En menos de dos horas el agua ya les llegaba a la cintura, y la lluvia seguía cayendo. El miércoles, las casi 200 familias que resultaron afectadas por el fuerte aguacero del pasado martes al mediodía, en los barrios Villa Mar y Villa Gladys, de la localidad de Engativá, intentaban proteger las pocas pertenencias que se salvaron del paso del agua.
Los habitantes de Villa Gladys —un barrio construido por debajo de la cota del humedal Jaboque— ya están acostumbrados a las inundaciones. Sin embargo, “el agua nunca había subido tanto”, asegura Amirta Perdomo, una de las afectadas. Las fuertes lluvias, sumadas al daño en una motobomba que funciona en la zona desde hace 15 años, habrían desatado la emergencia en la que 132 predios resultaron inundados.
En Villa Mar, en cambio, las inundaciones en 68 predios fueron causadas por el represamiento de basuras en uno de los canales que conducen hacia el humedal Jaboque. “Allá encontramos hasta sillas y colchones”, señala Pedro Juan Orozco, gerente de la Zona 2 de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá.
Para el director del Fondo de Prevención y Atención de Emergencias (Fopae), Javier Pava, lo ocurrido constituye el talón de Aquiles de la ciudad frente a las lluvias: una vez más son evidentes las consecuencias del crecimiento de la capital en zonas de riesgo, que históricamente fueron áreas de inundación de ríos y quebradas.
Pava señala con preocupación que cerca de un millón de bogotanos viven en zonas por debajo de la cota del río Bogotá en localidades como Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá y Suba.
¿Cómo evitar entonces que estas zonas sigan padeciendo cada vez que regresen las temporadas de lluvias? Aunque Pava señala que hay algunos sitios críticos que tendrán que ser reubicados, también reconoce que a estas alturas, en los barrios consolidados, “la comunidad tendrá que aprender a vivir con el problema”. Lo que significa masivos planes de educación para que los afectados sepan cómo prevenir las emergencias.
“Seguramente no vamos a poder resolverlo todo en esta administración. La ciudad ha trabajado en un enfoque reactivo y es hora de que se empiece a prevenir. Sólo así la ciudad podrá adaptarse al cambio climático”.
Las alarmas también están encendidas en los municipios aledaños al río Bogotá. Así lo confirmó ayer el director de la Corporación Autónoma Regional (CAR), Édgar Bejarano, al señalar que los niveles del río vienen en aumento significativamente. Aunque la corporación cuenta con terrenos de inundación en Soacha y Mosquera, que servirían para amortiguar la gran cantidad de agua, “si sigue lloviendo es posible que tengamos nuevas inundaciones en zonas como Chía, Guaymaral y Cota, entre otras”, reconoce Bejarano.
Según Pava, “la situación de riesgo es mucho más grave de lo que se cree, porque la forma en que creció la ciudad nos hizo muy vulnerables”.
Invierno en Kennedy
Ocho viviendas resultaron afectadas por las fuertes lluvias del martes en el barrio Dindalito en la localidad de Kennedy. También se presentaron encharcamientos en el barrio El Amparo, de la misma localidad. Las dos emergencias fueron controladas ayer.
Vías inundadas
Cinco vías permanecían inundadas ayer después de las fuertes lluvias del pasado martes: la calle 26 con avenida Boyacá, la calle 13 con carrera 68D, la Autopista Norte con calles 108, 127 y 134 y la carrera 7ª con calles 119 y 145 fueron las afectadas.
Evacuados
Debido a la inundación de las instalaciones del colegio San José de Castilla, ubicado en la Avenida Boyacá con calle 12C, en Kennedy, 420 estudiantes tuvieron que ser evacuados y no podrán regresar a clases hasta que se limpie por completo el lugar.
¿Qué hacer?
Ante una inundación, lo primero que debe hacerse es cortar el suministro de agua, gas y energía del lugar, mantenerse alejado de los cables de electricidad y limpiar y desinfectar la zona afectada inmediatamente después de que se retiren las aguas.
Línea de emergencia
Cualquier emergencia ocurrida por las lluvias puede informarse en la línea 123. La administración y el Cuerpo Oficial de Bomberos han dispuesto 17 estaciones y 462 bomberos para atender la primera temporada invernal del año 2012.