La concejal Patricia Mosquera hizo una grave denuncia con respecto al uso de medicinas con fines alucinógenos por parte de jóvenes bogotanos, que se valen de fórmulas médicas falsas para obtener las denominadas “pepas”, que son los mismos barbitúricos, tranquilizantes y estimulantes.
Luego de una exhaustiva investigación en las diferentes localidades de la capital, la cabildante alertó la facilidad para adquirir medicamentos de uso clínico restringido en droguerías y farmacias de la ciudad sin la denominada fórmula médica.
Mosquera asegura que en algunas droguerías bogotanas “emerge una posible mafia y un negocio oscuro, pues se ofrece abiertamente la venta de formulas médicas para obtener dichos medicamentos”.
Según información suministrada por la concejal, más de 100 mil personas en Colombia han consumido las denominadas “pepas”. “En 2009, unos 10 mil bogotanos las consumieron. Casi el 50% de este tipo de consumidores se encuentran en el rango de edad de 12 a 34 años”.
Consumo por estratos En estratos 1 y 2 están reportados 5.564 que representan el 50%. En estratos 3 y 4 se han registrado 4.490 es decir el 43%. En estratos 5 y 6 se tiene información de 286 equivalentes al 2.7%. “Por esta problemática pueden verse afectados directa e indirectamente en el Distrito cerca de 350.000 personas y hasta 10.000 hogares. Las localidades más afectadas son Ciudad Bolívar, Tunjuelito, Usaquén y Kennedy”, señaló Mosquera, quien indicó que las consecuencias del consumo de “pepas” son:
En el escenario de la rumba juvenil: al mezclarlo con alcohol, marihuana y cocaína genera alucinaciones, sensación de satisfacción, euforia, pensamientos obsesivos y compulsivos, adicción y dependencia.
Para la comisión de delitos: mezclado con el denominado “cacao sabanero o borrachero” produce la burundanga que genera pérdida de memoria, voluntad y daños cerebrales permanentes. Puede desacelerar la frecuencia cardiaca y la respiración hasta posiblemente llevar a la muerte.
La cabildante asegura que “el consumo de pepas en Bogotá es la puerta de entrada a la drogadicción, por eso es necesario que estas denuncias sean tenidas en cuenta y se efectúen acciones coordinadas entre la policía metropolitana y las secretarias competentes. La preocupación es sin duda muy alta ya que la consecución de estos medicamentos restringidos cada vez es más fácil, primero por internet, luego en droguerías de barrio sin prescripción médica y finalmente de forma especializada con la compra de formulas muy seguramente adulteradas”.