Venezuela, de donde salieron hace un año huyendo de la crisis.</p>

<p>Son casi 470 personas, entre ellas 115 niños, quince adultos mayores y quince embarazadas. Antes de la cuarentena, no estaba en sus planes vivir a la intemperie, a pocos metros de la Terminal Norte, en una zona húmeda donde los zancudos son implacables y el ruido de los carros es ensordecedor. La mayoría llegó a Bogotá persiguiendo sueños, pero la suerte los abandonó en el camino.</p>

<p>Al hablar con Bertriz Terán, una mujer de treinta años, de 1,50 metros de estatura, quien asumió el liderazgo de los migrantes, se puede comprender cómo llegaron a esta situación. Muchos trabajaban hasta que la pandemia llegó y arrasó con sus empleos. Sin recursos, tuvieron que desalojar las viviendas en arriendo y, con el poco dinero ahorrado, viajaron hasta la Terminal para devolverse a su país. “Allá podemos pasar hambre, pero tenemos techo”, explica Wílmer González, uno de los migrantes.</p>

<p>Aquel lugar, en el que llevan más de una semana, parece un albergue militar, en medio del bosque. Hay unas 39 carpas que albergan a familias enteras. No hay baños ni elementos de protección contra el coronavirus ni los insectos y muchos aprovechan el agua de una quebrada, que se formó por las lluvias de los últimos días, para lavarse los dientes y asearse.</p>

<p>Cuando cae la noche, una preocupación más los invade: en varias ocasiones han intentado robarlos y hasta un hombre, ajeno al grupo, fue atrapado mientras intentaba abusar de una adolescente. Terán comenta que desde el 28 de mayo la Policía se presenta en el día, para vigilar lo que ocurre en el lugar. En cuanto al sustento diario, dependen de las donaciones de los conductores.</p>

<p>Esta noche, una persona les donó un mercado con veinte libras de arroz, diez libras de fríjoles, quince paquetes de espaguetis, latas de atún y huevos. Bertriz, quien en sus mejores tiempos perteneció al cuerpo de oficiales de la Policía Científica de Venezuela, explica que tienen un protocolo para repartir la comida equitativamente, según el número de familias. Y, ¿pueden cocinar?, se le pregunta. “Un sargento de la Policía muy querido se va con unos muchachos para que cocinen y ellos traen todo preparado. Hoy comimos huevos revueltos con chicharrón”, dice.</p>

<p>Mientras reparten la comida, un hombre de piel trigueña, robusto y con una barba tan larga que se desborda del tapabocas, explica que vivir en estas condiciones ha sido difícil. Su nombre es Wálter Cárdenas, tiene 61 años y está en el albergue con su hijo Guillermo, a la espera de que les autoricen el viaje.</p>

<p>“Estar aquí es terrible. Estas son condiciones inhumanas. Los primeros días no había nadie y tuvimos que dormir en el suelo. Un señor se conmovió y nos prestó una carpa. La mayoría de los que estamos aquí fuimos desalojados de las viviendas”, dice entre suspiros.</p>

<p>Al escuchar a Wálter, una mujer con seis meses de embarazo y tres hijos menores de ocho años se acerca y añade: “Es difícil, porque yo no tengo el dinero completo para los pasajes. Tengo $250.000 y el pasaje de los dos niños mayores vale $150.000 cada uno, y el mío $180.000”. Luego, señala el diminuto rostro de su hija menor, salpicado de ronchas: “Hemos pasado frío, a la niña me la han picado los zancudos”, dice.</p>

<p><strong>El trasfondo</strong></p>

<p>Su drama empezó una vez Migración Colombia, la Alcaldía de Bogotá y la Terminal Satélite Norte habilitaron los corredores humanitarios el 13 de mayo, para regresar en buses a su país. La dinámica era sencilla: los viajeros debían inscribirse en una página web y luego esperar una llamada para saber la fecha y hora de salida, una vez compraran el pasaje con una empresa de buses intermunicipales.</p>

<p>Según datos de la Terminal Norte, al menos 1.600 personas lograron viajar. Por día, desde la central de transportes salían cerca 140 personas repartidas en siete buses, pero el 28 de mayo, la central recibió la instrucción de Migración de cancelar la operación por el cierre de la frontera con Venezuela, por orden de ese país.</p>

<p>Juan Francisco Espinosa Palacios, director de Migración Colombia, explica que la entidad tiene limitaciones para facilitar el retorno de venezolanos a su país, pues dependen de la capacidad que Venezuela tiene de recibir a sus propios ciudadanos. “Recientemente, por la frontera con Arauca, Venezuela restringió el ingreso de sus connacionales a tres días en la semana: lunes, miércoles y viernes. Esto pasa porque también está lidiando con la pandemia y tiene un grupo de venezolanos al otro lado, a quienes les está prestando el respectivo auxilio”, explica.</p>

<p>Espinosa agrega que, hasta hace dos semanas, Migración logró un acuerdo con Venezuela para pasar a más de las 300 personas diarias. Sin embargo, en estos momentos él estaría recibiendo apenas ochenta personas los días habilitados, por lo que desde el Gobierno se dio la orden de restringir, dentro del país, las operaciones de retorno, para no desbordar la situación en Villa del Rosario y Cúcuta, en Norte de Santander, el departamento de Arauca y Maicao, en La Guajira. Según Migración Colombia, se estima que desde el 14 de marzo, semana en la que se decretó la cuarentena, hasta el 28 de mayo, 71.052 venezolanos pudieron regresar, lo que representa el 3,9 % de los 1,8 millones de venezolanos que viven en el país.</p>

<p>En cuanto a los venezolanos represados en Bogotá, Javier Veloza Díaz, coordinador de Finanzas del Terminal Norte, declara que, desde que se habilitó la plataforma para el registro de migrantes, 17.000 venezolanos se inscribieron, de los cuales solo un reducido porcentaje pudo viajar. En este momento, Veloza explica que “no se están vendiendo tiquetes ni tenemos habilitados los canales de ‘call center’”. Así las cosas, solo 101 personas alcanzaron a comprar sus pasajes, antes de que se cancelara la operación. Veloza comenta que están en las instalaciones de la Terminal y a diario se les hace tamizaje, siguiendo los protocolos de bioseguridad. A su vez, se les ha brindado servicio de baño y duchas y, con la Secretaría de Gobierno, se han adelantado ayudas que contienen una ración alimentaria y “kits” de aseo.</p>

<p>Sin embargo, a pocos metros, las esperanzas de docenas de familias de venezolanos, que ansían una respuesta, persisten. Para ayudarles en la espera, la Secretaría de Integración les ha venido ofreciendo ayudas, que incluyen kits de aseo, asistencia psicosocial y alojamiento, a través de Acnur, pero señalan que los migrantes, en muchos casos, rechazan las ayudas, pues lo que piden es volver a casa.</p>

<p>El panorama para Bertriz Terán, la mujer que lidera a estos viajeros, es oscuro, como la noche que arropa este albergue en medio de la autopista Norte. Ella sueña con que se acabe la cuarentena. Guarda la esperanza de que el lunes (8 de junio) se encuentre con sus padres y sus hermanos en su país, en donde podrá terminar sus estudios en derecho y, con suerte, crear organizaciones para ayudar a quienes estén en su misma situación. Lo que no sabe ella, mientras corre de un lado a otro para atender a las familias, es que, según Migración, la frontera no se abriría hasta julio, dejándolos a la intemperie varias semanas más.</p>

<figure class="size-full"><img src="https://elespectador.rt.gw/wp-content/uploads/elespectador/BWUAZ4KBDBG4VFMGSWGUZRSIKI.jpg" alt="Venezolanos en autopista norte" class="wp-image-314401" /><figcaption>Venezolanos en autopista norte</figcaption></figure>]]></content:encoded>
						<media:content url="https://cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elespectador/BWUAZ4KBDBG4VFMGSWGUZRSIKI.jpg" type="image/jpeg" height="603" width="800">						<media:description type="plain"><![CDATA[Venezolanos en autopista norte]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">JOSE VARGAS ESGUERRA</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[La intimidad bajo las “chuzadas”]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/la-intimidad-bajo-las-chuzadas/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/la-intimidad-bajo-las-chuzadas/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Kenneth Burbano Villamarín]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Las interceptaciones y seguimientos ilegales a periodistas, defensores de derechos humanos, políticos, líderes sociales, funcionarios públicos y a cuanta persona que se considere enemiga u opositora, se constituye en una práctica en Colombia de la que no se escapan ni los magistrados.]]></description>
			<pubDate>Sun, 06 Jun 2021 09:30:25 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las interceptaciones y seguimientos ilegales a periodistas, defensores de derechos humanos, políticos, líderes sociales, funcionarios públicos y a cuanta persona que se considere enemiga u opositora, se constituye en una práctica en Colombia de la que no se escapan ni los magistrados. Es como si la sal se hubiese corrompido, ocurrió con el DAS y hoy en la inteligencia del Ejército; la comisión de graves delitos por miembros de la Fuerza Pública no es nueva, las estremecedoras ejecuciones extrajudiciales, las contrataciones no ajustadas a la ley, los vínculos con paramilitares, narcotraficantes y otros delincuentes, son prueba de ello. En una organización militar donde la doctrina y la solidaridad de cuerpo hace parte de su identidad, resulta inverosímil que se trate de unas pocas “manzanas podridas” que actúan sin control; la exigencia, el favorecimiento, la complicidad con los mandos de la propia fuerza, así como su vínculo de subordinación con la dirigencia gubernamental, parece inescindible.</p>

<p>Desde luego, no son todos los miembros de las instituciones castrenses; pero, escándalo tras escándalo, sigue el anuncio de medidas contundentes contra la corrupción por parte del Gobierno, algunas desvinculaciones, se dispone llegar hasta las últimas consecuencias, pero no se sabe quién dio esas órdenes. ¿Para qué y para quién estaba dirigida la información? Las investigaciones avanzan al ritmo de nuestra justicia, es decir: ahí vamos.</p>

<p><em><strong>(Le puede interesar: </strong></em><a href="https://www.elespectador.com/colombia2020/opinion/asi-responde-el-ejercito-quienes-lo-cuestionan-columna-917561"><em><strong>Así responde el Ejército a quienes lo cuestionan</strong></em></a><em><strong>)</strong></em></p>

<p>Para algunos integrantes de la Fuerza Pública nada se hace por iniciativa propia, ni siquiera el cumplimiento del deber: se viste igual, se habla igual, se dan explicaciones con el mismo libreto, lo que media son las órdenes y en muchas ocasiones la obediencia es ciega, posiblemente condicionada por la “lealtad”, la dependencia o el miedo. Como cuando se piden bajas dentro o fuera de combate o se dispone mejorar las estadísticas como sea, todo el mundo sabe lo que pasa internamente, nadie lo cuestiona y los jefes no aceptan su responsabilidad, pero finalmente esas son las órdenes. Las cosas nunca han estado bien, pero cuando se agudizan las divisiones dentro de la Fuerza Pública, por posiciones, por ejemplo, frente al Acuerdo de Paz o el manejo de los dineros o recursos, salen a flote las violaciones a los derechos humanos, “se saben las verdades” producidas por las rivalidades, y todo esto se hace visible por denuncias externas como las de los medios de comunicación, no por los procesos de depuración, autoevaluación o control interno.</p>

<p>Aparte de todo este entramado judicial, disciplinario y funcional, las interceptaciones ilegales o las chuzadas, como se conoce comúnmente, son conductas criminales muy lesivas para las personas, inclusive la interceptaciones ordenadas por los jueces cuando no se manejan adecuadamente. Es un buen momento para volver sobre el derecho a la intimidad de quienes son víctimas de estas conductas criminales. Las personas están desprotegidas ante interferencias, investigaciones o divulgaciones ilegítimas de su vida privada; como lo dice el sentir común, vale la pena ponerse por un momento en los zapatos del otro: ¿qué sentiría cada uno de nosotros si descubre que lo están escuchando, vigilando o siguiendo en todo lo que dice y hace, tanto profesionalmente como en su vida familiar? Sin duda, es algo nada deseable y peligroso.</p>

<p><em><strong>(Lea también: </strong></em><a href="https://www.elespectador.com/colombia2020/petroleras-y-mineras-financian-la-fuerza-publica-y-la-fiscalia-articulo-917617"><em><strong>Petroleras y mineras financian a la Fuerza Pública y a la Fiscalía</strong></em></a><em><strong>)</strong></em></p>

<p>El derecho a la intimidad tiene un doble carácter, como arbitrio faculta a la persona para adoptar en su esfera más profunda y reservada las orientaciones y conductas sobre su modo de vida, y como inviolabilidad, que los asuntos de su vida privada no serán expuestos al conocimiento de extraños. El derecho a la intimidad es una dimensión de la esfera de la libertad individual igualmente protegida por la Constitución y los tratados internacionales sobre derechos humanos.</p>

<p>Dado que la vulneración a la intimidad y a la libertad en Colombia tras la realización de las “chuzadas” se viene prolongando en el tiempo y como los mensajes del Gobierno y algunos legisladores es que hay “enemigos de la democracia” gente que no deja gobernar, aliados de los terroristas, estás practicas se consideran comunes, ya no sorprenden y para ciertos sectores “están justificadas”, resulta imperiosa la acción ciudadana en defensa de estos derechos humanos, reclamar la salvaguarda judicial y exigir acciones y respuestas rápidas y concretas.</p>]]></content:encoded>
					</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Sexualidad sin misterios]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/sexualidad-sin-misterios/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/sexualidad-sin-misterios/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Adriana Cooper]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[El salón está lleno. Al fondo una luz tenue ilumina a una profesora joven y delicada. Las asistentes entran una a una, con sigilo. Tal vez es la intención de no ser vistas o reconocidas. Es Medellín, aún hay cierta vergüenza para hablar de estos temas y todavía interesa el qué dirán. El curso de sexo empieza y la profesora habla claro, da recomendaciones, responde preguntas, revela una historia personal y sostiene un bombón verde fluorescente para explicar con certeza y sobriedad algunos ejercicios. Dos horas más tarde, el evento termina y el silencio se ha ido: las mujeres agradecen, intercambian números de celular y compran algunos artículos. Todo sucede en Pink Secret, un lugar donde, dicen, se vive la “sexualidad sin misterios”.]]></description>
			<pubDate>Thu, 14 May 2020 05:00:41 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El salón está lleno. Al fondo una luz tenue ilumina a una profesora joven y delicada. Las asistentes entran una a una, con sigilo. Tal vez es la intención de no ser vistas o reconocidas. Es Medellín, aún hay cierta vergüenza para hablar de estos temas y todavía interesa el qué dirán. El curso de sexo empieza y la profesora habla claro, da recomendaciones, responde preguntas, revela una historia personal y sostiene un bombón verde fluorescente para explicar con certeza y sobriedad algunos ejercicios. Dos horas más tarde, el evento termina y el silencio se ha ido: las mujeres agradecen, intercambian números de celular y compran algunos artículos. Todo sucede en Pink Secret, un lugar donde, dicen, se vive la “sexualidad sin misterios”.</p>

<p>Meses después y ante el confinamiento impuesto por este virus puritano que impide tocar, el salón está vacío. Sin embargo, ha aumentado el número de interesados en sus talleres virtuales y productos. Otros llegan hasta la cuenta de Instagram para escuchar a la sexóloga Ana Giraldo, su creadora, hablar del cuerpo con certeza y espontaneidad. Lo sucedido aquí es similar a lo ocurrido en otros países. En España subieron las ventas de artículos sexuales en un 50 %, en Italia en un 60 % y en Canadá se duplicaron. Según los entrevistados en el exterior, la cercanía con la muerte y adversidad aumenta en muchos el deseo de sentirse vivo, sentir el cuerpo o soltar los tabúes.</p>

<p>La historia de Pink Secret comenzó en el 2009 cuando Ana Giraldo creó este lugar para ayudar a otros a vivir su sexualidad de la forma decidida. Su historia fue la de muchos: estudió en un colegio religioso, escuchó a otros sugerir ser una dama en la calle y buena en la cama (sin explicar exactamente cómo) y se movió en esa sociedad paisa estoica y conservadora que hablaba de contención o aplazar gustos y tan bien descrita por Pedro Adrián Zuluaga en su libro “Qué es ser antioqueño”.</p>

<p>Después de una década, esta sexóloga y alumna de la reconocida terapeuta Esther Perel considera que la mayoría de las personas desconocen su cuerpo, placer y deseo. Opina que la educación sexual es escasa, se enfoca en el silencio o la represión (qué hacer para evitar un embarazo) y se inspira en la pornografía y sus lugares comunes mientras deja afuera otras realidades. A esto se suma la existencia de una “filosofía falocentrista” donde el considerado protagonista de la anatomía masculina gobierna muchos aspectos de la vida e impone presiones en hombres y mujeres. Para ella, ese órgano es solo una “herramienta más” en el tema de la sexualidad y esto es uno de los aspectos que quiere enseñar. En sus cursos explica por qué el sexo es más que un tamaño determinado, una posición, una medida corporal o un final específico. También educa a las familias para liberarse de estereotipos copiados y pegados de generación en generación.</p>

<p>Para Ana Giraldo, la cuarentena y su futuro pueden ser una oportunidad de vivir otras experiencias con otros aunque no los veamos. En esta cultura latina que glorifica el tamaño y la apariencia, admira el macho alfa capaz de tener muchas opciones al tiempo mientras mira con recelo a las mujeres con ideas o iniciativas distintas, las ideas de Ana Giraldo son otra definición de libertad.</p>]]></content:encoded>
					</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Multipliquemos el Distrito Grafiti]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/multipliquemos-el-distrito-grafiti/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/multipliquemos-el-distrito-grafiti/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Juan David Zuloaga D.]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Tras una intervención del colectivo colombiano Vértigo Graffiti en el distrito mural de Wynwood en Miami, titulada Generación perdida, Camilo Fidel López, director del proyecto, consideró buena idea que Bogotá tuviese un escenario que congregase muchas y muy variadas manifestaciones del arte urbano, como consecuencia natural del florecimiento de dicho movimiento en la capital.]]></description>
			<pubDate>Thu, 14 May 2020 05:00:28 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tras una intervención del colectivo colombiano Vértigo Graffiti en el distrito mural de Wynwood en Miami, titulada <em>Generación perdida</em>, Camilo Fidel López, director del proyecto, consideró buena idea que Bogotá tuviese un escenario que congregase muchas y muy variadas manifestaciones del arte urbano, como consecuencia natural del florecimiento de dicho movimiento en la capital.</p>

<p>Se trataba de crear un espacio que convocara a todos los actores que, desde sectores muy diversos, confluyen en la práctica de este tipo de arte mural: el gobierno, los grafiteros, la comunidad y la empresa privada.</p>

<p>En el año 2016 Vértigo Graffiti presentó el proyecto a la Alcaldía Mayor de Bogotá, en su momento en cabeza de Enrique Peñalosa, y a la Secretaría de Cultura de la capital al mando de María Claudia López. Como complemento de ese gran espacio de exposición al aire libre se creyó conveniente que la estación de Transmilenio aledaña llevase por nombre Distrito Grafiti, como terminó ocurriendo.</p>

<p>Se pensó en Puente Aranda como un lugar idóneo para la realización de la iniciativa porque es una localidad con poco acceso a las ofertas culturales y artísticas de la ciudad, y con problemas de diversa índole (incluidos unos índices altísimos de contaminación), pero en la que había acceso a servicio público de transporte y a la red de ciclorrutas. La propuesta vislumbró la necesidad de crear un espacio que no conociese barreras para ninguna persona y en el que tampoco fuese necesario un guía turístico que orientara la visita.</p>

<p>Con estas consideraciones sobre la mesa se planteó una estrategia que se ha ido matizando con el transcurrir de los años, pues el festival que organiza el Distrito Grafiti para la realización de murales ya conoce cuatro ediciones. Este espacio de arte y cultura encontró el apoyo decidido de la Alcaldía Mayor y de IDARTES, y es hoy una realidad que recorren locales y extranjeros de todas las latitudes del mundo. Artistas de todas las Américas, del medio y del lejano Oriente han plasmado sus preocupaciones, muchas veces con fuerte y comprometido carácter político, para complementar, de este modo, el relato de Bogotá; la manera en que se lee y se comprende a sí misma.</p>

<p>Distrito Grafiti ha terminado por constituirse no sólo como un correlato, muchas veces discorde, del poder oficial, sino como un escenario de confrontación emocional. Concita, entonces, el noble empeño de transfigurarse en lugar de análisis y de introspección emocional de la ciudadanía, en donde, de cierto modo, el observador termina también por sentirse observado.</p>

<p>Es evidente que la ciudad necesita muchos espacios de esta naturaleza, y no sólo por medio de los murales, sino también a través del transporte público, para que esta confrontación emocional que se da en el arte irradie por toda la ciudad.</p>

<p>Hoy, que por causa de la pandemia las calles están semivacías y ahora que muchos colectivos necesitan el apoyo decidido del gobierno y del empresariado del país, parece buen momento para invitar a los artistas urbanos a emprender proyectos ambiciosos y perdurables.</p>

<p>@D_Zuloaga, atalaya.espectador@gmail.com</p>]]></content:encoded>
					</item>
									<item>
			<title><![CDATA[La comida en tiempos de pandemia]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/la-comida-en-tiempos-de-pandemia/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/la-comida-en-tiempos-de-pandemia/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Ospina]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Millones de personas en Colombia y en el mundo hemos redescubierto en estos tiempos el sentido y la fragilidad de la vida. Han resurgido prioridades y preocupaciones de las sociedades y de las personas que estaban sepultadas en la danza de las superficialidades, inmediateces y sandeces que habían logrado copar el horizonte de vida.]]></description>
			<pubDate>Thu, 14 May 2020 05:00:19 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Millones de personas en Colombia y en el mundo hemos redescubierto en estos tiempos el sentido y la fragilidad de la vida. Han resurgido prioridades y preocupaciones de las sociedades y de las personas que estaban sepultadas en la danza de las superficialidades, inmediateces y sandeces que habían logrado copar el horizonte de vida.</p>

<p>Regresan a la escena verdades y reclamos reales y no de apariencia: la salud, la alimentación y el medio ambiente, el trípode que sostiene a la vida. Hoy se empieza a entender que por encima de cualquier consideración económica de competitividad o de lo que sea, deben ser garantizados por la sociedad misma, sin depender de terceros países para ello. Son dimensiones vitales que hacen parte de los conceptos de soberanía y seguridad nacional, los aportes externos son siempre un complemento y nunca un sustituto de lo interno, de lo nacional, de lo propio; dejando claro que, en lo referente a salud y medio ambiente, las fronteras nacionales son inexistentes.</p>

<p>La pandemia vuelve a colocar la agricultura frente a su tarea - su función primigenia, la que le dio nacimiento hace milenios: producir alimentos para satisfacer las necesidades nacionales. A un segundo plano pasarían las imposiciones, surgidas en el último medio siglo de priorizar la producción de materias primas para la industria y de “commodities” para la exportación y con los desvalorizados dólares recibidos en pago comprar la comida para los colombianos, mendigada en unos mercados internacionales controlados por vendedores transnacionales oligopólicos ; mercados especulativos sometidos a avatares incontrolables, frente a los cuales no queda sino inclinar la cabeza y contar las monedas para pagar el precio que impongan.</p>

<p>Hablamos de una comida que en un 60% cultivan los pequeños y de la cual más de la mitad se pierde, debe botarse, por absurdas y subsanables deficiencias en el mercadeo –desde la ausencia de las vías terciarias para conectar la vereda con el pueblo, la falta de procesos de postcosecha para organizar y valorizar el trabajo campesino, cadenas de frío, información de mercado que les llegue al celular para que no salgan al mercado a que los masacren y les cueste más el flete que lo que les pagan; romper la cadena de vampiros de la intermediación de donde el productor campesino, aislado y desorganizado sale desplumado y literalmente anémico, para lo cual la asociación y la información de mercado son el único antídoto conocido.</p>

<p>El mercadeo de la producción campesina, que es producción de comida, es la urgencia mayor para garantizar la seguridad alimentaria y condición de supervivencia y avance de los campesinos, especialmente los que están en los territorios del postconflicto y en la lucha por escaparse de las garras asesinas del narcotráfico, pues sin comercialización organizada y efectiva, no hay sustitución de cultivos que sobreviva.</p>

<p>Luego vendrán las otras tareas y compromisos rurales, pero sin sacar estas adelante y ahora, al amparo de las urgencias y replanteamientos nacidos de la pandemia, serían tan estériles en su capacidad de transformar a esos campesinos y sus comunidades, como lo es el latido del perro a la luna. Insistamos en el punto, son acciones que se articulan con el esfuerzo por liberar a los colombianos de una amenaza de crisis alimentaria como sobremesa del coronavirus. Menos discusión y más acción, que la crisis no da espera.</p>]]></content:encoded>
					</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Un día en la cuarentena de…]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/un-dia-en-la-cuarentena-de/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/un-dia-en-la-cuarentena-de/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Cristo García Tapia]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Soy de los que cree en los razonamientos de Morgan y Bachofen, acerca de la existencia de un periodo de la humanidad, la sociedad matriarcal, en el cual la mujer era preponderante y se constituía en el núcleo articulador de la familia y de la organización social en su conjunto, de la política y la economía, de la moral, la religión y la administración de justicia, entre otros de sus liderazgos.]]></description>
			<pubDate>Thu, 14 May 2020 05:00:14 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Soy de los que cree en los razonamientos de Morgan y Bachofen, acerca de la existencia de un periodo de la humanidad, la <strong>sociedad matriarcal</strong>, en el cual la mujer era preponderante y se constituía en el núcleo articulador de la familia y de la organización social en su conjunto, de la política y la economía, de la moral, la religión y la administración de justicia, entre otros de sus liderazgos.</p>

<p>Fueron ellas, las mujeres, quienes, al igual que a los hijos, alumbraron el mundo en sus albores, organizándolo, orientándolo y conduciéndolo por la senda de su crecimiento y desarrollo, hasta cuando el “derrocamiento del derecho materno”, como consecuencia del aumento de la riqueza y del cambio de genero de vida, dio paso al dominio del padre y a su supremacía en la dirección de la familia y el hogar.</p>

<p>Desde entonces, con la “gran derrota histórica del sexo femenino”, la mujer fue relegada y degradada en su papel protagónico, pasando al de simple servidora en el hogar: la crianza de los hijos, el trabajo doméstico no remunerado y el cuidado de niños, ancianos y enfermos.</p>

<p>Cuanto nunca imaginaron los hombres a lo largo de la historia que ha corrido bajo los puentes desde entonces, es que, en el pico más alto del <strong>patriarcado</strong>, una peste, entre tantas que ha padecido la humanidad, le restaría un poco a la mujer esa carga onerosa de servidumbre perpetua de trabajo doméstico y afines, sufrida por los siglos de los siglos.</p>

<p>Así las cosas, no está demás registrar en esta columna que tanto, en la cuarentena transcurrida, han aligerado la carga de sus mujeres, algunos, entre tantos, de mis entrañables amigos urbanos:</p>

<p><strong>Antonio Hernández Gamarra</strong>, de Sincé, Sucre; vive en Santa Marta, fue Contralor General de la Republica, Ministro de Agricultura y codirector del Banco de la República, arranca a las 6 de la mañana con sus labores de casero: <em>lavo, con una máquina, los platos del día anterior, barro y sacudo la casa y los muebles; por la tarde, riego las matas y hago jardinería en compañía de Julieta, mi nieta de nueve años…La cosa no es fácil, sobre todo, esta de adaptarse a la “nueva normalidad” y comprobar la “inutilidad” de nuestros conocimientos… pero ahí vamos… </em></p>

<p><strong>Jaime de la Ossa Velásquez</strong>, PhD en Biología, Rector de la Universidad de Sucre: <em>me levanto a construir un día lleno de límites, después de soñar con los recuerdos, un poco antes que la chamaría cante en el poste de la esquina de mi casa… hago el mercado una vez por semana, cocino sábado y domingo, me encargo de la ropa sucia de cada día y de organizar carnes y verduras para la semana…Si esto se alarga, temo que mis privilegios domésticos varíen…</em></p>

<p><strong>Cristian García García</strong>, Economista, MBA en Administración de Negocios, Especialista en Administración Financiera, Empresario; vive en Sincelejo, es separado, <strong>millenials</strong>, lo acompañan Isaac David y Matías David, sus hijos de diez y doce años: <em>tres veces al día cocino, tres veces lavo platos; tres veces a la semana hago aseo de escoba y trapero en el apartamento, dos veces lavo la ropa de mis hijos y la mía…para variar, apoyo las clases virtuales de mis muchachitos y la atención de mis negocios y trabajo. Hay días que se vuelven fastidiosas mis labores de casero, pero son ineludibles…</em></p>

<p><strong>Adolfo Meisel Roca</strong>, Economista, Rector de la Universidad del Norte, PhD en Economía, Magister en Sociología, ex Codirector del Banco de la República, vive en Barranquilla: <em>ahora trabajo más que antes: lavo platos, hago el mercado los sábados, vía celular, por las restricciones de movilidad… dicto clases virtuales y paso más horas en el computador…</em></p>

<p><strong>Germán Bula Escobar</strong>, de Montería, Córdoba, Magistrado del Consejo de Estado, ex Ministro de Educación Nacional, vive en Bogotá: entreverados en la semana son los oficios caseros de German Alberto: <em>preparar el desayuno y lavar la loza, luego,</em> <em>hacer mecha, trapo y “aspiración”, incluidas, a veces, las alfombras de todo el apartamento; adicionalmente, las “proposiciones y varios” que resulten relacionadas; y, desde luego, atender las salas varias del despacho…</em></p>

<p><strong>Fernando Bernal, </strong>PhD en Sociología, vive en Bogotá: <em>después de contemplar una quebrada que baja de la montaña, hablamos de la logística del día con mi mujer… de la división de las tareas, ese espacio de tiempo para conmoverme con su bondad para conmigo, su mamá y nuestra hija…preparo muchas recetas de cocina, algunas quemadas, incomibles…y otra vez, la “división” seria de los turnos del lavado de platos…Esta pesadilla cambió mucho nuestras vidas…es una verdadera incógnita lo que vendrá.</em></p>

<p>Entre tanto, al caer la tarde, Betty deja oír su voz en el instante que pulso los caracteres finales de esta columna: <em>Mijo, ahora que acabes de escribir, le pasas la escoba y el trapero a los baños, lavas tus interiores, medias y pañuelos, y mueles dos libras de ajonjolí que tosté esta mañana…</em></p>

<p><em>* Poeta.</em></p>

<p>@CristoGarciaTapia</p>]]></content:encoded>
					</item>
									<item>
			<title><![CDATA[¿Y la firma pa cuándo, ministra Suárez?]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/y-la-firma-pa-cuando-ministra-suarez/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/y-la-firma-pa-cuando-ministra-suarez/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Sevillano]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[De nada le sirve a Tumaco tener una producción de palma de cera con casi 20.000 hectáreas cultivadas y una actividad pesquera de la que dependen aproximadamente 5.000 familias, si en su territorio no se aprovecha en mayor medida la condición de ser puerto petrolero.]]></description>
			<pubDate>Thu, 14 May 2020 05:00:10 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De nada le sirve a Tumaco tener una producción de palma de cera con casi 20.000 hectáreas cultivadas y una actividad pesquera de la que dependen aproximadamente 5.000 familias, si en su territorio no se aprovecha en mayor medida la condición de ser puerto petrolero.</p>

<p>Todos sabemos la situación de pobreza en la que viven la mayoría de los habitantes de Tumaco y las poblaciones cercanas. Es un municipio donde aproximadamente el 48,7 % de la población urbana y el 48, 6 % de la población rural tienen sus necesidades básicas insatisfechas, la cobertura de salud y educación es mínima, el descuido y el abandono son evidentes.</p>

<p>Es por esto que, además de las actuaciones estatales que se requieren para configurar una verdadera y constante presencia institucional en el territorio, se necesita incentivar en mayor medida la inversión de la empresa privada, para que esta sirva como fuente de empleos dignos a sus habitantes. No puedo negar que se ha intentado, pero tampoco puedo desconocer que ha hecho falta voluntad de parte del Gobierno nacional para agilizar las acciones, que le permitan al municipio aumentar su productividad económica.</p>

<p>Por lo anterior, resulta urgente que la ministra de Minas y Energía, María Fernanda Suárez, ya que no ha querido dar cumplimiento a la orden del Consejo de Estado que levantó la medida cautelar impuesta por el Tribunal Administrativo de Nariño, con la que suspendía el plan de abastecimiento desde Tumaco hacia los demás municipios del departamento, contemplado en la resolución 311031 de 2017, agilice entonces el trámite de la firma de la nueva resolución, para que esta actividad se haga en 29 de los 64 municipios de Nariño, como lo contempla el borrador de la misma.</p>

<p>El sentido común le indicaría a cualquier ser humano realizar este suministro a los municipios de Nariño desde el lugar más cercano posible, sobre todo si se tiene en cuenta las malas condiciones de las carreteras que conducen a sus diferentes territorios. Sin embargo, como esto es Colombia, el país donde los absurdos son el pan de cada día, hoy se hace desde otro departamento, lo que aumenta los costos de operación, hecho que parece no importarle a la ministra Suárez, a pesar de que hace parte de un Gobierno que dice “jalarle a la policía de austeridad”.</p>

<p>Mientras más se demore en tomar esa decisión, ministra, más motivos les dará a las comunidades étnicas del departamento para considerar que se les están vulnerando sus posibilidades de contar con mayores fuentes de empleo digno. Recuerde que el Colectivo Justicia Racial (Justiciar) pidió a la Procuraduría General de la Nación abrir investigación disciplinaria, tanto a usted como al presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, José Armando Zamora, por posibles vulneración de los derechos individuales y colectivos de la población negra y afrocolombiana de la costa Pacífica nariñense, al demorar la firma de la nueva resolución, en primer lugar, y en segundo lugar, al no permitir que se cumpla lo ordenado por el Consejo de Estado.</p>

<p>Entiendo, ministra, que usted busca una solución que permita dejar contentos a todos, entre ellos los que hoy pelean porque no se les saque del juego, pero también tenga en cuenta una cosa y es que no se puede pretender quedar bien con Dios y con el diablo, mucho menos cuando miles de familias están a la espera de contar con una fuente de empleo digno, que les permita superar las condiciones de pobreza en que hoy viven.</p>

<p><a href="https://twitter.com/sevillanoscar" target="_blank">@sevillanoscar</a></p>]]></content:encoded>
					</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Pensar el patrimonio en tiempos de pandemia]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/pensar-el-patrimonio-en-tiempos-de-pandemia/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/pensar-el-patrimonio-en-tiempos-de-pandemia/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Javier Ortiz Cassiani]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Con la estela de muerte que dejó la peste negra de 1348, muchas de las suntuosas mansiones de Florencia quedaron abandonadas. En el Decamerón, Boccaccio se lamenta: “¡Oh, cuántos grandes palacios, cuántas hermosas y bien edificadas casas, cuántas nobles habitaciones y moradas, llenas y pobladas de nobles moradores y grandes señores y damas, de los mayores hasta el menor servidor quedaron vacías y solas!”. En Diario del año de la peste, Daniel Defoe cuenta cómo –en la salida masiva de la gente de Londres huyéndole a la peste que asoló la ciudad en 1665– el rey Carlos II se fue a Oxford con toda su corte y el palacio de Whitehall, salvo por un reducido grupo de soldados que hacían guardia, quedó vacío. Nadie abría las ventanas para correr las cortinas de sus 1.500 habitaciones en aquel verano apestado y el césped crecía sin ley en los fastuosos jardines.]]></description>
			<pubDate>Wed, 13 May 2020 17:18:37 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Con la estela de muerte que dejó la peste negra de 1348, muchas de las suntuosas mansiones de Florencia quedaron abandonadas. En el Decamerón, Boccaccio se lamenta: “¡Oh, cuántos grandes palacios, cuántas hermosas y bien edificadas casas, cuántas nobles habitaciones y moradas, llenas y pobladas de nobles moradores y grandes señores y damas, de los mayores hasta el menor servidor quedaron vacías y solas!”. En Diario del año de la peste, Daniel Defoe cuenta cómo –en la salida masiva de la gente de Londres huyéndole a la peste que asoló la ciudad en 1665– el rey Carlos II se fue a Oxford con toda su corte y el palacio de Whitehall, salvo por un reducido grupo de soldados que hacían guardia, quedó vacío. Nadie abría las ventanas para correr las cortinas de sus 1.500 habitaciones en aquel verano apestado y el césped crecía sin ley en los fastuosos jardines.</p>

<p>Aunque la idea de patrimonio colectivo tal como la entendemos ahora es una construcción posterior y no está presente en los textos, estos pasajes representan una invitación a pensar las afectaciones sobre el patrimonio en tiempos de epidemias y pandemias. Sabemos que a raíz del COVID-19 muchos museos y centros culturales de todo el mundo han construido recorridos virtuales para que la gente pueda acceder a colecciones del patrimonio artístico. Además, han tratado de generar espacios de interacción con el público que van desde la muestra en redes sociales de pinturas y esculturas en un estilo desenfadado, hasta invitaciones para que la gente se anime y envíe representaciones hechas en la cotidianidad de sus casas de situaciones de pinturas y fotografías reconocidas.</p>

<p>Por supuesto, son estrategias para el confinamiento, pero los tiempos también invitan a pensar el patrimonio más allá de estos recursos virtuales. Quizá se le ha enseñado a la gente que el patrimonio siempre está lejos; algo que implica moverse del entorno más cercano para poder disfrutarlo. Tal vez es momento de desarrollar políticas que pongan en conocimiento y en valor el patrimonio de las comunidades, pero no para crear unas jerarquías y escalas de valoración en las que lo comunitario aparece como una nota exótica mientras que el verdadero patrimonio impoluto e incuestionable se mueve en otras esferas. Ahora que las opciones de movilidad son limitadas deberían cobrar mayor significación los espacios barriales: las tiendas, las esquinas, los parques, los sitios de comida, los escenarios deportivos, la lúdica, los juegos tradicionales y todos los lugares que han facilitado los encuentros, el intercambio y el fortalecimiento de las manifestaciones culturales. Y para esto no se necesitan los formales inventarios de patrimonio, ni las declaratorias que nos han llevado a creer que la única manera de hacer parte del patrimonio de una nación o del mundo es estar en una bendita “lista representativa”. Tampoco se trata de perder la conexión con lo nacional o lo transnacional, se trata de valorar lo que ocurre en el espacio próximo, pero en la conexión con el todo.</p>

<p>El tapabocas lo tenemos que usar nosotros, no el patrimonio. Hay que ponerlo a hablar, para que la gente lo pueda escuchar y disfrutar a un metro de distancia. Y que no pierda ni su valor ni su importancia, cuando la situación cambie y la gente vuelva a viajar para repetir la ya “folclórica” escena de abrirse espacio a codazos para tomarle una foto a la <em>Mona Lisa</em>.</p>]]></content:encoded>
					</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Réplica a una columna]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/replica-a-una-columna/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/replica-a-una-columna/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Una vez más, la columnista Cecilia Orozco Tascón se vale de su espacio de opinión en El Espectador para denigrar mi nombre, con una serie de afirmaciones mentirosas, temerarias y amañadas.]]></description>
			<pubDate>Wed, 13 May 2020 15:00:12 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una vez más, la columnista Cecilia Orozco Tascón se vale de su espacio de opinión en El Espectador para denigrar mi nombre, con una serie de afirmaciones mentirosas, temerarias y amañadas.</p>

<p>La señora Orozco Tascón, a través de <a href="http://www.elespectador.com/opinion/tenaza-la-oposicion-y-la-libertad-de-expresion-columna-919167" target="_blank">la columna “Tenaza a la oposición y a la libertad de expresión”,</a> se refiere a mi ejercicio profesional, haciendo unas valoraciones inaceptables respecto del mismo.</p>

<p>Ella, que hace muchos años traspasó la línea que separa al periodista del militante político, se esconde tras su espacio de opinión para lanzar rayos y centellas contra quienes —afortunadamente— no compartimos su retorcida ideología.</p>

<p>Me siento orgulloso de representar judicialmente al doctor Álvaro Uribe Vélez en algunos de los procesos que él ha iniciado en contra de difamadores consuetudinarios, hecho que genera molestia en la señora Orozco Tascón, que —valga recordarlo en estas líneas— es una de las más virulentas perseguidoras del señor expresidente.</p>

<p>Desde siempre, he ejercido con decoro y apego a la ley mi profesión de abogado. He tenido clientes de todas las naturalezas. Abundan los periodistas que han acudido a mi oficina en búsqueda de asesoría jurídica, la cual se ha prestado y, en todos los casos, sin que medie el pago de honorarios.</p>

<p>Las afirmaciones mentirosas incluidas en la columna en cuestión lesionan de manera gravísima mi buen nombre. La referencia que ella hace del señor Juan Carlos el Tuso Sierra ha sido ampliamente aclarada por él, quien ha dicho bajo gravedad de juramento que en su momento fue presionado por el exmagistrado auxiliar Iván Velásquez para que hiciera afirmaciones falaces con el propósito de mancillar mi honestidad.</p>

<p>Miente la columnista al decir que yo sostuve “lazos de amistad” con el narcotraficante alias Mono Abello. He denunciado y seguiré denunciando a ese delincuente, cueste lo que me cueste.</p>

<p>En 20 años de ejercicio como litigante, siempre he puesto la cara, nunca he sido un abogado vergonzante; y, por tratarse de una profesión liberal, resulta inadmisible que la columnista pretenda criminalizar la abogacía, una actividad reconocida por nuestra legislación y los tratados internacionales como fundamental y necesaria en un Estado de derecho.</p>

<p><em>Abelardo de la Espriella.</em></p>

<p>Envíe sus cartas a <a href="mailto:lector@elespectador.com">lector@elespectador.com</a></p>]]></content:encoded>
					</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Medellín me vigila]]></title>
			<link>https://elespectador.rt.gw/uncategorized/medellin-me-vigila/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://elespectador.rt.gw/uncategorized/medellin-me-vigila/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Pascual Gaviria]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[La Alcaldía de Medellín recibió en 2018 el encargo por parte del Departamento Nacional de Planeación para la actualización de los datos del Sisbén. El trabajo tardó cerca de dos años y terminó el 21 de diciembre del año pasado. La Alcaldía recibió un poco menos de $800 millones por el trabajo que era a la vez un insumo clave para sus propios programas sociales. La encuesta logró reunir información del 75 % de los hogares de estratos 1 y 2, y algunos más del estrato 3. Se podría decir que la administración actual recibió la mejor información del territorio y las familias más vulnerables que se haya tenido en la última década. Además, el 23 de marzo pasado la Presidencia entregó a todos los municipios la ubicación e identificación de los beneficiarios de programas como Familias en Acción, Colombia Mayor, Jóvenes en Acción e igualmente información relacionada con la afiliación a salud.]]></description>
			<pubDate>Wed, 13 May 2020 05:00:55 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Alcaldía de Medellín recibió en 2018 el encargo por parte del Departamento Nacional de Planeación para la actualización de los datos del Sisbén. El trabajo tardó cerca de dos años y terminó el 21 de diciembre del año pasado. La Alcaldía recibió un poco menos de $800 millones por el trabajo que era a la vez un insumo clave para sus propios programas sociales. La encuesta logró reunir información del 75 % de los hogares de estratos 1 y 2, y algunos más del estrato 3. Se podría decir que la administración actual recibió la mejor información del territorio y las familias más vulnerables que se haya tenido en la última década. Además, el 23 de marzo pasado la Presidencia entregó a todos los municipios la ubicación e identificación de los beneficiarios de programas como Familias en Acción, Colombia Mayor, Jóvenes en Acción e igualmente información relacionada con la afiliación a salud.</p>

<p>Sin embargo, la Alcaldía de Daniel Quintero consideró que esa información no era relevante o suficiente y decidió crear una plataforma propia para la entrega de ayudas en medio de la crisis por el COVID-19. El 5 de abril se lanzó la plataforma Medellín Me Cuida para la inscripción voluntaria de familias con necesidad de ayudas. Si crear el Sisbén IV tardó dos años en el terreno y no se logró el 100% de la información, no es difícil imaginarse los logros de Medellín Me Cuida en familias sin conectividad alguna y con urgencias más acá de la <em>big data</em>. Pero 20 días después la plataforma se convirtió en una estrategia “para ganar esta batalla contra el coronavirus”. De modo que el 24 de abril la inscripción pasó a ser obligatoria. Los trabajadores tienen que inscribirse para poder salir y tener, por ejemplo, habilitación de su tarjeta del metro. La plataforma solicita información sensible sobre salud y pide registro de todas las personas que viven con quien se registra. Una de las exigencias legales en temas de <em>habeas data</em> es el consentimiento informado de quien entrega los datos, requisito borrado cuando negarse significa perder el trabajo. Sin contar que una persona puede entregar datos de todos sus familiares sin autorización expresa de ellos. Es imposible que el exviceministro de las TIC no conozca las exigencias de la ley estatutaria de <em>habeas data</em> de 2012.</p>

<p>El alcalde ha dicho que esa tecnología ha sido una herramienta eficiente en la contención de los contagios en la ciudad. Pero de ningún modo es clara esa eficiencia. Por ejemplo, se dijo que fue clave en el manejo del brote en la Plaza Minorista. Pero el primer caso en la plaza se diagnosticó el 10 de abril, cuando la plataforma aún era un juguete algo hueco. La verdadera tecnología se hizo con la búsqueda activa basada en entrevistas a quienes resultaron positivos. Me imagino que no esperaron el registro de los coteros para luego verificar con quién viven. Las cifras de la plataforma tampoco son claras, el alcalde dijo el 27 de abril que había 2,2 millones de inscritos y el 30 de abril <em>El Colombiano </em>afirmó, citando fuentes oficiales, que son apenas 700.000.</p>

<p>Medellín Me Cuida no cumple los mínimos requisitos de transparencia en la inscripción, restricción de uso de los datos y temporalidad que señala la ley. Tanto que la Alcaldía ha ido tapando huecos a partir de denuncias de organizaciones que vigilan la protección de datos y el derecho a la intimidad. El alcalde sabe para qué sirven los datos, ya en el 2014 tuvo una pelea en el Partido Liberal por una pequeña rapiña con los contactos telefónicos de líderes del partido.</p>

<p>Pero hay un último dato relevante. Juan Camilo Oliveros, el subdirector de Información y Evaluación Estratégica, fue el representante legal de Gauss, una empresa de asesoría e investigación estadística que acompañó a Quintero en la campaña. Sabe muy bien que esos datos valen plata en forma. Hoy es hombre clave en Medellín Me Cuida y el representante legal de Gauss pasó a ser su padre. Nunca se habló de conflicto de intereses. La línea entre el uso y el abuso de la tecnología es muy delgada.</p>]]></content:encoded>
					</item>
				
	</channel>
</rss>
