Desde las siete de la mañana se cerró el paso vehicular en la calle 26 debido a la demolición del puente vehicular del Concejo de Bogotá. Alrededor de 200 funcionarios del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) supervisan la obra y doce equipos de construcción entre los cuales están: ocho volquetas, dos almejas (picadoras) y dos grúas; adelantan la destrucción de la estructura.
La demolición tardará cerca de dos meses y trabajarán diariamente 150 funcionarios del IDU; Carlos Augusto Ramírez, gerente de Transvial, firma contratista, señaló que no se utilizó el sistema de implosión para desmontar el puente porque las ondas explosivas podrían afectar las edificaciones cercanas a la obra.
“Se está utilizando equipo pesado y de percusión, es un trabajo más lento, pero la idea es brindar toda la seguridad posible tanto para los obreros de obra como para los residentes del sector” explicó Ramírez.
El cronograma de demolición empieza con el desmonte del separador central del puente que tiene una dimensión bidireccional de 20 metros, seguido a esto se derrumban las barandas laterales de los extremos y finalmente se destruye el tablero que son las losas por donde circulaban los vehículos.
Los horarios de trabajo son de domingo a domingo, con turnos diurnos de seis de la mañana a seis de la tarde y nocturnos de siete a once de la noche. Según el Gerente de Transvial no se puede intensificar el trabajo en las noches porque, primero, no se puede afectar la tranquilidad de las personas que viven cerca al puente y segundo, por la seguridad industrial.
Liliana Pardo, directora del IDU, le contó a Elespectador.com los beneficios de la obra, que no sólo implica la construcción de la fase III de Transmilenio, sino la unificación de tres sedes que comprenden una dimensión de 40 mil metros cuadrados en donde se unirá el Concejo de Bogotá, la Plaza de la Democracia y el Centro Administrativo.
Tráfico vehicular
La Policía de Tránsito tiene distribuidos 57 unidades policiales en diferentes frentes de obra en la calle 26 con carrera 34; su función es mitigar el impacto de la obra.
Por la carrera Séptima también hay 52 unidades entre la calle primera hasta la calle 26, trabajan desde la cinco de la mañana hasta las ocho de la noche.
Igualmente, hay personal en la calle 22 debido a que la vía cambió su rumbo de occidente a oriente, ya se instalaron los semáforos y señales de tránsito.
Según el coronel Jaime Moreno, director de la Policía de Tránsito, en la mañana del viernes y tal vez durante el transcurso del día habrá traumatismos en el tráfico vehicular, especialmente por la 26 con carrera 33, en la Avenida Américas a la altura de la carrilera.
La opinión de la ciudadanía
Los comerciantes de este sector son los más afectados con las obras de Transmilenio, El espectador.com habló con algunos de ellos y esto fue lo que dijeron al respecto:
Janeth Bello trabaja en una estación de gasolina diagonal al puente del Concejo, ubicada en sentido oriente – occidente, ella manifestó su inconformidad con las obras porque dice que ya despidieron a tres compañeros por la falta de trabajo. “De siete a ocho de la mañana sólo han entrado a tres carros a echar gasolina, a comparación de antes que a la misma hora entraban unos 15 ó 20”.
Estella Mendoza es la administradora de una cabina de teléfonos e internet, igualmente, expresó que las construcciones y el pico y placa han influenciado en las ventas. Su jefe ya ha despedido a dos compañeros suyos.
Felix Romero es dueño de un restaurante en donde se venden desayunos, almuerzos y toda clase de comidas; “A esta hora ya habían ingresado 50 personas a desayunar, este viernes no ha entrado nadie. El pico y placa no me ha afectado, pero las obras de Transmilenio me han reducido las ventas significativamente, antes vendía más de un millón de pesos y en el último mes llegué difícilmente a las 600 mil. Tuve que despedir a dos meseras y una cocinera”.